
Nació con dos campos en la Cuenca del Salado y hoy explota 96 en toda la provincia de Buenos Aires
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ROQUEPEREZ, Buenos Aires.- En 1987 dos familias se juntaron para formar El Tejar SA, una sociedad de explotación de campos, con un capital de 1000 vacas y 500 hectáreas repartidas entre El Tropel, de los Alvarado, en Roque Pérez, y el Timborruca, de los Palliette Pueyrredón, en Henderson.
Hoy explotan 96 campos, un total de 50.000 hectáreas. El planteo ganadero ahora cuenta con sólo 5000 hectáreas, con entre 6000 y 8500 cabezas para cría, invernada y cabaña de reproductores. En las otras 45.000 hectáreas siembran soja, trigo y maíz en directa.
Oscar Alvarado, hijo de uno de los socios fundadores y hoy gerente general de El Tejar, estima que para el ejercicio que entra, la producción de El Tejar rondará las 140.000 toneladas de granos, con una facturación cercana a los 20 millones de dólares. En los últimos cinco años, la rentabilidad promedio de la empresa fue del 21% sobre el patrimonio neto, y durante catorce años ganó entre el 7% y el 32 por ciento.
"Empezó como un sueño que se transformó en misión: ser una empresa de producción y comercialización de alimentos, rentable para los accionistas y las generaciones futuras, y ser un buen ámbito de desarrollo para los que trabajan en ella", explica Alvarado, hijo de uno de los socios fundadores y hoy gerente general de El Tejar SA.
El espíritu de esta empresa pregona que "el hombre es el capital más preciado y el fin de toda actividad económica. Lo que somos y lo que queremos ser es lo que nos define".
La sociedad anónima se transformó en una Agrupación de Colaboración Empresaria (ACE) hacia 1992, "la primera agropecuaria que se creó en la Argentina", recuerda Alvarado, y señala que de cinco socios fundadores se llegó, luego de 14 años, a 34 accionistas.
La empresa que fundaron los padres de Alvararado creció en el seno del Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (Crea) Roque Pérez-Saladillo y de la Regional II Sur de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid). La gran vocación ganadera que marcó el nacimiento de la sociedad dejó lugar a la agricultura de la mano de la siembra directa.
"Reservamos la agricultura para las lomas y encaramos la ganadería con el rejuvenecimiento en los bajos dulces", explica.
La estrategia de producción se mueve bajo dos consignas: "Todo suelo agrícola que no tenga limitaciones para la siembra directa se destina a agricultura permanente y dividimos los campos de forma irregular según el tipo de suelo; y aquellos que presenten dificultades para la directa, los usamos para ganadería", sostiene Alvarado.
Agricultura en directa
El manejo tecnológico que caracteriza la explotación agrícola que hace El Tejar está conformado por la siembra directa, un uso intensivo de las fertilizaciones fosforadas y nitrogenadas de los suelos y el aprovechamiento de las fotografías satelitales para limitar el gran riesgo hídrico que caracteriza la zona del Salado.
Las 45 mil hectáreas de cultivos (el año último fueron 33 mil) abarcan casi toda la provincia de Buenos Aires. "La rotación que hacemos es soja de primera, trigo, soja de segunda y maíz. Lamentablemente, hace tres campañas que no hacemos girasol porque no es rentable y porque complica la rotación. Pero sería una buena alternativa para diversificar el negocio y mejorar el manejo del suelo, aunque los precios tienen que subir."
El planteo ganadero se circunscribe a tres campos (El Tropel, San Aureliano y La Dolores) de la zona de Roque Pérez y Monte. "Antes invernábamos en el Oeste, en Trenque Lauquen, y ahora lo hacemos todo acá." La producción pecuaria abarca la cría, invernada y producción de hacienda Aberdeen Angus. Además de las más de 7000 cabezas propias, El Tejar gerencia negocios ganaderos de terceros.
En la empresa aseguran que la clave del crecimiento fueron las alianzas que se gestaron. "Contratamos todo y generamos alianzas con nuestros contratistas: los capacitamos y les damos una continuidad a su trabajo, les garantizamos la campaña cubierta de punta a punta, y eso genera mucha adhesión y confianza", destaca.
"Todo esto hace a la rentabilidad del negocio. Pero en el fondo es la credibilidad que logramos la que nos permitió ganar plata y crecer." Esa misma credibilidad es el aval que presentan en los bancos al momento de pedir un crédito.
Casi virtual
"Las tierras nunca fueron parte de la sociedad, explotamos tierras ajenas. Podemos parecer una empresa virtual porque no tenemos activos fijos, ni siquiera un tractor.", sostiene.
"El Tejar alquila todo, desde los campos hasta las oficinas, pero demostró que tiene muy buena capacidad de pago y nunca perdió plata. En la gran mayoría de los casos logramos créditos a sola firma, con una tasa del 12,4%", señaló Christian Angió, gerente de Producción de la empresa. "Hoy la empresa está valuada en 10 millones de dólares y entre el 25 y el 30% del patrimonio neto es deuda con bancos e inversores", agregó Angió, y mencionó que alguna vez se hipotecó el campo de algún accionista o se dieron garantías sobre la base de prendas de cultivos o hacienda al pedir un crédito a largo plazo. "Nosotros ponemos el 70% del capital operativo, y sólo el 30% restante proviene de los bancos o algún proveedor. Tenemos buen acceso al crédito, cuando sabemos que es una de las trabas para muchas empresas agropecuarias", concluye Alvarado.
Empresa rentable
Producción: explotan alrededor de 50.000 hectáreas. Este año cosecharán 140.000 toneladas entre soja, trigo y maíz. Faenarán 8000 cabezas Angus y estiman facturar más de US$ 20 millones.
Manejo: siembran todo en directa y gracias al rejuvenecimiento de pasturas invernan en la zona de la Cuenca del Salado.
Capital: no poseen activos fijos y se manejan sobre la base de alianzas con los contratistas.
Claves: aseguran que la confianza, la credibilidad y el hombre como eje de la rentabilidad son los pilares que fundamentan el crecimiento de la empresa.
Añadidura
- Cuando Alvarado habla de El Tejar dice que es "un grupo de gente detrás de un sueño" que se transformó en una misión: ser una empresa agropecuaria rentable para los accionistas y las futuras generaciones, un ámbito de desarrrollo de todos los que trabajen en ella, situando al hombre como fin de toda actividad económica. "La rentabilidad -asegura- viene por añadidura".





