
El montonero federal fue un minué que se expandió a partir de 1820 y del que luego se perdieron sus rastros
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Hacia 1820 cobra notoriedad una danza, variante criolla de la familia de los minués y las gavotas, llamada montonero federal, aunque también, indistintamente, se la conoció como montonero a secas, "minué nacional" y, más tarde, "minué federal" o, en una nueva simplificación, con el solo adjetivo sustantivado "federal".
Consta de dos movimientos alternados: un allegro grazioso al que le seguía un ceremonioso minué. Danza de salón, de pareja suelta, se la califica a la vez de independiente pues los movimientos de cada pareja no están relacionados con las de las restantes.
Está documentada su presencia a partir de 1825 y su rápida extensión, no sólo por todo el país de entonces sino asimismo en Uruguay, Chile, Paraguay y Perú. Después de 1850 y tras haber llegado hasta a los escenarios, decae en los salones de Buenos Aires aunque se conservó vigente durante algunas décadas en el interior. Entre 1878 y 1880 reaparece en nuestra capital, ya en carácter de puro espectáculo, pero a poco se pierden sus rastros.
En el caso del montonero se da, una vez más, el frecuente vínculo entre la coreografía de una danza y los acontecimientos públicos. En 1818 comienza a llamar la atención una original táctica militar concebida en las llanuras, acorde a las aptitudes de los gauchos, las características del terreno y el carácter de los enfrentamientos entonces registrados en nuestras disensiones internas.
Las tropas gauchas se llamaron primero "federales" y, más tarde, "montoneras". Dentro de su estilo de lucha no era fácil que fuesen o se diesen por vencidas, pues cuando sus acometidas fracasaban, se esfumaban como por ensalmo a lomo de sus rápidos caballos.
¿Y qué tendría que ver esto con la danza de la que hablamos y por qué se la llamó montonero? Mi parecer es que se trata de una danza de conquista y seducción, como la mayoría de las de pareja, y que si en esas lides es posible tanto ganar como resultar rechazado, en este caso el perdedor no es nunca estrictamente "vencido" pues tras el lapso del intento representado por el minué, en el allegro figura una amable y cortés retirada tras el imaginable desdén.
Con castañuelas
Arsene Isabelle, francés que vivió en Buenos Aires entre 1830 y 1833, autor de Viaje a Buenos Aires y Porto Alegre, explica al montonero: "Suerte de minué saltado en el cual la bailarina imita las castañuelas con los dedos". En Las beldades de mi tiempo, de 1891, Santiago Calzadilla recuerda: "Rompían el baile con un minué liso, las señoras y los caballeros de más categoría acompañando a los dueños de casa". Y después, "...ya quedaba oficialmente inaugurada la tertulia para el minué liso, el "montonero", llamado, el año 40, "minué federal".
Seguramente, el montonero como coreografía y como música es ya casi imposible de rescatar pues no nos han quedado fuentes fidedignas como para reconstruirlo tal como fue en su época.





