
Tomando como base la electroconductividad de los suelos, Aceitera General Deheza desarrolló un modernosistema accesible a todo el espectro productivo del país
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El equipo se llama Veris, fue introducido en el país por Aceitera General Deheza (AGD) y se presenta como un nuevo paso de la agricultura de precisión. Una nueva tecnología accesible para todos los productores del país y un avance sumamente significativo para el desafío que se le presenta a la agricultura de los próximos años:disminuir los costos de producción y elevar los rendimientos.
En la Argentina hay tres equipos de Veris que AGD importó de los Estados Unidos y hay uno más en Chile. Los únicos cuatro en América del Sur. Según Julián Muguerza y Esteban Tronfi, técnicos de AGD, "en 1998 sólo el gran productor tuvo acceso a los monitores de rendimientos y a las tecnologías de dosis variable, soportadas por grandes desembolsos de dinero fundamentalmente en infraestructura de equipos".
Hoy, todo se simplificó. "Lo que nosotros hemos diseñado es algo distinto. Ahora cualquier productor sin necesidad de gastar en grandes equipamientos o de tener una cosechadora con monitor de rendimiento puede acceder a esa misma tecnología de la mano del Veris, que trabaja sobre la base de la electroconductividad de los suelos", dijo Muguerza.
El equipo permite ver la variabilidad de suelos y separar los distintos tipos de suelos dentro de un lote. Este paso, que tradicionalmente requiere varios años de monitoreo de rendimientos y se hace al momento de la cosecha, con el Veris se acorta a una sola campaña, se realiza muy rápidamente y en un momento más sencillo que es el barbecho.
Básicamente, lo más importante es determinar los distintos tipos de suelos (arenosos, arcillosos, con limo) para poder manejarlos y, además, determinar el nivel de nutrientes que poseen. El paso siguiente, si es que se justifica, es la dosis variable de fertilizantes. "Así, a la hora que vamos a decirle a un productor «usted tiene que poner acá 100 kilogramos de fertilizantes», se lo vamos a estar diciendo con todo el conocimiento de ese lote y no va a poner lo que más o menos se está haciendo en la zona", afirmó Muguerza.
Mayor fertilización
Según Tronfi, se estima que el consumo de fertilizantes se va a duplicar para la década que viene, y es así que AGD comenzó a mirar cómo podían absorber sus productores agropecuarios las nuevas tecnologías de fertilizantes y fertilización.
Muguerza agregó que también se está trabajando en dosis variable de semilla de maíz, por ejemplo. Considerando el tipo de ambiente, la materia orgánica y la electroconductividad, se aumenta o no la densidad poblacional del cultivo. En ambientes de menor materia orgánica, menor probabilidad de proveer nitrógeno, menores concentraciones generales de nutrientes y menor capacidad de retención hídrica de ese suelo, se está poniendo menor cantidad de plantas de maíz. "Entonces, esta variación en la cantidad de semilla le significará un ahorro para el productor. Es casi un 10 por ciento de ahorro promedio. Estamos hablando de 10 dólares por hectárea", sostuvo Muguerza.
Para Tronfi, este servicio se diferencia de la agricultura de precisión tradicional. "Lo que ha hecho Muguerza fue seleccionar parte de esas tecnologías y armar un servicio en conjunto con el Veris, que es novedoso para la Argentina y que además permite achicar tiempos y se adapta a cualquier tipo de explotación agropecuaria."
Laboratorio
Según Muguerza, la empresa también está diseñando un laboratorio de suelo acorde con estas nuevas necesidades, que pueda trabajar según la cantidad de muestras y con las respuestas rápidas a las nuevas exigencias de la novedosa tecnología. "Porque ya no estamos hablando de una muestra por lote, estamos hablando de 30 a 40 muestras por lote", agregó.
El Veris realiza una lectura superficial y otra subsuperficial haciendo un pequeño corte en el rastrojo. La primera se asocia con variaciones en los porcentajes de arena, arcilla, limo, materia orgánica, capacidad de intercambio catiónico y cationes presentes como calcio, magnesio, sodio y potasio. La subsuperficial le agrega la capacidad del suelo para retener agua. En caso de suelos arenosos una menor electroconductividad, indica menor capacidad de retener agua; por lo tanto, directamente, se asocia con una menor productividad.
En cuanto a los valores, pasar el Veris le cuesta al productor 20 kilos de soja por hectárea, "que es más o menos lo que se cobra por un monitoreo de plagas; es decir, pensamos en algo accesible para cubrir la variabilidad de los suelos", señaló Muguerza. Si a eso se le agrega el muestreo intensivo, se suma al costo 80 kilos más de soja, lo cual hace un total de un quintal por hectárea y eso se financia en cuatro años, "porque realizado el mapeo del suelo, nosotros proponemos utilizar la información durante cuatro años. Se vuelve a muestrear el suelo, recién después de cuatro años", finalizó Muguerza.
El Veris. Tiene seis discos que hacen una lectura de conductividad de los primeros 30 centímetros y, también, hasta los 90 centímetros. Pasándolo sobre el lote se logran así dos lecturas, una superficial y otra subsuperficial.
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