
Dimensión: la creciente demanda del mercado semillero exige a las empresas que transformen sus estructuras de producción.
1 minuto de lectura'
ROJAS (De un enviado especial).- El auge del campo, cosecha récord incluida, exige que las empresas reestructuren sus plantas y las habiliten para la creciente necesidad de producir más y mejor. Dekalb Argentina SA, atenta a esta demanda, reacondicionó la planta María Eugenia, ubicada en la ciudad de Rojas, y la convirtió, según destacan, en la planta de secado en espiga y procesamiento de semillas más grande del mundo. En los últimos tres años la inversión realizada en la planta ascendió a 40 millones de dólares.
Por su ubicación estratégica en el centro del núcleo maicero, la semilla que sale de la planta clasificada y embolsada debe recorrer pequeñas distancias hasta los puntos de producción, hecho que disminuye los costos de movilización del material.
Jorge Ghergo, presidente de Dekalb Argentina SA, expresó que "las ventas de la firma en el mundo ascienden a 520 millones de dólares y en la Argentina alcanzan los 90 millones de dólares".
Crecer para competir
Según Pablo Vaquero, responsable del área de marketing, "el crecimiento y la cada vez mayor participación en el mercado plantearon la necesidad de crecer en estructura. La estrategia trazada por el directorio de la firma fue invertir en la planta María Eugenia para convertirla en una planta funcional con mayor poder de producción".
La planta procesa todo el maíz que se va a comercializar en el país y gran parte de las semillas transgénicas que se exportan para siembra en los Estados Unidos.
La importancia del secado en espiga, que Dekalb realiza desde 1990, reside en la conservación de la calidad de los granos de maíz. De acuerdo con el método convencional, las cosechadoras recogían sólo los granos ocasionando, en muchos casos, daños al pericarpio. Además se evita el daño que puede ocasionar el calor en forma directa sobre el grano.
El nuevo sector de la planta es la torre de clasificación, la cual posee tres sectores: el primero es de recibo y prelimpieza, el segundo de clasificación y el último de terminación.
En el primero entra el material proveniente de las desgranadoras, hacia dos silos de 60 toneladas cada uno. Esos dos silos alimentan la máquina de prelimpiado.
El paso siguiente es la clasificación de las semillas, proceso que se realiza al pasar los granos por baterías de máquinas que permiten separarlas por tamaño, espesor, ancho y largo. Una vez definidos los calibres van al sector de terminación.
Mesas de gravedad permiten separar y eliminar del proceso las semillas livianas. El resto va a las máquinas de curado, donde se las impregna con productos químicos destinados a preservar la sanidad del producto.
El último paso lo realizan dos máquinas embolsadoras que cierran 16 bolsas por minuto, a razón de 80 mil semillas por saco.
A partir de la construcción de esta nueva torre de clasificación, Dekalb duplica la capacidad de producción de la anteriormente instalada en Capilla del Señor y pasa a producir 29 mil toneladas de semilla por campaña.
María Eugenia permanece operativa desde el 20 de diciembre hasta mediados de abril.





