Cavallo: "Me incluyo entre los que destruimos la Argentina"
Culpó a Duhalde y a Alfonsín por la crisis que llevó a la devaluación y a la cesación de pagos
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NUEVA YORK.- Esta vez no hubo protestas ni recriminaciones. Sin embargo, el otrora superpoderoso ministro de Economía Domingo Cavallo, devenido superrespetado profesor en Estados Unidos, aprovechó anteanoche una conferencia junto al premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz para ofrecer tal vez su mea culpa más contundente hasta el momento.
"Por supuesto que me incluyo entre los políticos que destruimos la Argentina", dijo Cavallo, despertando nerviosas risas entre los cerca de 150 estudiantes y profesores presentes en el auditorio de la Escuela de Leyes de la Universidad de Columbia.
La idea del ex ministro en esta conferencia conjunta, titulada "Disturbios económicos en América latina" y organizada por la Asociación Latinoamericana de Negocios y Leyes de Columbia, era destacar que la "tragedia económica y social" de nuestro país no es resultado exclusivo de las políticas establecidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los postulados del llamado "consenso de Washington", sino que la dirigencia política argentina tiene la mayor responsabilidad en lo ocurrido.
En este sentido, Cavallo se declaró "más optimista" sobre el futuro al conocer que el Senado podría expulsar al legislador Luis Barrionuevo (PJ-Catamarca) y declararlo "moralmente incapaz" de continuar en el Congreso. "¡Esa es una gran noticia!", dijo, y explicó a la audiencia sus razones: "Barrionuevo es uno de los miembros más visibles de una red política escondida que jugó en la Argentina el mismo papel que Vladimiro Montesinos en Perú".
Acusó al senador de usar fondos de los trabajadores para incrementar su poder, de ser uno de los arquitectos de la destrucción del gobierno de Raúl Alfonsín, de participar en las negociaciones que generaron el escándalo de sobornos en el Senado en 2000 y de jugar un papel importante en el "golpe institucional" que llevó a la caída de Fernando de la Rúa. Según Cavallo, el que todos los candidatos presidenciales hayan condenado a Barrionuevo es un signo esperanzador.
Cavallo defendió su actuación en las administraciones de Carlos Menem y de De la Rúa. Cuando Stiglitz recriminó que muchos gobiernos privatizaron mal y no hicieron más que "pasar bienes nacionales a empresas extranjeras", Cavallo se defendió: "Las privatizaciones no tenían como objetivo vender bienes sino pasivos".
Si bien cargó contra el FMI por exigirle a una Argentina en recesión un mayor ajuste en 2001, culpó a Duhalde, Alfonsín y "el gran multimedios argentino" (en referencia al Grupo Clarín) por el descalabro que llevó a la devaluación y el default. Señaló que la decisión de la Corte Suprema de redolarizar los depósitos "ayuda a recrear la confianza en que existe la protección de los derechos de propiedad", pero que "es necesario que las deudas de los grandes deudores también se dolaricen".
En cuanto al futuro político, no descartó que Menem vuelva a ser elegido presidente, principalmente porque muchos argentinos concluyen que vivían mejor durante su gobierno. "La mayoría de la gente no es lo suficientemente sofisticada para relacionar las secuencias de errores que se cometieron y quiénes fueron los responsables de la situación que se vive hoy", apuntó mientras su esposa, Sonia, lo escuchaba desde la primera fila.
Chile, el modelo
Stiglitz, como ex funcionario del Banco Mundial, presentó una visión crítica de las instituciones financieras internacionales para explicar los "fracasos económicos" de América latina. Afirmó que las recetas del FMI en la primera mitad de la década del 90 generaron un "crecimiento ilusorio", que se basó en la estabilización de la inflación y en el flujo de capitales de corto plazo, "volátiles por naturaleza, que cuando se retiran producen gran inestabilidad". Pero lo peor, dijo, fue que "la mayor parte del incremento de la riqueza fue al tercio de la población con ingresos más altos". Según él, uno de los aspectos distintivos y más problemáticos de las economías latinoamericanas es esta desigualdad y mala distribución de la riqueza "que trae aparejado un altísimo nivel de conflicto social y político". "Mucha gente creyó que la democracia traería prosperidad, pero no fue así -señaló Stiglitz-. Pero no tienen una democracia genuina, se les dio una fachada democrática, elecciones (...), pero no participación real".
Para el economista, Chile, el país más exitoso de América latina, prosperó "porque no siguió al pie de la letra las políticas del "consenso de Washington"". Reconoció que sí tuvieron buenas políticas macroeconómicas y prestaron atención a la inflación y trabajaron con déficit pequeños. Pero, por ejemplo, mantuvieron la propiedad pública de las minas de cobre, que siguen siendo su principal fuente de ganancias; y, además, impusieron controles al capital, lo que los hizo sufrir menos las crisis de la segunda mitad de la década.
"Pero lo más importante fue que tuvieron sólidas políticas comprometidas con la educación y la salud para reducir las diferencias sociales -subrayó Stiglitz- A no ser que se estudien las lecciones de los 90, será muy difícil tener más economías exitosas en América latina".
- "La mayoría de la gente no es lo suficientemente sofisticada para relacionar los errores y quiénes fueron los responsables de la situación que se vive." (Cavallo, sobre un eventual triunfo de Menem)
- "Mucha gente creyó que la democracia traería prosperidad, pero no fue así. No tienen una democracia genuina: se les dio una fachada democrática, elecciones, pero no participación real." (Stiglitz)
- "Barrionuevo es uno de los miembros más visibles de una red política escondida que jugó en la Argentina el mismo papel que Vladimiro Montesinos en Perú." (Cavallo )






