
Las cargas vivas
Por Jorge M. Czar Para La Nación
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El transporte de animales vivos por vía aérea exige, para aquellos que se inician en la exportación o sean remitentes privados, el conocimiento de ciertas normas básicas que en su mayoría están incluidas en la publicación que edita la International Air Transport Association (IATA) y que se denomina "Reglamentaciones sobre animales vivos" (Live animals regulations , LAR).
Además de las disposiciones del LAR, algunas compañías aéreas tienen sus propios requisitos específicos para el transporte de animales, por lo que ambas fuentes deben ser consultadas previo a un envío.
Como es conocido el movimiento y la duración del transporte marítimo, son los factores principales que conspiran para utilizar este medio, en contraposición al transporte por aire, donde encuentra una forma más eficiente y un reducido tiempo de tránsito.
El LAR contiene disposiciones detalladas para la preparación de animales vivos antes de su envío, especificaciones para el contenedor, manipuleo y almacenamiento e información sobre sanidad e higiene.
Sólo los animales que muestren signos de buena salud y estén en condiciones de llegar a su destino final serán aceptados para su transporte por vía aérea. El expedidor debe proporcionar las declaraciones de sanidad y de los permisos exigidos por las autoridades nacionales, de los países de exportación e importación, como además de los países de tránsito y transbordo si los hubiera.
La mayoría de los países exigen que los documentos estén certificados por su representante en el país de salida. El expedidor o su representante, que para este caso no es el agente de cargas, deben proporcionar y firmar un "certificado del expedidor para animales vivos", donde declare que los animales están en buena salud y condición y que el envío ha sido descripto y embalado adecuadamente, como asimismo en condiciones para su transporte por vía aérea de acuerdo al LAR y a las reglamentaciones tanto del transportista como de los gobiernos.
En este mismo certificado tambien confirman saber que los transportistas no son responsables de cualquier pérdida, daño o gastos originados por la muerte del animal por causas naturales.
Los envíos de animales por vía aérea exigen una serie de arreglos previos, como por ejemplo usar la ruta más directa para hacer que el número de aterrizajes y despegues sea el mínimo, eludiendo así manipuleos y cambios climáticos repetidos.
Evitar los transbordos desde una compañía aérea a otra y si es inevitable, que la compañía que efectúa el segundo tramo acepte la responsabilidad del primer transportista. Es imprescindible que el espacio para animales vivos sea reservado y confirmado durante todo trayecto antes de que el animal sea entregado para su transporte.
Asegurarse de que las instalaciones y equipos de manipuleo de los aeropuertos de salida, transbordo o tránsito y llegada estén disponibles, así como que si los servicios de despacho de aduana y veterinarios no funcionan los fines de semana o fiestas oficiales, los envíos no lleguen a sus destinos durante esos períodos.
Obtener la información si el país de destino va a exigir o no la cuarentena de los animales, para en caso afirmativo, efectuar los arreglos necesarios o cualquier otra restricción o prohibición, que pueden también incluir la comida que se va a suministrar al animal.
Especificaciones
El transporte de animales vivos como carga en los compartimientos de la bodega inferior de los aviones depende del tipo de máquina. Se debe conocer el espacio de bodega disponible y si los compartimientos están ventilados y la temperatura controlada.
La mayoría de las especies de animales vivos pueden transportarse en la cubierta principal de los aviones cargueros.
Los animales deberían cargarse tan próximos como fuera posible de la salida del avión, no colocarse cerca de otras cargas que les puedan ocasionar daños, por ejemplo embarques con hielo seco, líquidos criogénicos, materiales radiactivos, restos humanos o artículos comestibles. Las jaulas, contenedores, perreras u otro tipo de equipo para transportar animales deberán estar limpios, a prueba de derrames y fugas, de tal forma que permitan el manejo seguro del transporte. Cada elemento deberá estar identificado con las etiquetas de manipuleo, las especiales de "animales vivos" como también del marcado legible e indeleble del nombre, dirección y teléfono del destinatario con el fin de recurrir de inmediato en caso de una urgencia.
Cuando se han hecho y confirmado los acuerdos previos, el destinatario debe estar informado de los detalles del embarque para acelerar el despacho de aduana y el control veterinario eventual a la llegada.
Finalmente consideramos conveniente un comentario sobre la responsabilidad del transportista.
En ningún caso se hará responsable de cualquier pérdida, daño o gastos que surjan de la muerte debida a causas naturales o a la muerte o heridas de algún animal causadas por la conducta o acciones del mismo animal o de otro animal, ni por las provocadas por la condición, naturaleza o propensión del animal o por un embalaje defectuoso o por la incapacidad del animal a soportar cambios inevitables en su medio físico inherentes al transporte por aire.
En ningún caso el transportista será responsable de la muerte o heridas del personal que cuida al animal causadas o contribuidas por la condición, naturaleza o acciones de las animales.
El autor es docente universitario e instructor de IATA y Unctad.





