
Son los objetivos del proyecto Clearfield
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Se llama Scott Gaddis y es estadounidense. Es director de Marketing Global estratégico de Clearfield de Basf. Pertenece a la empresa hace 15 años y desde 6 que trabaja en el proyecto global. Su centro de trabajo está en Mt. Olive, Nueva Jersey.
"La tecnología Clearfield en el cultivo de girasol se basa en la resistencia genética al herbicida Clearsol, perteneciente a la familia de las imidazolininas. Esta nueva herramienta, que combina un fitosanitario y la genética de semillas, está despertando mucho interés entre los productores ya que soluciona uno de los problemas más frecuentes en la oleaginosa como es el control de malezas en estadios tempranos", definió Gaddis en una entrevista con LA NACION.
-¿Cuál es el origen y la base de esta tecnología?
-Los girasoles con tolerancia a Clearsol (herbicida producido por Basf) fueron descubiertos en Kansas bajo condiciones naturales de cultivo y, por lo tanto, la resistencia proviene de una fuente genética natural o silvestre que no es transgénica. Las empresas semilleras de girasol han incorporado estos genes de resistencia en sus materiales por técnicas convencionales de mejoramiento, obteniéndose híbridos resistentes al herbicida con excelentes características agronómicas.
En la Argentina
Conviene recordar que en la Argentina diferentes empresas proveedoras de insumos ya están involucradas en este proyecto que verá la luz en esta campaña. Así es que están trabajando en conjunto Basf, Monsanto, Don Mario, Nidera, Dow, Aca, Advanta, Golden Harvest, KWS, SPS, Sursem, entre otras. En la Argentina hay dos híbridos comerciales, Paraíso 101 CL, de Nidera, y Dekasol CL, de Monsanto.
-¿Cuáles son los cultivos con los que están trabajando en el proyecto de resistencia a las imidazolinonas?
-Son varios y conviene recordar que en la Argentina se está lanzando casi simultáneamente con los Estados Unidos. Los cultivos son: trigo, maíz, girasol, arroz y canola. En los Estados Unidos ya hay 40.000 hectáreas implantadas con girasol Clearfield.
La composición del producto es Imazapir y la formulación es la de un concentrado soluble al 24 por ciento. Se aplica en posemergencia temprana, tiene acción residual y un excelente control de gramíneas anuales, malezas de hoja ancha y perennes como sorgo de alepo y cebollín.
-¿Con esta tecnología se plantea bajar los costos de producción del girasol?
-Nos proponemos claramente tratar de hacer más competitivo al girasol. Queremos incorporarle valor a la oleaginosa. Nuestro objetivo es tratar de disminuir el costo por tonelada producida. Cuando la tecnología esté estabilizada, el costo por cada 1000 kilos producidos bajaría desde un 10 hasta un 20 por ciento.
-¿Cuánto se demora en la obtención de materiales resistentes?
-Las técnicas de obtención consisten en realizar cruzas específicas de las líneas silvestres dadores de la resistencia con las de elite de los programas de mejoramiento. Luego, la descendencia es tratada con Clearsol para poder identificar las plantas portadoras de la resistencia. El proceso de calificación de híbridos requiere dos años de ensayos de tolerancia, en los cuales los materiales precomerciales son tratados con el doble de la dosis recomendada, a la vez son comparados con un standard internacional para evaluar el nivel de tolerancia.
-¿Observa que con la tecnología Clearfield puede facilitarse la producción de girasol en siembra directa?
-Efectivamente. Se facilita la tarea en directa. La aplicación del producto se debe efectuar en los primeros estadios del cultivo para evitar el efecto paraguas del girasol con 6 hojas, las malezas (2-4 hojas) se controlan muy bien. Conviene siempre llegar con lotes limpios en el momento de la siembra.
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