
Cerraron 1400 estaciones de servicio en los últimos tres años
Hay 1500 que operan a pérdida; las ventas de combustibles cayeron 40% desde 1998
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Surtidores oxidados, mangueras con telarañas, vidrios opacos que ocultan recintos vacíos y silenciosos. Al costado de la ruta, la imagen es cada vez más familiar. Hace tres años, había en la Argentina unas 6300 estaciones de servicio. La crisis, la caída en el consumo de nafta y gasoil y la falta de financiamiento pusieron a unas cuantas fuera del negocio: desde 1999 hasta hoy, se estima que 1400 dejaron de operar. En tanto, desde 1998 a la fecha las ventas de combustible bajaron un 40 por ciento.
No son sólo las más pequeñas. Hay grandes operadores que vieron incrementarse sus costos fijos y también tuvieron que cerrar. "Esas sienten más fuerte los cimbronazos", dice Juan José Aranguren, presidente de Shell. El caso de la firma angloholandesa no es distinto del resto: entre diciembre del año pasado y este mes, más de 70 estaciones que operaban con esa bandera abandonaron las calles.
La principal causa de todo es la recesión. Desde mediados de 1998 hasta hoy, de acuerdo con datos de las compañías petroleras, el consumo de nafta, por ejemplo, cayó alrededor de un 40 por ciento.
Manuel García, titular de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes, afirma que la rentabilidad del sector disminuyó drásticamente en los últimos meses y que muchas empresas no pueden subsistir. "Se ve en las rutas, con esas estaciones cerradas. No pueden aguantar la presión de la caída en la demanda", sostiene.
Y agrega que el otro costado de esta realidad está en los precios que ofrecen las empresas petroleras, contra las que el sector no puede competir, y que hoy un propietario se lleva sólo un 8% de la ganancia, mientras que hace un año obtenía el 15%. "Si una estación que pertenece a una petrolera pone el litro de súper a 1,90 peso, ¿qué operador va a vender por encima de esos precios?"
Hay tres tipos de estaciones: las propias de las compañías petroleras, las de operadores que utilizan una determinada marca y funcionan mediante un contrato con estas empresas y las independientes o blancas.
En realidad, las grandes compañías no coinciden con el diagnóstico de los dueños de las estaciones. Por empezar, consideran que, para lo que es en estos momentos el parque automotor argentino, el mercado de las estaciones de servicio está sobredimensionado. Además, que los números son bastante mejores que lo que los propietarios afirman.
Algunos ejecutivos lo grafican de la siguiente manera: en diciembre pasado, el litro de nafta súper costaba $ 1,01, que se repartía en 32 centavos para la petrolera, 9 para la estación y 60 para el Estado en impuestos. Hoy, ese mismo litro cuesta 84 centavos más. Que se distribuyen así: 82 centavos para la petrolera, 16,6 para la estación y 84 para el fisco. Así, en promedio, el propietario de la estación obtiene casi un 10% del precio final de la nafta súper y casi un 9% del de gasoil. Aranguren afirma que el cierre de las estaciones se debe, más bien, a que se vende menos el combustible que más rentabilidad genera: la nafta súper, cuya demanda disminuirá cerca de un 12% este año. "Al gravar más el gasoil con impuestos, se sustituyeron los productos más caros, y es entendible que algunos no puedan sobrevivir. Pero eso nos pasó a todos. Nosotros, por ejemplo, seguimos operando en rojo."
Las que trabajan a pérdida
En rigor, las tarifas de este negocio son libres. Pero, en los hechos, la petrolera propone un valor que en el sector se llama "precio sugerido", que despierta quejas entre las estaciones, las que consideran que superarlo es poco menos que un suicidio económico.
Repsol YPF, la empresa líder del mercado, tiene hoy unas 1900 estaciones, y dice que han caído algunos contratos por vencimiento, pero que abrieron alrededor de 40 puntos de venta propios en el último año y medio. "Hubo una racionalización del mercado por la crisis, porque evidentemente los volúmenes son menores. Pero los ingresos de los estacioneros crecieron en la misma proporción que los precios. Al contrario, están en un veranito espectacular: casi no tienen costos, porque la luz y el gas no les aumentan y sí la rentabilidad", dijeron en la compañía de capitales españoles.
Pero García afirma que hay unas 1000 estaciones de servicio que están en peligro de irse del mercado. "No hay que descuidarlo; este sector reúne a 40.000 trabajadores. Y hay zonas del país que van a quedar sin servicios. El que pierde es el consumidor", sostiene.
La asociación que conduce García elaboró un estudio que señala que la capacidad ociosa del sector ya supera en un 50% a la demanda, y que hay hoy 1500 estaciones que trabajan a pérdida. Los petroleros, en cambio, no dramatizan: mientras continúe cayendo el consumo, razonan, ningún argentino perderá el sueño porque existan menos estaciones de servicio.




