Dos ejemplos para el desarrollo económico
Irlanda y Taiwan lograron crecer de la mano de sus ZPE
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A fines de los 60, el modelo de sustitución de importaciones empezaba a verse críticamente y, al mismo tiempo, se comenzaban a recibir las primeras noticias de otras fórmulas más exitosas de expansión sostenida basadas en la producción para los mercados externos.
Uno de los mecanismos novedosos para lograr esta clase de desarrollo, más tarde bautizado exodirigido , fue el de combinar el concepto de parque industrial, propio de la etapa de sustitución y planificación, con el de enclave para inversiones y comercio internacional.
Se trataba de dotar a los parques de condiciones ultracompetitivas para que fueran atractivos para fabricar manufacturas destinadas a los mercados externos: bajos costos laborales e impositivos, logística impecable, ambiente pro empresarial, escasa burocracia y comercio libre con el resto del mundo. Eran pequeñas islas de competitividad y competencia en países atrasados, y fueron un modo efectivo de acelerar la transición al Primer Mundo.
Los dos ejemplos de aplicación exitosa de estos instrumentos por antonomasia son Taiwan e Irlanda, dos de las economías emergentes de mayor suceso en los últimos 30 años. Establecieron zonas de procesamiento de exportaciones (ZPE, denominación acuñada por los taiwaneses) en las que, con una combinación de buena infraestructura, impuestos reducidos, mano de obra capacitada y barata, ausencia de burocracia y comercio duty free atrajeron fuertes inversiones dirigidas a los mercados globales, generando ocupación, capacitación, divisas y, paulatinamente, un derrame de métodos y tecnologías hacia el resto de la economía.
La actividad de las ZPE representa un tercio de la balanza comercial de Taiwan (que tiene un superávit de US$ 100 millones). En Irlanda, la ZPE de Shanon fue uno de los factores de mayor importancia en su despegue.
Estos países son sólo dos ejemplos tempranos de una larga lista que incluye a México (con los parques de la maquila), Corea, España, Singapur, Hong Kong, China, Turquía y República Dominicana.
Más servicios
Por otro lado, subsiste un pariente aparentemente lejano de estos mecanismos: los puertos libres y zonas francas, territorios en los que se deposita, comercializa y distribuye mercadería de todo el mundo libre de impuestos y aranceles.
Ambas concepciones tienden a acercarse y fundirse. Han dejado de ser enclaves cerrados, sin nexo con el país de residencia. Se vinculan cada vez más a él, en cuyo mercado interno adquieren y venden insumos, mercaderías y servicios. Aumentó la importancia de las tareas logísticas, de distribución, de administración, comercialización y otra clase de servicios asociados.
Las actividades industriales de las ZPE suelen ser labores de ensamble y terminación, mientras que en muchos puertos o zonas francas se agrega valor por medio del mantenimiento, etiquetado, embalaje, administración, etcétera.
Esto no significa que las zonas se vayan a alinear uniformemente. Puede hablarse de una propensión a la especialización: zonas tecnológicas, zonas para erradicar industrias sucias (como la de Turquía para la industria del cuero), para fabricar y reparar barcos, realizar confecciones, almacenar y procesar derivados del petróleo, etcétera. Esta variedad se refleja especialmente en los Estados Unidos.
Allí, unas pocas zonas son sólo para los mercados externos, mientras que la mayoría combina ventas al exterior con el mercado interno. Dado el enorme tamaño de este último, el saldo de divisas tiende a ser desfavorable. Pero Estados Unidos entiende que las zonas francas ( free trade zones ) y subzonas son beneficiosas, porque elevan su competitividad y en el balance global tienen un efecto favorable para la ocupación y el saldo comercial, según afirmó el ex secretario ejecutivo del Departamento de Comercio de los Estados Unidos John Da Ponte.
El autor es consultor y especialista en zonas francas. E-mail: gomovi.com.ar




