Bart Pattyn: "El ajuste actual es la consecuencia de las decisiones del pasado"

El presidente y CEO de Coface Latinoamérica elogiaal Gobierno por tomar las medidas "que hacían falta"y asegura que el principal problema de la Argentina en la actualidad se llama Brasil; el futuro de la inflación
Florencia Carbone
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3 de mayo de 2016  

Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Bart Pattyn, presidente y CEO de Coface Latinoamérica, dice que "la esperanza es una commoditie que vale mucho". Como todos los años desde 2004, en abril visita Buenos Aires para participar de la Conferencia de Riesgo país que organiza el grupo asegurador. El año pasado dijo que en 2016 había probabilidades de que las cosas mejoraran en el país "si de verdad" se optaba por el cambio. Hoy no ahorra elogios para la nueva administración -destaca que se han tomado las "medidas que hacía faltar tomar"-, dice que espera que la clase media "tenga un poco de paciencia" para aceptar un ajuste que "es necesario y es la consecuencia de las decisiones del pasado", y sostiene que el principal problema de la Argentina se llama Brasil.

-En 2015 predijo que en 2016 la Argentina estaría en un proceso de cambio y todo marcharía mejor.

-Tuve razón, entonces (sonriendo).

-¿Estamos mejor?

-Claro, con el cambio de gobierno se empezó a tomar decisiones correctas: liberar tasa de cambio del dólar -que para los argentinos es muy importante-. Se eliminó el dólar blue, y eso está bien porque ¡el dólar es verde! (vuelve a sonreír). Se eliminaron las restricciones para las exportaciones agrícolas con un cambio en los impuestos y una mejor en la tasa de cambio. Se pusieron emitir bonos del Estado en el extranjero en dólares, y esa es un indicador de que las cosas efectivamente están mucho mejor y muy diferentes que hace un año.

Lo que tardará es que todos los argentinos lo sientan en su bolsillo. Eso tarda normalmente un año. Estamos en este proceso de cambio, y cuando las cosas cambian siempre empeoran antes de mejorar. Eso se siente ahora con la inflación que se está acelerando, pero lo hace por la falta de decisiones correctas en el pasado. Si se hacen los ajustes, inmediatamente los precios cambian. Que una familia pague 2 dólares de luz por bimestre no existe en el mundo. Tampoco tomar un transporte público y pagar US$ 0,30 por un viaje. Ajustarse a la realidad es normal. Tiene la consecuencia de que la gente siente la inflación, sobre todo los de bajo poder adquisitivo, pero son ajustes absolutamente necesarios. Estamos camino a un futuro completamente diferente. Se han tomado las decisiones correctas.

-¿Qué margen de tolerancia social hay para esto? Hay mucha gente que no está en condiciones de esperar un año.

-Creo que toda la sociedad tiene mucha esperanza, y eso es una commoditie que vale mucho. Hay una parte de la sociedad que sacaba provecho del populismo y que ahora se siente un poco en desventaja, pero los gremios tienen que jugar un papel adecuado para llegar a acuerdos razonables y rápidos, que el poder adquisitivo se recomponga para que la gente pueda sentir en su bolsillo que las cosas están mejorando. De aquí a 3 o 6 meses como máximo, se verá que la inflación empieza a caer de manera drástica y entonces todos entenderán que las medidas que se tomaron eran las correctas. Espero que, sobre todo, la gente de clase media tenga un poco de paciencia para aceptar el ajuste que es necesario y es la consecuencia de las decisiones del pasado.

-¿Está la Argentina en condiciones de superar todo lo que pasó teniendo en cuenta que dos de sus principales socios comerciales -Brasil y China- pasan por un momento muy complejo?

-El gran problema de la Argentina hoy no se llama Argentina, se llama Brasil. El mercado de exportación para sus productos manufacturados es Brasil. La Argentina se está reponiendo, está mucho más creíble y más competitiva, pero ahora Brasil no está en posición de comprar mercaderías que vengan de la Argentina porque en realidad no está en condiciones de comprar nada. Esto es una desventaja y retrasará un poco el despegar de la Argentina como exportador. Pero si vemos que el Gobierno pudo salir con bonos en dólares a un precio que es alto pero aceptable, eso es una señal de que la Argentina ya es parte del sistema mundial y no está aislado como los últimos 10 años.

-¿Cuál es la visión actual sobre América latina que después de años de buenas noticias y protagonismo hoy parece haber vuelto a transformarse en calabaza?

-Es verdad, pero todo es cíclico. Es un péndulo y lo que sube, después baja. Hoy América latina no está de moda. Los latinos tenemos (aunque habla como latinoamericano y vive en México hace años, Pattyn es belga) mucha energía, gritamos muy fuerte, jugamos mucho fútbol y nos divertimos pero desde el punto de vista económico no estamos en el centro de atención. Hoy los que van bien son Estados Unidos y Europa. EE.UU. retrasando un poco; Europa acelerando un poco. Hoy no somos vistos como el problema pero tampoco como el futuro, con las desventajas que implica que 2015 haya sido un mal año para toda la región. Pero este año será mejor.

-¿Vuelven a estar de moda los destinos tradicionales?

-El número de países en el mundo es limitado. Todo da vueltas. Las modas cambian. La moda es marketing y el marketing es hacer ruido, y en este momento los que van bien son EE.UU. y Europa. Tuvimos los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que ya no funcionan. Después tuvimos los nuevos países emergentes con Colombia, Perú, Indonesia...

-¿Esos también quedaron afuera?

-Sí porque dependen de las materias primas y las materias primas ya no están de moda, están muy bajas. Ahora la cosa es dónde hay poder adquisitivo y eso hoy está en Europa y EE.UU. Los emergentes tienen que emerger. En dos o tres años tendremos otra moda porque hay un péndulo que sigue.

-¿Hay algún país en la región que vaya por un camino distinto y tenga mejores chances que el resto?

-No es cuestión de chances, sino de tiempo. La economía de Chile es mucho más abierta entonces cuando hay turbulencias es el primero en tener problemas, pero también el primero en salir de ellos. Entre 2013 y 2014 la economía en Chile estuvo muy complicada, hubo muchos retrasos de pagos; 2015 fue un año aceptable; este año la economía volvió a ajustarse a la realidad de un cobre bajo y está en mejor situación que los otros países de la región.

La gran preocupación es Brasil que no está sincronizado ni con el mundo ni con la región ni con el idioma: insisten en hablar portugués -dice entre risas-. Brasil tiene un problema político, social y económico. El político tardará al menos 18 meses para resolverse porque hasta que lleguen al impeachment (juicio político) y después otras decisiones... No es algo que se hace en las próximas tres semanas. En lo social hay una nueva clase media, creada bajo el mandato de Lula, que ahora corre el riesgo de perder ese status porque tiene muchas deudas y se sienten más pobres que antes. Y en la parte económica, muchos empresarios hoy tienen problemas con la ley o tienen miedo de tenerlos. No se ve dinamismo como se veía hace dos años.

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