Un proceso que se agotó en dos años

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7 de junio de 2014  

La ola de compras externas en el sector comenzó en marzo de 2004, cuando, repuesta de la aftosa, la Argentina recuperaba el 3° puesto en el comercio mundial de carnes: Cargill, la mayor empresa no cotizante de Estados Unidos, le compró la mitad de Finexcor a la familia Zymnis, que estaba en el negocio desde principios de los 60. Finexcor era el mayor exportador de carne bovina del país: en 2004 despachó más de 33.000 toneladas, por casi US$ 83 millones. Un año después Cargill compró la otra mitad. El monto que nunca se reveló, pero se cree abultado.

A fin de 2005, JBS (por entonces llamado Friboi), el mayor frigorífico de Brasil, de la familia Mendonça Batista, le compró Swift, el 8° exportador en 2004, a Carlos Oliva Funes. Se dijo que los brasileños habían pagado unos US$ 200 millones por esta compra. A fin de 2006 y en remate judicial, JBS pagó US$ 42,8 millones para quedarse con dos plantas de la quebrada CEPA, durante un par de décadas el más moderno frigorífico elaborador y exportador, creado a principio de los 70 por Terry Moché.

Un crecimiento también explosivo, aunque en principio más orientado al valor agregado, tuvo el segundo mayor frigorífico de Brasil, Marfrig, del joven distribuidor de carne paulista Marcos Molina. En 2006, le compró Argentine Breeders & Packers (AB&P) al inglés Terry Johnson, que rápidamente cruzó el charco y se fue a hacer el más moderno frigorífico de Uruguay. En 2004, AB&P había sido el 9° exportador de carne del país, con despachos por casi US$ 40 millones, y tenía la licencia de la marca Angus. Pero el gran salto de Marfrig fue en 2007, cuando acordó comprarle a la familia Bameule el control de Quickfood, cuyas dos plantas de faena, en San Jorge (Santa Fe) y Villa Mercedes (San Luis), la convertían en el segundo exportador del país, con ventas por más de US$ 77 millones en 2004. Marfrig cerró también la compra del cordobés Estancias del Sur y del bonaerense Best Beef (Vivoratá). Por este paquete de 2007 pagaría US$ 265 millones. Más tarde adquirió también Mirab, una planta de elaboración de jerky-beef (snacks de carne) en Pilar.

El otro grande mundial que vino al país en 2007 fue el estadounidense Tyson, que llegó de la mano de Cresud, el fondo de inversión agropecuaria de los Elsztain, para quedarse en conjunto con Exportaciones Agroindustriales Argentinas, el frigorífico de Santa Rosa más conocido como Carnes Pampeanas, de los hermanos De Rogere.

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