
En Presidencia Roca, a casi 200 kilómetros de Resistencia, Teófilo Lacroze y su esposa transforman, por medio de la intensificación ganadera, un tenue emprendimiento familiar en una empresa rural.
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PRESIDENCIA ROCA, Chaco.- Todos los sentidos de un hombre proveniente de la pampa húmeda necesitan un tiempo prudencial para habituarse al rudo ambiente chaqueño. Calor, mucha humedad e insectos y falta de confort convierten esta zona en un sitio que, para algunos, podría definirse como poco amigable.
Allí, en Presidencia Roca, a menos de 200 kilómetros de Resistencia, Teófilo Lacroze y su esposa, Alejandra von Sanden, por medio de la intensificación de la producción ganadera están transformando la estancia El Sapo, de un tenue emprendimiento familiar de sus comienzos (hace cinco años), en una consistente empresa rural de la actualidad.
La escasez de energía, caminos que se ponen intransitables con la lluvia, la falta de elementos audiovisuales para la educación a distancia de los chicos, y las periódicas crecientes del río no resultan escollos insalvables para el progreso de los Lacroze. "A veces se nos inunda la mitad del campo por crecidas del Bermejo. Nuestro capital en suelos está compuesto por un 20% de buenas tierras, altas, de clase I y II y por un 80 de clase VI, inestables y con un horizonte ´A´, profundo, proveniente de la sedimentación de partículas que dejan las aguas del río. De todos modos, este campo podría definirse como bueno para la zona", comentó Lacroze.
Esta zona se caracterizó como productora de terneros que se llevaban al sur para el engorde. Lacroze, por medio de la experimentación adaptativa sobre la base de un ajustado manejo del campo natural, y con el uso estratégico de la suplementación, está logrando instrumentar una invernada eficiente.
En sólo 2500 hectáreas (campo chico para el Nordeste), con 200 de monte, con un sistema de cría, recría e invernada y 2700 cabezas (450 vacas de cría y 2250 de invernada), este productor es capaz de facturar unos 300.000 dólares anuales con una rentabilidad que incluye tierra y hacienda que se acerca a un 10 %.
Esto no es todo, la producción por hectárea (120 kilos de carne) y la tasa de extracción (52%) triplican los promedios de todo el Chaco. "La base forrajera es el campo natural. Sí, el campo natural", reafirmó con énfasis, Lacroze. "El manejo de la hacienda en los meses de mayor producción de pasto (primavera-verano) se realiza con la base primordial del pasto horqueta (Paspalum notatum) junto con otras especies complementarias del lugar y a través de pastoreos rotativos con altas cargas.
"En cambio, en invierno y cuando hay poco verde -agregó- se suplementa a las categorías más grandes y que están entrando en terminación con dos kilos de semillas de algodón por cabeza, uno de maíz en grano entero a los que se le agregan 300 gramos de concentrado vacuno. Luego de la primera helada, se rotan los animales sólo una vez por día".
La subdivisión de las parcelas
El campo comenzó a sudividirse en 1994 para concretar las rotaciones con altas cargas. La primera etapa fue de 173 hectáreas, para animales de terminación, destete precoz y/o liviano; el año siguiente se subdividieron 538 hectáreas del circuito rotativo con destino al rodeo de cría. El año pasado se subdividieron 490 hectáreas de media loma, cañada y esteros, para la invernada de destete y los novillos intermedios y en 1997, 1998 y 1999 se completará la división para todas las categorías.
"En los pastoreos rotativos las diferencias de requerimientos se compensan con variaciones de carga que van de las 3 cabezas por hectárea a 1,5. En estos casos, el aumento llega a los 500 gramos por día por cabeza y por año. En cambio, en la porción de campo general, donde aún no se realizaron las subdivisiones, las cargas bajan a dos hectáreas por cabeza y se logra un aumento de unos 300 gramos, en el mismo lapso", explicó Lacroze.
Como es fácil darse cuenta, una de las claves del manejo de este campo es la buena nutrición de animales. En este sentido, los asesores de El Sapo, veterinarios Raúl Curto y Martín Tortarolo, de la firma Ciagro, sugieren que para terminar animales en épocas de buen pasto los mejores resultados se obtienen con un balanceado que tiene como mínimo 19 % de proteína, como máximo, y 12 % de fibra cruda. Con esto se mejora sustancialmente la calidad de la materia seca ingerida.
En El Sapo ya está perfectamente demostrado que la clausura de los potreros en los momentos del año en los que se registran las mejores producciones de pasto representan una buena base para lograr elevadas producciones con altas cargas sobre campo natural. La clausura más breve que se hace es de un mes y medio. Este establecimiento resulta un claro ejemplo por seguir. Inverna tres grupos principales de hacienda: 70% de novillos, 20% de vaquillas y un 10% de vacas para invernada. Con esta población animal y el mencionado manejo, Lacroze fue capaz de vender en 1996 unos 330.000 kilos vivos de carne.
Adecuado manejo del pasto natural
PRESIDENCIA ROCA, Chaco.- Capaces de intimidar al cristiano más valiente, en la galería del casco de la estancia El Sapo, juguetean tres enormes cachorros de doberman. A sólo unos metros de allí descansan libros de temas diversos, tales como los relacionados con la nutrición animal, la ganadería subtropical y hasta alguno de Friederich von Hayek, profesor de ideología ultraliberal que suele ser una lectura clásica entre los economistas.
En este ámbito, Téofilo Lacroze dedica todas las tardes a pensar y evaluar lo que él mismo denomina empresa familiar de ganadería intensiva. "Llegamos aquí con algo de capital y con muchas ganas de trabajar, empezamos desde cero, hicimos muchas cosas pero nos faltan otras importantes", explicó a La Nación este hombre de edad mediana que tiene grabado en su curriculum un posgrado en administración de empresas en California, Estados Unidos, y 18 años como gerente general de Santa Rosa Estancias.
- ¿ Qué diferencias encuentra entre la invernada en el Chaco y la del oeste bonaerense?
-A pesar de que en el Chaco hay diversos problemas indirectamente relacionados con la infraestructura vial, de energía, de comunicaciones y algunos otros relacionados con la educación de los jóvenes, entre otros, en la medida en que los gobiernos solucionen el problema de las salidas de cauce del río Bermejo, me atrevo a afirmar que no hay diferencias sustanciales, podrían soportar hasta dos cabezas por hectárea. Estos campos son muy buenos para invernar, como aquellos, pero mucho más baratos. En estas zonas, los campos se cotizaban hasta hace poco a 150 dólares por hectárea. Este tipo de campos están siendo observados atentamente por algunos empresarios como Eduardo Eurnekián, que está efectuando cuantiosas inversiones tecnológicas que valorizan el precio de la hectárea.
- ¿ Con qué tipo de hacienda se maneja El Sapo?
- A pesar de que en algunas zonas los animales con los que trabajamos pueden resultar un verdadero quebradero de cabeza poder engordarlos, utilizamos media sangre cebú, con sus extremos tres cuartos cebú y tres cuartos criollos. Tenemos probado que cuando incorporamos media sangre proveniente del Sur podemos aumentar la producción un 40 por ciento.
- ¿Cuáles son los resultados que obtiene?
- En 1996 contábamos con 1628 cabezas, con 190 kilos por hectárea de carga animal. La actual del campo es de 2700 con una carga de 345 kilogramos por hectárea, estamos logrando aumento de peso por cabeza y por día de unos 490 gramos. Todo lo hacemos con 7 personas a razón de una cada 360 hectáreas o, lo que es lo mismo, una cada 500 cabezas.
- Ustedes trabajan con muchas subdivisiones de parcelas; en estos casos el manejo del alambre eléctrico resulta de gran importancia.
- Efectivamente. El eléctrico se maneja con centrales que están ubicadas cerca del casco y que tienen 120 amperes y que pueden durar hasta 4 años. Mi recomendación a otros productores es que utilicen potencia de sobra en los aparatos. Los alambrados eléctricos están instalados sobre postes a 500 metros entre sí, soportados por varillas de 1 x 1,5 pulgada.
- ¿Cómo se maneja la estrategia de compra y venta de hacienda?
- Tenemos dos épocas de compra: en otoño, el destete, y en primavera, para terneros de más de un año. Pagamos al contado o en plazos cortos que van desde los 30 hasta los 60 días. En cuanto a las ventas trabajamos de la siguiente manera: los machos a los dos años y medio de nacimiento con 390 kilogramos de promedio y las hembras con la misma edad con 360. En esta zona hay un solo mercado firme para la hacienda liviana, es el frigorífico chileno Frigo-Chaco, a esta compañía le vendemos unas 120 cabezas gordas por mes o sea 1152 por año. Para los novillos obtenemos un precio neto (sin IVA) de 0,61peso, para las vaquillas, 0,53 y para las vacas, 0,47.
- ¿Cuáles son los puntos en los que hay que incentivar el trabajo?
- Para seguir creciendo en El Sapo tenemos que completar la subdivisión de los potreros, definir más precisamente la carga sobre cada lote, aportar nitrógeno mediante los fertilizantes, incluir leguminosas como el trébol Huia y el Melilotus alba. Por ahora es absolutamente impensable implantar pasturas, si aún no manejamos a la perfección el campo natural.






