
Con la doma racional, basada en un buen trato del animal, se previenen los problemas de comportamiento
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Apasionada por los caballos desde su infancia, Anahí Zlotnik estudió medicina veterinaria y se desempeñó en distintas actividades hasta volver a los equinos para corregir problemas de comportamiento. Se define como una entusiasta adherente de la doma racional y orienta su práctica en ese marco; según la profesional, los problemas de conducta se deben generalmente a un mal manejo del animal y trabaja en su prevención. "Cuando el problema ya existe, hago un diagnóstico y evalúo las posibilidades reales de cambiar la situación y la disponibilidad del personal para ello", explica al comenzar la charla.
-¿Este manejo diferente de los equinos es algo nuevo?
-No, son prácticas que ya los indios y las tribus árabes y beduinas hacían; es como volver a las fuentes. En el "Martín Fierro" está perfectamente explicado cómo domar un caballo desde el punto de vista del indio. José Hernández rescata eso y lo que hace el gaucho compasivo, que es una doma racional. Modificando ciertas circunstancias y brindando la información correcta a la gente sobre cómo tratar a sus animales se obtienen resultados sorprendentes.
- ¿Cuáles son los problemas de comportamiento más comunes?
-En los caballos de carrera que están estabulados, la principal alteración es el stress por confinamiento. En estado natural, el caballo pasa tres cuartas partes del día pastando al aire libre. Durante el "training" se los encierra casi veintidós horas por día y no se les da nada a cambio. Entonces, comen la puerta, abren la boca, se masturban, se balancean, caminan; son enfermedades de encierro ya descriptas en los zoológicos. Toda la locura que parecen tener al salir del box es energía contenida, que se manifiesta después en contracturas, desgarros y enfermedades físicas u otras alteraciones conductuales. El animal necesita tomar aire, "hacer el pulmón", tener mucho tiempo de caminata. El caballo de salto también sufre stress, pero tiene otra vida, sale más tiempo y tiene mayor entrenamiento.
Los dueños suelen decir: "Este caballo es un loco" o "Este caballo no tiene arreglo, le hice de todo pero no hay caso"; también, que "es malísimo", "se niega", "se asusta mucho", "no quiere entrar en la gatera". Un caballo que se considera "loco", en realidad es muy inteligente y, probablemente, en libertad sería un líder con mayores posibilidades de proteger a su manada.
En general, todos los problemas de conducta se deben a un mal manejo. En el caso de animales agresivos, debe buscarse la causa: muchas veces se trata de una agresividad condicionada porque ha tenido que defenderse de maltratos; naturalmente el caballo es una criatura tímida, sumisa y con tendencia a dejarse dominar. Se puede tratar el exceso de agresión con un tratamiento adecuado, y por otro lado demostrarle una dominación sin agredirlo.
-¿Qué cambios de manejo recomienda?
-Primero se debe observar el comportamiento: si el animal repite siempre una reacción en las mismas situaciones, se trata de un condicionamiento que se puede cambiar por otro positivo. Lo básico es restablecer una relación de confianza con el animal. En el hipódromo se ven peones que se manejan muy bien con los caballos: si el caballo está nervioso, en vez de tironearlo le hablan, lo acarician, hacen ciertos movimientos que para el caballo significan seguridad, porque se mueven como si fueran el padrillo de la manada, y el caballo es dominado por el padrillo mediante el movimiento, la mirada, la voz, y de esa forma se le transmite tranquilidad.
Un ejemplo muy común es el animal que se asusta al entrar a la gatera; esa experiencia es desagradable para él y hay maneras de transformarla en placentera en lugar de darle un fustazo y hacerlo correr aterrado. En los casos en que el caballo está siempre alterado fuera del box, se debe observar si es porque hace mucho que no sale, o si al salir le pegan y ver cómo se puede cambiar el trato. Hay formas de demostrarle que no le van a pegar, que no debe tener miedo porque lo lleva una persona que confía en él y que va a disfrutar lo que hace. Comparto la opinión de que a muchos caballos les gusta correr y ganar, o saltar, están bien condicionados para eso, quieren complacer al líder (que para ellos es el jinete o el jockey) y se divierten porque la tarea les resulta agradable.
-¿Existen formas de prevenir estas alteraciones?
-Como el animal de carrera tiene poco tiempo, lo principal es prevenir todos los problemas de conducta desde el nacimiento: se emplea una técnica denominada "imprinting", que consiste en acostumbrarlo ni bien nace al manoseo, los ruidos comunes y a las prácticas de rutina que tendrá toda su vida. Si no se hizo antes, un caballo que recién entra en el hipódromo todavía se puede imprimir bien. Es importante, por ejemplo, que su primera visita a la pista no sea traumatizante, llevarlo de tiro a ver carreras para que se familiarice con la situación.
Muchas veces me consultan antes de comprar un caballo: en esos casos, comienzo preguntando para qué lo compran y qué expectativas tienen, para luego recomendar el manejo adecuado, la alimentación y el lugar donde tenerlos. Es muy productivo crearle preguntas a la gente: si quieren que sea el ganador, si quieren saltar por deporte sin que sea un gran competidor, ya que van a tratar al animal según qué signifique: si es dinero, compañía o placer. Las expectativas luego pueden cambiar, pero ayuda a que la relación hombre-animal siga ciertas pautas.
El manejo racional
Existe la creencia muy difundida de que el animal es mañoso o se porta mal porque quiere. "El caballo no es malo, sino que por su naturaleza es un animal preparado para huir como forma de asegurar su supervivencia: es el más rápido de todos los animales domésticos. Un caballo que ha sido mal domado, que ha sido maltratado o que naturalmente es más asustadizo que otros y no puede discriminar cuándo debe huir y cuándo no, está predispuesto a huir de cualquier cosa que para él signifique una amenaza. Cuando la persona comprende esto puede observarlo de otra manera, y en lugar de pegarle o violentarlo puede crear una situación distinta para desensibilizarlo de lo negativo y acostumbrarlo a otra cosa", remarca la doctora.
-¿Su técnica es un complemento de la doma racional?
-Yo comparto con Martín Hardoy todos sus puntos de vista en cuanto a la doma racional, si bien no me dedico a domar.
El trabajo a la cuerda, la flexión a un lado y al otro, estar mucho con el caballo, pesar sobre el cuello, mucho contacto, rascarlo, sacarle cosquillas... Un animal que se siente bien, que está contento, va a rendir mejor.
Una vez en training es más difícil, porque si le ponen una mano dura a una boca blanda contradicen su enseñanza, porque le transmiten una información equivocada. Si un caballo se asusta al entrar por primera vez a la pista y en ese momento se lo tironea de la boca queda condicionado para siempre. Si, en cambio, se entiende que el animal reacciona contra algo que interpreta como amenaza y frente al tirón del animal se tiene otra actitud, no va a reaccionar siempre de la misma manera. Es el jinete el que tiene que cambiar, y eso es lo difícil. Donde ya hay una tradición de manejo, hasta que no se vean los resultados es difícil de comprender; pero, de todos modos, lentamente se percibe un cambio de mentalidad. Se está tratando de medicar menos, de no intoxicar...
-¿Qué le diría al dueño de un caballo deportivo?
-Que vale la pena ponerse en contacto con este tratamiento diferente y moderado del caballo, de aprender a conocer al caballo en su lenguaje y de tratar de buscar una terapéutica más acorde con su naturaleza. Todo lo que lo beneficie, tanto en el manejo como en la terapéutica, va a hacer que rinda mucho más, y el beneficio va a ser mayor.
Y un caballo bien tratado que esté amansado, que no tenga miedo del camión, de las maniobras, de entrar en una gatera, va a ser sólido después porque no va a estar esperando una amenaza sino que va a responder cuando el peligro sea realmente severo para él. Para lograr esto se debe comenzar con un "imprinting", luego con una doma racional y por último con un manejo y una terapéutica racionales, para maximizar su rendimiento. Son técnicas que se están recuperando y que tienen resultados probadamente positivos.





