
Crece la rivalidad entre los puertos de Buenos Aires y Zárate-Campana
Los embarcaderos compiten por las cargas; acusan al Estado de parcialidad
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La rivalidad entre las terminales del puerto de Buenos Aires y las instalaciones portuarias de Zárate y Campana promete crecer a niveles insospechados el año próximo, cuando los embarcaderos comiencen a competir entre sí por el grueso de los tráficos de carga en contenedores de importación y de exportación del país. Esta tendencia ya pudo apreciarse la semana última durante un seminario organizado por la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) para debatir la situación portuaria de la Argentina. En el encuentro, ejecutivos de embarcaderos del nordeste bonaerense protagonizaron cruces verbales con funcionarios de la Administración General de Puertos (AGP), que regula la actividad del puerto de Buenos Aires. Además, se mostraron críticos respecto de las últimas resoluciones que flexibilizaron el marco legal de las terminales de Puerto Nuevo que permitieron las fusiones entre estas operadoras portuarias.
Objeciones
También objetaron que la AGP, dependiente del Poder Ejecutivo, ejerza la regulación de Puerto Nuevo a pesar de que la ley 24.093/92 prevé que esta actividad la realice una Sociedad Administradora de Puertos (SAP), con participación del sector privado. Solicitaron, a cambio, que el gobierno establezca políticas que garanticen el desarrollo armónico de los establecimientos portuarios del país que contribuyan a la descentralización de los tráficos. "A partir de la ley de puertos, que establece un sistema abierto competitivo entre puertos autónomos, las empresas deciden hacer inversiones sobre evaluaciones estratégicas. Pero esas reglas de juego se están alterando en el puerto de Buenos Aires y aún no están dadas otras alternativas para el movimiento exclusivo de contenedores", se quejó Gustavo Gordillo, presidente de Euroamérica, terminal que opera en Campana.
"El puerto de Buenos Aires será por muchos años, pero no demasiados, el puerto más importante de la Argentina", exclamó irónicamente Antonio Zuidwijk, directivo del grupo Murchison, que está construyendo una terminal de contenedores en Zárate. Por su parte, el interventor de la AGP, Ricardo del Valle, replicó que el embarcadero metropolitano recauda US$ 39 millones al año por tasas a las cargas, ingresos relativos a los terrenos en concesión y cargos que pagan los buques que se reinvierten íntegramente en la administración del embarcadero. "El Estado no está invirtiendo en el puerto de Buenos Aires, que no le saca ni un solo peso al presupuesto nacional. Hacemos lo mismo que hace cualquier terminal privada: volcamos nuestros propios recursos en el puerto y, por eso, estamos logrando un embarcadero competitivo", indicó.
Competencia
Además, enfatizó que las fusiones entre operadoras de Puerto Nuevo no acotarán los altos niveles de competencia que se registran actualmente en el sector portuario. Esto es así en virtud de que existe Exolgán en Dock Sud, se construirá una nueva terminal de contenedores en Zárate y habrá un desarrollo similar en el puerto de La Plata, entre otras posibilidades. "Va a aumentar la competencia, y a eso nos tenemos que acostumbrar todos. El puerto de Buenos Aires acepta las posibilidades de desarrollos competitivos futuros. A veces parece que nos gusta que se compita en el campo ajeno y no en el propio", sentenció Del Valle.
Por su lado, el subsecretario de Transporte por Agua y Puertos, Daniel Levy, señaló: "Somos conscientes de que el destinatario final de nuestra tarea debe ser la carga, y que el objetivo principal de los puertos es favorecer el desarrollo del comercio exterior".
Levy se mostró optimista acerca de una solución para el conflicto gremial de los buques remolcadores. "Pero si ese acuerdo no llega, me comprometo a hacer lo posible para desregular la actividad en el menor plazo posible", advirtió.
Obras en Puerto Nuevo
El titular de la AGP, Ricardo del Valle, sostuvo que en un máximo de 90 días se convocará a una licitación para asegurar los 100 m. de ancho y los 32 pies de calado en el canal de acceso a Puerto Nuevo. Según se estima, la obra demandará una inversión de $ 8 millones.
También está impulsando mejoras de los accesos ferroviarios al embarcadero para triplicar la baja participación actual del tren de cargas en el traslado de la mercadería estibada en las terminales.
Para lograrlo sin perjudicar al tránsito urbano, la AGP está trabajando con la Corporación Puerto Madero y el Organismo Nacional de Administración de Bienes (Onabe) en la definición de la traza de la futura autopista ribereña. También está interesada en el desarrollo de áreas logísticas en el embarcadero y en la creación de una terminal de pasajeros que permita atender los crecientes flujos de las embarcaciones de lujo que recalan en Buenos Aires.






