
El partido dejó hace más de tres décadas su perfil exclusivamente rural para desarrollar estas industrias
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CORONEL SUAREZ.- El partido de Coronel Suárez es reconocido en todas partes como el distrito industrial del calzado y la confección.
La historia de esta identidad económica que tiene el distrito comenzó hace 30 años, cuando Eduardo Bakchellian decidió instalar una planta de la hoy fallida Gatic, para la producción de calzado e indumentaria con las marcas Adidas y Le Cocq Sportif, entre otras.
La facilidad para la manufactura del calzado y la ropa de los lugareños, especialmente de los descendientes de los colonos alemanes del Volga, hizo que la empresa creciera enormemente y llegara a contar con más de dos mil empleados capacitados, que producían aproximadamente veinte mil pares de calzado y varios miles de prendas de indumentaria deportiva por día.
Pasada la crisis y posterior quiebra de Gatic, la empresa Indular adquirió en subasta la enorme planta suarense con toda la maquinaria y la marca Signia, que continúa en funcionamiento hasta hoy con algo más de quinientos empleados y una producción estimada en cinco mil pares diarios de calzado deportivo.
Estos treinta años han servido para crear en Coronel Suárez no sólo experiencia laboral en materia de industria textil, sino también el ámbito propicio para la puesta en marcha de nueve emprendimientos fabriles relacionados al sector, que ocupan a más de trescientos operarios, y producen, entre trabajos para terceros y para marcas propias, unas 4000 unidades de calzado por dia.
En este contexto, el Consejo para la Producción y el Desarrollo Suarense (Coprodesu) se ocupa de coordinar y promover todos los emprendimientos de este tipo, facilitando la compra de gran parte del equipamiento y las maquinarias con créditos a muy bajo interés y períodos de gracia especiales, de forma de poder ayudar a los empresarios pequeños y medianos.
El ingeniero Osvaldo Fuentes Lema, director ejecutivo del Coprodesu, señala que, además de los nueve talleres-fábrica de calzado, existen otros tantos de industria textil en esta zona, entre los que se cuentan tres fábricas de bombachas de campo y una fábrica de tela espumada.
La entidad promotora cuenta también con una máquina tizadora y una máquina autónoma para uso común de los emprendedores locales.
Además, con aportes del Ministerio de la Producción local y el Ministerio de Trabajo de la Nación, funciona en Coronel Suárez un centro de capacitación al que acuden más de cien personas, donde el propósito es tratar de proveer una salida laboral en el sector textil y de calzado a los asistentes.
Finalmente, en el contexto de este ponderable centro de producción y capacitación y con la participación de la corrugadora Smurfit Kapa, que emplea a más de doscientas personas, se ha creado hace poco más de un mes la Unión de Industriales de Coronel Suárez, en un distrito que hasta hace poco tiempo era conocido como un lugar exclusivamente agrícola ganadero.
Aportes del Estado
En el resurgimiento de Coronel Suárez como polo de producción textil y de calzado tuvo bastante que ver el Coprodesu, la entidad que asesora y coordina la entrega de créditos oficiales para emprendimientos.
El aporte de fondos oficiales para los talleres habría ascendido a más de 700 mil pesos, los cuales se destinaron a adquirir equipamiento, fundamentalmente máquinas de coser y de cortar telas y cuero. Esas maquinarias las entregó el Coprodesu a los talleres mediante el sistema de leasing.
El otorgamiento de estos créditos no fue azaroso: el Coprodesu efectuó un plan estratégico-productivo en el cual se especificó qué sectores merecían recibir financiamiento, de acuerdo con su margen de rentabilidad, capacidad de generar fuentes laborales y posibilidades de asociación. De esta forma, en la lista fue incluido el sector del calzado y el textil, pero también el apícola y el metalmecánico, así como el desarrollo del Parque Industrial y Agrotecnológico del lugar.






