En la Argentina hubo ejemplos resonantes de cómo presionan las empresas.
1 minuto de lectura'
Actualizado el 27 de junio de 2020
Empresas y cámaras sectoriales fueron protagonistas en los últimos años de acciones sobre el Congreso o el Ejecutivo para obtener medidas de acuerdo con sus intereses. Estos son algunos casos:
Gaseosas: a fines de 1995, Coca-Cola empezó a presionar para que fueran rebajados los impuestos internos a las gaseosas cola, que por entonces eran del 24 por ciento. En abril del 96, se concretó la rebaja y el tributo se fijó en 4 por ciento. A fines de marzo de ese año había viajado al país, para reunirse con el presidente Carlos Menem, el presidente mundial de Coca-Cola, Roberto Goizueta. Pepsi protestó por entender que se perjudicaba a las bebidas sin alcohol con un mínimo de 10% de jugos cítricos, como por ejemplo, su marca más exitosa en la Argentina, Seven-Up.
Bebidas alcohólicas: una semana después de la rebaja a las bebidas cola, los impuestos internos al whisky se redujeron del 30% al 12% y los del vino, del 2,5% a 0. La iniciativa nació de las cámaras que agrupan a los productores de estas bebidas, que hicieron varias presentaciones ante los legisladores.
Azúcar: los acuerdos firmados en el Mercosur establecen que la Argentina disminuirá gradualmente los aranceles a la importación de azúcar hasta llegar al libre comercio en el 2001. Hoy debería estar cobrando el 16% pero, según el Gobierno, aplica un 38%. El Congreso ratificó la protección al sector y prorrogó la vigencia de los aranceles a la importación de azúcar, lo cual despertó malestar en Brasil. El Gobierno ahora enviará un nuevo proyecto intentando reemplazar a la actual ley 24.822.
Medicamentos: la más clásica y encarnizada disputa de los últimos años fue la de los laboratorios nacionales, agrupados en el Centro Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa), y los extranjeros, reunidos en la Cámara de Especialidades Medicinales (Caeme), por la sanción de una nueva ley de patentes. En la pelea hasta terciaron los ex embajadores de los Estados Unidos, Terence Todman y James Cheek, obviamente a favor de los laboratorios norteamericanos. Los primeros presionaron para no cambiar la actual legislación de patentes medicinales, los segundos, para modificarla y proteger los derechos de propiedad intelectual. La ley ya fue finalmente sancionada, acercando posiciones entre unos y otros.
AT&T-Telefónica: "Push, push, push", le dijo desde Miami el directivo de ATT a su subordinada Luisa Cerar, representante de la empresa norteamericana en la Argentina, en un diálogo telefónico que pudo ser escuchado por miles de televidentes y volvió a colocar en el tapete la discusión sobre los límites legales del lobby. En otro pasaje de la cinta, Cerar aseguraba haberle enviado un fax al titular de la Comisión Nacional de Comunicaciones con el texto de un artículo de una resolución sobre el concurso de PCS, que luego no fue respetado totalmente en la redacción final de la medida.