Carry trade: con más apetito por riesgo global, JP Morgan recomienda posiciones tácticas en activos argentinos
El banco de inversión incluyó al país entre sus estrategias de corto plazo para 2026, apoyadas en tasas elevadas y un contexto financiero internacional más favorable para los mercados emergentes
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El mayor apetito por riesgo global y el cambio de clima financiero internacional llevaron a JP Morgan a recomendar posiciones tácticas en activos argentinos, en el marco de su estrategia para mercados emergentes en 2026.
La visión forma parte del informe Emerging Markets Outlook and Strategy, en el que el banco sostuvo que el escenario sigue siendo favorable para estrategias de corto plazo apoyadas en tasas elevadas y flujos hacia activos de mayor rendimiento.
“El entorno todavía favorece a los activos emergentes”, señaló el informe, que describe el inicio de 2026 como un período de “continuidad macroeconómica pese a las disrupciones geopolíticas”. En ese contexto, JP Morgan afirmó que “el carry seguirá siendo una buena fuente de retornos”, un concepto central para entender el posicionamiento recomendado por el banco.
El carry trade es una estrategia financiera que busca aprovechar tasas de interés elevadas, siempre que el tipo de cambio se mantenga relativamente estable. En los mercados emergentes, esto implica invertir en monedas o bonos de países con rendimientos altos, obteniendo ganancias mientras no haya sobresaltos cambiarios significativos. Según JP Morgan, el actual contexto internacional —con recortes de tasas en Estados Unidos, inflación más baja y mayor tolerancia al riesgo— sigue siendo propicio para este tipo de operaciones.

Dentro de ese marco, la Argentina aparece incluida como una oportunidad táctica, más asociada al contexto financiero global que a una apuesta estructural de largo plazo.
En el capítulo de recomendaciones, el banco sugirió una apuesta a la estabilidad del dólar en el corto plazo, a través de la venta de contratos de dólar futuro a tres meses operados en el exterior —conocidos como NDF—, una estrategia típica del carry trade. La lógica es que, con mayor apetito por riesgo, el tipo de cambio no registre saltos bruscos en el corto plazo.
Al mismo tiempo, la Argentina figura como overweight (OW) dentro del universo de activos de mayor rendimiento. En la jerga financiera, esta calificación implica recomendar una mayor exposición relativa a esos instrumentos frente a otros países comparables, lo que en este caso se traduce en sobreponderar bonos soberanos argentinos dentro de una cartera de mercados emergentes.
El informe aclara que estas recomendaciones son selectivas y de corto plazo. “Seguimos sobreponderados en monedas emergentes, con un sesgo pro-carry”, explican los analistas del banco, al destacar que los activos emergentes cerraron 2025 con algunos de los mejores retornos desde la crisis financiera global, impulsados principalmente por las monedas y la compresión de rendimientos en los mercados locales.
JP Morgan advierte, sin embargo, que estas estrategias son sensibles a cambios en el clima financiero internacional. Una reversión del apetito por riesgo, un repunte de la volatilidad o un giro en la política monetaria global podrían afectar rápidamente el flujo hacia activos emergentes. Por eso, el banco subraya que las posiciones deberán ajustarse si aparecen señales de posicionamiento excesivo o deterioro en las condiciones globales.
Por ahora, la entidad considera que el escenario sigue siendo favorable para el carry trade y que, dentro de ese menú de oportunidades tácticas en mercados emergentes, los activos argentinos forman parte de las apuestas selectivas para el inicio de 2026, siempre bajo una lógica de corto plazo y dependiente del contexto internacional.
El atractivo táctico que señala JP Morgan encuentra respaldo en la lectura crediticia de otros bancos de inversión.
En un informe reciente, Morgan Stanley destacó que la Argentina superó el primer test de pagos en moneda extranjera de 2026, tras cancelar US$4200 millones el viernes, y mantuvo una visión constructiva sobre la deuda soberana. Según el banco, el próximo paso clave será el regreso al financiamiento voluntario, que podría concretarse antes de julio, mediante la colocación de un bono internacional a 7 a 12 años de plazo, con vencimiento sugerido en 2036, para afrontar los próximos vencimientos relevantes del año.
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