
Una Pyme de Tandil exportará tapas de cilindros a EE.UU.
Enviará más de 2000 piezas por mes
1 minuto de lectura'

La Pyme tandilense Maet, especializada en la fabricación de tapas de cilindros para vehículos pesados, firmó un contrato de exclusividad con uno de los distribuidores de autopartes más importantes de Estados Unidos para la exportación de la pieza para camionetas 4x4.
Este mes enviará las primeras muestras para su aprobación y prevé vender más de 2000 por mes, además de unas 6000 tapas para máquinas viales y waukeshas (bombas utilizadas en los pozos petroleros, que se cotizan entre 400 y 470 dólares).
Maet se fundó en 1981 en Hamburgo, Alemania, con el fin de fabricar engranajes para la industria automotriz. En 1992 abrió una filial en una de las mecas automovilísticas de Europa, en Turín, Italia, pero decidió que el polo metalúrgico de Tandil sería el lugar ideal para ampliar su oferta hacia las partes de los motores. Y una pieza trascendente de éstos son las tapas de cilindros que, desde 1998, se fabrican en la planta bonaerense para el mercado de reposición de los camiones Mercedes- Benz, Volvo, Scania, Perkins y Fiat.
"La estrategia era aprovechar la mano de obra argentina altamente calificada, exportar la producción (más de 4000 tapas por mes, con un precio que va de los 42 a los 160 dólares) a la casa matriz y de allí aprovechar la red comercial de la compañía que exporta a más de 50 países", señaló Juan Frá, gerente de Administración y Finanzas de Maet.
En 2002, el 85% de la producción se vendió en el exterior y el resto quedó en la Argentina, donde Maet es líder en el mercado porque prácticamente "no hay otra fábrica con líneas de producción de tapas de cilindros estables para maquinaria pesada", añadió.
Jorge Larsen, gerente de producción y presidente de esta Pyme de 34 operarios, contó: "un directivo alemán de Maet visitó la planta donde yo trabajaba, que también hacía tapas de cilindros, y me preguntó por los procesos de producción; al final del día dijo que iba a instalar una filial en Tandil". Así, en plena convertibilidad y con una apertura indiscriminada a la importación, se invertía US$ 1,5 millón en una fábrica de productos metalúrgicos destinados a la exportación.
"La idea era competir en el mercado brasileño y exportar a Europa, pero Brasil devaluó y las cosas se complicaron. La inversión sólo alcanzó para la obra civil y para parte de la maquinaria, pero faltaba montar la porción más importante del proceso productivo. No teníamos más dinero, así que tuvimos que hipotecar la planta para sobrevivir; utilizamos el dinero con cuentagotas", explicó Frá.
Creativos
En ese contexto, Maet les agregó valor a las tapas de cilindros con creatividad: "Nuestra mano de obra era muy buena, pero tecnológicamente estábamos atrasados, así que construimos nuestras propias herramientas, y así completamos la línea de producción", contó Larsen.
La reinversión de las utilidades guió toda la gestión: "Cerramos 2001 con una rentabilidad del 15% y una facturación de US$ 3.000.000. El 100% de las utilidades queda en la empresa: necesitamos invertir para actualizarnos en tecnología porque es un negocio muy competitivo", añadió Frá. De hecho, los productos (certificados con ISO 9002) ingresarán en el paraíso comercial de Estados Unidos, donde debieron competir con autopartistas mexicanos y de India.
Los directivos le quitan a la devaluación el mérito de esta operación. "En el primer trimestre de la devaluación fue muy difícil aprovisionarse de materia prima importada. Se tuvo que lidiar con la absoluta falta de crédito para prefinanciar exportaciones. Por las operaciones con Estados Unidos probablemente tengamos que ampliar nuestra capacidad de producción y no hay líneas para el largo plazo. Podríamos haber recibido crédito de nuestra casa matriz o de la filial de Turín, pero no hay seguridad jurídica", explicaron.
De todas maneras, el sabor amargo de un "comercio exterior burocratizado en un complejo entramado de reglas del mercado cambiario, el reintegro del IVA, factor de convergencia nunca devuelto y obligación de liquidar divisas", no logra esconder el dulce logro de la expansión de una joven Pyme argentina en el mercado norteamericano.





