
La primera colonia agrícola de la zona mira el futuro de la mano del turismo
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VILLA URQUIZA, Entre Ríos.-"Pese a los desvelos de Bernardino Rivadavia, no se logró asentar una colonia de agricultores hasta la época de la organización nacional. Sólo entonces, Justo José de Urquiza se interesó por un proyecto de Antonio Cuyás y Sempere", afirmó la historiadora Beatriz Bosch.
Con estas palabras, la experta explica los orígenes de esta villa entrerriana que se proclama como la primera colonia agrícola de la zona y que surgió en 1853, sobre las altas barrancas y bien ubicada al poniente del ancho río Paraná, 40 kilómetros al norte de la capital provincial.
Cerca del muelle, se puede apreciar el Monumento al Estibador como símbolo del trabajo de antaño de los habitantes que hombrearon las bolsas con cereales al puerto.
Tierra adentro surge un largo camino, sobre la ruta 12, con distintas tonalidades de verde en donde se puede apreciar un cartel que dice: "Villa Urquiza, corazón del turismo".
Este imponente camino, en el cual se puede respirar el aroma gauchesco de la historia entrerriana, desemboca en una plaza en la que se realizan los grandes festejos.
En la esquina se encuentra el viejo e histórico almacén de ramos generales, en donde según cuentan las voces populares se reunían los viejos caudillos y los héroes de Caseros para tomar algunas copas.
Hoy, la que se precia de ser la primera colonia organizada es una villa de ganaderos y agricultores, con miras a desarrollar sus atractivos turísticos.
"A Villa Urquiza se la llamó Primera Colonia Agrícola a partir de la batalla de Caseros. Ello es debido a que con la presencia de Urquiza en el poder, luego del triunfo de la Confederación frente a Rosas, surge la necesidad de traer europeos y realizar asentamientos", aseguró el director del museo de Villa Urquiza, Pablo Aceñolaza.
Así, el 1° de septiembre de 1853 se creó oficialmente la Primera Colonia Agrícola Militar Las Conchas. Don Manuel Clemente fue el encargado de iniciar el núcleo poblacional, con militares fieles al caudillo de Entre Ríos, que querían dejar las armas y tomar el arado para dedicarse a la agricultura.
En 1855 se hizo cargo de la colonia el coronel Doroteo Salazar, que llegó al lugar con un importante grupo de inmigrantes europeos huidos del hambre y la guerra. Poco a poco, a esta villa fueron arribando personas llegadas de Alemania, Suiza, Francia e Italia.
En 1858, por el importante desarrollo que adquirió el lugar, el gobierno nacional dispuso que la Colonia Las Conchas se llamara Urquiza. El 7 de septiembre de 1860 fue elevada al rango de villa, denominándosela Villa Urquiza, en honor a su fundador.
El viejo almacén
Desde fines del siglo XIX, y hasta hoy en día, que es un gran museo, aparece el almacén de ramos generales.
Este viejo almacén es una gran casona en forma de L con estilo neoclásico italianizante, una de las primeras construcciones de la Villa, en la cual se destaca a un costado pegado en la pared el viejo banco verde de madera de 3 metros de largo, testigo de las reuniones del pasado. "La casa Aceñolaza pertenecía al gobernador Antelo, pero primero fue del inglés John Wood. Era un almacén de ramos generales en donde se realizaban comercio y trueques. Vendían carretas, trajes, telas, cueros, grasas, sombreros, chambergos. Incluso se despachaban bebidas", dijo la secretaria del municipio de Villa Urquiza, Liliana Rivero de Maín.
"Antiguamente, había estibadores en el pueblo. Luego del trabajo, iban a tomar hasta que les cerraban el boliche y algunos ni llegaban a sus casas, sino que se tiraban en cualquier lado. Incluso, actualmente se siguen reuniendo como para no perder la costumbre", agregó Rivero de Maín.
Una de las anécdotas más curiosas de la historia del pueblo se refiere a una vieja costumbre a la hora de ocupar las tierras: el zanjeo. "A mi abuelo que vino de Italia le dieron un terreno para que pudiera cercar. El terreno que zanjeaban o cubrían con ramas era de ellos. Hacían zanjas para que no pasaran los animales y lo que rodeaban con esta técnica se lo daba el gobierno", afirmó Oscar Borghello, un personaje legendario de estas tierras. A los inmigrantes llegados al pueblo les daban tierras para que zanjearan y posteriormente cultivaran con arado de madera. Además, los pioneros de Villa Urquiza tenían la costumbre de trillar la tierra con animales. Hacían una trilladora con tierra dura y ponían a revolotear los caballos sobre ella, moliéndolo todo. También, sembraban dirigidos por una bandera que les indicaba el camino.
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Otra de las particularidades de Villa Urquiza es la tradición de enterrar a los muertos según la religión. Por eso, este pueblo tiene cuatro cementerios: el de las hermanas belgas, el cementerio católico nuevo, el protestante y el viejo.
"Hoy en día la principal fuente de recursos de Villa Urquiza viene del turismo, junto a la agricultura y la ganadería. Esta actividad surgió cuando se cerró el puerto y gracias a la iniciativa del gobernador Montiel en 1985 para que tengamos el camino asfaltado. Allí surgió la Villa Urquiza Turística", dijo la directora de Turismo local, Alicia Buralli.
Por eso, hoy la Villa piensa explotar aún más su potencial turístico. "Estamos pensando inaugurar un complejo termal aparte de los que hay y hablamos con el director de Turismo de la provincia para poder trabajar en esto sin dificultad, porque cada vez la provincia recibe a más turistas y tenemos que estar preparados", dijo el presidente comunal de Villa Urquiza, Hugo Apellans.






