La formación geológica de shale ubicada en la cuenca neuquina revela unos números impresionantes y abre la puerta tanto a un futuro promisorio como a una serie de desafíos de magnitud
La formación geológica de shale ubicada en la cuenca neuquina revela unos números impresionantes y abre la puerta tanto a un futuro promisorio como a una serie de desafíos de magnitud
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20 de mayo de 2019  • 00:00

Hablamos de los recursos hidrocarbuíferos más importantes del país y del segundo reservorio de gas no convencional del mundo, debajo de una superficie de 30 mil kilómetros cuadrados que se extienden a través de Neuquén, Mendoza, Río Negro y La Pampa. Esta formación rocosa ubicada a unos tres mil metros de profundidad es capaz de transformarse en el motor de desarrollo de la Argentina del siglo XXI y aún más: podría volvernos potencia energética regional, autosuficiente para su crecimiento y también exportadora. Hablamos -claro- de Vaca Muerta. Y con ella, de una serie de datos, descubrimientos, avances y perspectivas vitales en este proyecto del que, no por nada, todos están hablando.

Uno

En Vaca Muerta hay energía suficiente para los próximos cien años. Hasta no hace demasiado tiempo el mayor descubrimiento hidrocarbuífero de la Argentina seguía siendo el que en 1977 tuvo lugar en Loma La Lata. Este yacimiento contaba con cerca de 10 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas, lo que le aseguraba al país reservas por más de 30 años: un motivo sólido para que la matriz energética comenzara a gasificarse. Mientras las reservas convencionales se agotaban y el boom del shale (no convencional) ocurría en Estados Unidos, Vaca Muerta surgió como una oportunidad para el país. Es la principal formación no convencional de Argentina y, junto con otras, suma 802 TCF de gas y 27 mil millones de barriles de petroleo técnicamente recuperables.

"Nadie puede precisar con exactitud qué porción del gas de Vaca Muerta es comercializable. Los estudios más conservadores estiman entre 60 y 200 TCF. La Argentina consume alrededor de 1 TCF por año, entonces hablamos de la posibilidad de abastecernos por cerca de cien años", explica el director de Tecpetrol Exploración & Producción, Horacio Marín. Y agrega: "Si pensamos que en los próximos 50 años las matrices deberían inclinarse hacia las energías renovables competitivas, está claro que el momento de aprovechar el recurso de Vaca Muerta es ahora".

Dos

Vaca Muerta ya está cambiando la ecuación energética del país. En los últimos años, debido a la ausencia de nuevos descubrimientos en materia energética, la Argentina se vio obligada a importar combustibles caros: gas desde Bolivia y gas natural licuado (GNL) desde otras latitudes, lo que implicó un déficit más que relevante en nuestra balanza comercial. Pero en 2018 esa ecuación comenzó a cambiar: en octubre la producción de gas se incrementó 7,5% respecto del mismo mes de 2017, acumulando once meses de incrementos interanuales consecutivos. Fortín de Piedra, el área desarrollada por Tecpetrol, es la razón que explica en gran medida el aumento de la producción en la cuenca neuquina.

Todo sucedió en tiempo récord. En marzo de 2017 tuvo lugar la reunión en la que la empresa anunció una inversión por 1.900 millones de dólares para desarrollar el área hasta 2019. A partir de entonces la compañía de capitales nacionales formó el equipo, contrató los rigs (torres de perforación) y comenzó a perforar mientras construía en simultáneo el resto de la infraestructura. El ascenso de la curva de producción fue tan pronunciado que la operación atrajo ya el interés de expertos de todo el mundo: la empresa cuenta hoy con más de 80 pozos horizontales perforados de los que se extraen 17.5 millones de metros cúbicos diarios de gas, más de 13% del total nacional.

Hoy la empresa es el mayor productor de hidrocarburos de Vaca Muerta al inyectar al mercado más de 111 mil barriles equivalentes por día. En el último año además concentró el 30% de operaciones de estimulación hidráulica de la cuenca.

Tres

Vaca Muerta está colaborando con la transición hacia una energía más limpia. Nadie discute que las energías renovables son las más limpias. Pero antes de llegar allí, deberá sobrevenir otro cambio: el reemplazo del carbón (que elimina más CO2 que otros recursos) por el gas, que resulta más limpio. "Si hay más gas a mejor precio, entonces un país como China, que todavía genera un 70% de su electricidad con carbón, estará dispuesto a reemplazar ese consumo -marca el director de Desarrollo de Negocios de Tecpetrol, Jorge Dimópulos-. Por eso el incremento en la oferta de gas de Vaca Muerta también contribuye, aunque sea indirectamente, a reducir el consumo de carbón en el mundo".

Cuatro

Vaca Muerta tiene un impacto enorme en términos de trabajo. No solo la participación del empleo en el sector de extracción de petróleo y gas aumentó fuertemente desde el descubrimiento de Vaca Muerta. Durante el pico de construcción de las instalaciones de Tecpetrol se generaron cerca de cinco mil puestos de trabajo, y se necesitaron productos y servicios de más de mil empresas de todo el país, en su mayoría pymes.

Cinco

Vaca Muerta puede cambiar notoriamente el futuro de la Argentina. Porque todo proceso económico implica una transformación de energía, y contar con una fuente abundante y competitiva puede colocar al país y a su gente en una situación privilegiada de cara al resto del mundo. Vaca Muerta implica pasar de ser un país que importa hidrocarburos a otro que los exporta. Sumado a que el gas es una energía limpia, y en este sentido, está en sintonía con el futuro de los hidrocarburos en el mundo. Por eso tanta gente continúa trabajando en ese gran potencial que ya se revela como un antes y un después en la historia energética argentina.

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