El INTA Balcarce ha tenido mucha participación en la investigación y desarrollo de tecnologías para la ganadería
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BALCARCE.- Que la Unidad Experimental del INTA Balcarce haya sido la cuna de Expochacra Ganadera no es ninguna casualidad. Más allá del bello paisaje de serranías que rodea el lugar, que sorprende a cualquier visitante, aquí ha estado en los últimos sesenta años uno de los escenarios donde la ganadería escribió parte de su historia, con técnicos pioneros que hicieron mucho por ella.
Hoy, hablar de la Estación Experimental Balcarce, primero creada en 1946 bajo la órbita del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación en el paraje Las Piedritas, y luego en funciones como unidad del INTA desde 1958, significa recordar un sinnúmero de hitos ligados a la producción de carne, aunque también a la papa, con figuras como Américo Mendiburu, y al trigo.
Hombres y hechos le han impregnado a esta institución un sello propio. A Domingo R. Pasquale, quien fue su director entre 1952 y 1979, le cabe entre otros méritos haber impulsado el crecimiento de esta sede, además de haber sido un actor clave en la incorporación al INTA de una facultad de agronomía, hoy conocida como Unidad Integrada Balcarce-Universidad Nacional de Mar del Plata. Este punto vinculado con el mundo académico ha distinguido al INTA Balcarce.
Pero, como los hombres y los hechos se cruzan, vale unir las puntas. Por aquí dejó sus huellas Carlos López Saubidet, pionero en el área de producción animal. Un edificio de esta sede recuerda su nombre.
Pero hay más. El INTA Balcarce ha estado a la cabeza en genética y cruzamientos bovinos, con razas británicas y continentales. Héctor Molinuevo, un hombre que sigue derramando trayectoria, ha sido un poco el referente en esta materia.
En forrajeras, muchas especies tuvieron por primera vez su evaluación en esta sede, con experiencia en la investigación de raigrás perenne, agropiro alargado, festuca y pasto ovillo, entre otras. Aquí, los pioneros en forrajeras han sido los ingenieros Jorge Orbea y Jorge Carrillo.
El INTA Balcarce ha cosechado más méritos a través del esfuerzo de su gente. En este lugar está uno de los grupos de sanidad animal más reconocidos del país, impulsado por Adolfo Casaro.
En nutrición animal, Enrique Gil y Luis Verde han sido los pilares del grupo de trabajo en esta asignatura. Francisco Santini y Daniel Rearte son, entre otros técnicos, hoy los referentes.
Huellas y proezas
Gran parte de quienes han dejado sus huellas están con vida. Siguen adelante y se los reconoce por sus proezas. "En aquella época [a los técnicos que marcaron la historia en esta institución] los llamábamos la mística del INTA", dijo a LA NACION Juan Carlos Manchado, director de la Estación Experimental Balcarce.
Jorge Castaño, un especialista en manejo de pasturas que aquí trabaja desde hace 23 años, guarda en su mente parte de esa mística. "He convivido con personas que escribieron los libros que estudié en la facultad", señaló.
En la rica historia de esta sede del INTA ligada a la producción de carne hay otro hito que no se puede omitir: el Proyecto Balcarce de Desarrollo Ganadero, que contó con la participación de más de 1000 productores.
Ese plan, implementado entre fines de los años 60 y principios de los 70 con créditos para la implantación de pasturas perennes de más de una especie (además de la fertilización fosfatada) y la recomposición de rodeos, fue un avance para la ganadería. Generó una conciencia real sobre cómo mejorar la producción en función del paquete tecnológico experimentado en la Reserva 6, muy representativa de los campos ganaderos de la Cuenca del Salado.
En el último quinquenio hubo avances en otras áreas, como la producción in vitro y transferencia de embriones bovinos.





