¿Príncipe azul o futuro sapo?
El aumento de la producción puso al descubierto las dificultades del mercado local para el transporte, almacenaje y comercialización de los berries
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O se aplica la teoría del viejo almacén de no gastar más de lo que ingresa y a costa de ceder terreno en un mercado en expansión, o se invierte con la expectativa de crecer a la par de la demanda. Por eso, y después del mal trago que pasó el sector debido a los factores climáticos, el primer vuelo directo de arándanos que se efectivizó el 10 de noviembre pasado desde Tucumán a Miami fue saludado con aplausos. Este primer envío fue realizado a través de la empresa Lan Cargo, en un Boeing 767-300, al que le siguió un segundo envió y un tercero más próximo a cumplirse en el momento de la entrevista. "Con eso, ya nos sentimos satisfechos por este año", reconoció el gerente general de la empresa responsable del vuelo, Paul Petrelli.
"Hace un año -continuó- venimos trabajando con el sector para facilitar a los productores del interior que sus exportaciones salgan al mundo. Y si bien en un principio la idea era hacer ocho vuelos, los accidentes climáticos que afectaron la producción condicionaron esa posibilidad. No obstante, esta primera experiencia que permite ahorrar tiempo y conservar la calidad de origen del producto le abre renovadas expectativas al sector productor."
Desde los 90, y en especial a partir del boom de 2003, el crecimiento en la producción de arándanos fue constante en el país, alcanzando una cifra aproximada a los 6,3 millones de kilos durante 2006, al tiempo que se fueron ampliando las hectáreas, llegando al promediar este año a superar las 4000 en todo el país. Pero esta explosión del príncipe azul de los berries puso al descubierto también las dificultades en materia de transporte, almacenaje y comercialización que venía padeciendo el sector.
Además, las condiciones climáticas impedirán que este año se duplique la producción del año pasado, tal como se esperaba. Según la Cámara de Productores se cosecharán 8 millones.
Felipe Rodríguez, gerente general de Tecnovital SA, la empresa comercializadora más grande del país que hizo la primera exportación de arándanos de Tucumán a Miami, destacó las ventajas del despacho desde el lugar de origen.
"Se ahorra el costo de flete hasta Buenos Aires, el deterioro de la fruta por un trayecto de 1200 kilómetros en camión, y se gana un tiempo que permite lograr mejores precios. Además, se evita llegar a Ezeiza en un momento en que el aeropuerto muestra dificultades de logística por tener sobrepasada su capacidad. En este período es normal tener demoras de 48 horas en el despacho, ya que el espacio aéreo no es suficiente para manejar volúmenes tan altos."
Estos primeros vuelos desde el Aeropuerto Benjamín Matienzo (la logística corrió por cuenta de la empresa Newport Cargo) le brindan al productor tucumano beneficios económicos, seguridad en el manejo de la fruta y abren a la provincia la posibilidad de ampliar su mercado exportador, lo mismo que para las provincias vecinas. Fueron 42 toneladas (cifra neta) de arándanos en cada uno de los envíos, 10 horas de vuelo y una temperatura en la bodega del avión de 1 grado centígrado.
La hora del cambio
Las estimaciones indicaban que la Argentina exportaría arándanos por 48 millones de dólares (según cifras de 2006 de la Cámara de Productores de Arándanos y otros Berries, Capab), pero las pérdidas de cosechas de este año debido a los factores climáticos antes mencionados (se estima que Tucumán perdió un 50% de su producción y Concordia 40%, mientras que Buenos Aires sufrió heladas recientes fuera de época) y los problemas de logística que evidenció el sector frente a la creciente demanda, marcan un punto de inflexión que determinará el futuro del arándano argentino.
Para Alejandro Casado de Achával, presidente de la Capab, esta situación pone al sector frente a un gran desafío: "¿Qué puede hacer el productor? Primero, entender que el mercado cambió y tiene que hacer el esfuerzo para instalar en el campo su planta de empaque y de frío. A lo mejor el productor no puede hacer grandes inversiones, pero la Cámara debe cumplir con su rol de brindarle la información, los contactos y las herramientas necesarias para que se asesore, actualice y así estar en condiciones de elegir con qué exportadora hacer sus negocios".
Otro de los caminos que se deben profundizar, según dijo, es explotar mejor los mercados emergentes como el europeo y el asiático.
"Europa es muy buen mercado, son consumidores, después Japón, China, Corea, y hasta la India y Arabia Saudita demostraron tener mucho interés por el arándano argentino. El productor está preparado para ofrecerle al comprador extranjero la variedad que necesita. Sea Misty, O neal o Jewel, y en las condiciones de calidad que se exigen. Pero también hay que sincerarse, y si un productor, por ejemplo, tiene variedades que no van a ser resistentes por la vía marítima que la industrialice, que le dé un valor agregado", sostuvo.
Para el presidente de la Capab, se debe pensar en una estrategia conjunta con Chile y Uruguay: "Ir a pelear el mercado nos puede debilitar, es preferible que trabajemos por el arándano del Sur sin llegar a un desgaste económico. Hay que aprovechar la experiencia chilena, los uruguayos de la nuestra, aprender de los aciertos y evitar los errores porque alguien ya pagó ese precio. Cuando en las góndolas no se encuentre el arándano americano, el del Sur tiene que empezar a imponerse por marca, calidad y precio. Hay mercado suficiente para salir a competir sin hacer derroches".
Y en relación con el mercado interno, señaló: "El arándano es un fruto sin marketing, y en este aspecto también debemos trabajar mucho. Porque además de ser un fruto sabroso tiene cualidades como antioxidante, antibacteriano y desinflamatorio. Hay muchos caminos para sortear las dificultades, pero creo que la experiencia reciente nos demuestra que no nos podemos quedar con los brazos cruzados. Hay que saltar la tranquera del campo y ver qué pasa del otro lado".
Para el año que viene la Capab tiene pensada su segunda visita a Chile, que se realizará del 26 al 29 de febrero en el marco del Programa de Transferencia Tecnológica organizado por la entidad.
Al respecto, Casado de Achával opinó: "Ellos [por los chilenos] piensan en el mañana, no en el hoy. Entonces las plantas de empaque son ideadas para volúmenes superiores y no bien se acercan a ese volumen de capacidad de procesamiento la vuelven a ampliar. Y siempre están con capacidad para poder hacer algo. Por eso sostengo que lo nuestro también es un problema cultural".
Cómo llegar a las góndolas sin que la calidad del producto se afecte y el precio se altere sigue siendo el gran desafío del productor argentino.
Para jugar en primera, el mercado exige un cambio de mentalidad: no pensar en uno sino apostar a la integración regional, hacer el esfuerzo para lograr la innovación tecnológica necesaria, producir variedades nuevas, abrir mercados emergentes y fomentar el consumo interno.
De todo ello depende el futuro del Príncipe Azul.
Puntos de vista: las mejoras que se necesitan
”Si bien existen muchas cosas que mejorar a nivel comercial, tanto por parte de nuestra compañía como de las demás exportadoras en general, estamos convencidos de que es de vital importancia que el productor se concentre fuertemente en mejorar los estándares que hoy día maneja, y que afectan fuertemente su retorno final”, señaló Felipe Rodríguez, gerente general de Tecnovital SA, la comercializadora de arándanos más grande de la Argentina.
Según su opinión, entre las mejoras que hay que realizar en el sector “están los rendimientos por hectárea, la calidad de la fruta, la capacidad para proyectar semanalmente los volúmenes que se entregarán para su posterior comercialización, la previsión de gente para la cosecha, la incorporación de tecnología para empaque y guarda, y la reducción de costos en general”. Como exportador, Rodríguez se mostró convencido de que la mejora de esos aspectos es clave si se pretende hacer sustentable una industria cada vez más ajustada, producto de los fuertes aumentos de oferta que se proyectan.
Alejandro Casado de Achával, presidente de la Cámara de Productores de Arándanos y otros Berries, dijo: “Primero nos enseñaron a plantar, luego a cosechar y después nos dijeron esperen en la tranquera que ya viene el cheque. Al principio, como había pocos productores, venían unos números muy agradables. Pero todo empezó a cambiar y el productor, a quejarse. Mi consejo es que en vez de quejarse cruce la tranquera y empiece a ver qué pasa del otro lado”.



