
El paso de René Favaloro por Arauz marcó su trayectoria
1 minuto de lectura'
Una tarde del 25 de mayo de 1950 subía a un tren del Ferrocarril General Roca un médico joven, delgado y de mirar profundo.
Los demás pasajeros llevaban nada más que su valija. El trasladaba elementos más valiosos: una cabeza llena de energía y curiosidad intelectual, un corazón generoso y dos manos destinadas a dispensar la vida.
El destino de su viaje era un pueblo de la provincia de La Pampa, donde no pensaba permanecer más de tres meses. Ignoraba que se quedaría allí 12 años y que cosecharía vivencias de enorme trascendencia para el resto de su vida.
El recorrido duró hasta la madrugada y nunca olvidarían los ojos del muchacho la visión de "la pampa verde que un otoño lluvioso mostraba en todo su esplendor".
Quiso la casualidad que ese viaje decisivo ocurriese en la fecha patria. Casi un símbolo, dado el patriotismo íntimo y nada declamatorio de aquel joven que realizaría con plenitud tanto su misión de médico rural como la posterior de científico ejemplar.
A su conocimiento penetrante de la topografía del sudoeste de la provincia de Buenos Aires y de La Pampa se agregó luego el adquirido durante los viajes en auto que realizaba en sus vacaciones. Conoció casi el territorio entero del país:"No viajaba sólo para ver la belleza de nuestra patria, sino para conocerla y comprenderla en profundidad", escribió en su libro "Recuerdos de un médico rural", un clásico del género autobiográfico de la literatura nacional.
Confesó llevar en el alma "como grandes recuerdos, que de vez en cuando resurgen como fantasmas, las cosas simples y profundas que intercambiaba con tanta gente, desde una abuela que ganaba su sustento limpiando de yuyos los almácigos de tabaco hasta un paisano que pescaba para comer a orillas del Paraná o un muchacho que cuidaba cabras en las sierras de San Luis. Serán las cosas que me acompañarán en el momento de partir".
Esta cita es sólo una muestra de hasta qué punto amaba su tierra y su gente. Es conocida la frase de Miguel de Unamuno:"Me duele España". Nadie duda hoy de que a René Favaloro "le dolía la Argentina".
Un pionero del cambio
Jacinto Arauz -la localidad donde Favaloro ejerció sus tareas de médico rural- está situada al sur de la provincia de La Pampa, casi sobre el límite de la de Buenos Aires. Todos los hechos humildes y significativos del quehacer lugareño quedaron registrados en los escritos del creador del by-pass.
Quien recorre las páginas de los "Recuerdos de un médico rural" -redactadas con límpida y dinámica prosa narrativa- se sumerge en un mundo donde personajes y situaciones de hace medio siglo recobran vivacidad y colorido, merced a la reminiscencia de alguien que ha observado y vivido cada momento cotidiano con la mayor intensidad.
Jacinto Arauz se destacaba por la presencia de una gran corriente inmigratoria, integrada en su mayoría por gente de confesión valdense que, según subraya Favaloro, dio origen a un asentamiento de gran importancia social y cultural.
Enseguida empezaron a comentarse por la zona los constantes aciertos del nuevo médico. Comenzaron a afluir pacientes de localidades cercanas. En un momento le extrañó la frecuencia con que muchos se afanaban por darle la mano. Descubrió luego que querían tocarlo porque consideraban sus curas como milagrosas.
Lentamente, Favaloro fue elaborando la idea de formar en Arauz un centro asistencial. "No buscaba -comentó- una mejoría económica para resolver mis problemas, sino aceptar el desafío de una realidad que debía ser cambiada para eliminar la pobreza que nos rodeaba." La clínica no tardó en organizarse con los elementos básicos para realizar una tarea responsable las 24 horas. Cuando su hermano Juan José se recibió de medico, Favaloro contó con su colaboración.
Su acción como médico rural no la concebía, sino "teñida de dignidad, igualdad, piedad cristiana, sacrificio, abnegación y renunciamiento".






