
Cómo fue el tiempo de Los Intocables
El ex director de Auditoría Fiscal se atribuye el origen de varias causas
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Con el título "El viejo truco" se publicó un artículo el domingo último en el que se relatan las peripecias sufridas por un contribuyente con derecho a reembolsos fiscales ante la DGI y las argucias delictivas de falsos influyentes que pretendieron estafarlo.
Luego de ilustrar sobre la existencia de un modus operandi complementario de la maniobra consistente en la realización de una verificación impositiva, dice que "...se fabrica una inspección con características espectaculares, que después queda en la nada porque no hay suficientes elementos técnicos para una acusación".
Sigue la nota: "... estos operativos para la TV eran muy comunes durante la gestión del director de la Auditoría Fiscal, Luis María Peña".
Esa Dirección de Auditoría Fiscal realizó una tarea de inteligencia y auditoría fiscal sobre grandes contribuyentes, como nunca se había realizado hasta entonces.
Todas las causas iniciadas por el procedimiento administrativo o denunciadas por la ley penal tributaria han llegado, están llegando o llegarán a justos resultados.
Hoy día las causas resonantes y trascendentes con sentencias condenatorias, los fallos de segunda instancia confirmatorios de embargos y prisiones preventivas y las tramitaciones en juicio oral pertenecen, salvo excepciones, a actuaciones y denuncias realizadas durante el desempeño de esa dirección.
La actuación mediática sólo fue el eco inevitable de actuaciones que pusieron al descubierto los más increíbles ardides defraudatorios realizados por grandes empresas nacionales y multinacionales.
En lo que se refiere a la "causa Samid", se hizo lo que se debía hacer.
Ni una ni cuatro, sino más de cien denuncias en establecimientos cárnicos a lo largo y a lo ancho del país.
Si no se denunció la existencia de una asociación ilícita, fue porque no se comprobó la manifestación de un delito asociado organizado, y la razón de lo dicho está dada por el harto extenso lapso transcurrido desde la posterior denuncia de la DGI que tramita por ante el Juzgado Federal a cargo del Dr. Liporace que, transcurridos dos años, todavía no se ha expresado en tal sentido.
Quizá la única referencia acertada del artículo es cuando se dice que "...estas maniobras operan con complicidades internas...", haciendo referencia al caso del empresario Enrique Piana.
Y quién si no la Auditoría Fiscal fue la que investigó los falsos recuperos de IVA y las falsas exportaciones de oro, y denunció ante la Justicia por fraude a Casa Piana.
Hay otras, con nombre y apellido.
Se llaman Cintoplom, Fribe, Los Andes Automotores, San Sebastián Propiedades, Industrias Textiles San Andrés, Frigorífico Yaguaré, Delos Sudamericana, Frigorífico Cristal, Sanatorio Güemes, Supermercados Hawai, Ocasa, Opalsen, Angelo Paolo, Aceros Bragado, etc.
El interés fiscal de cada causa siempre es millonario. Y todo fue así hasta la detección del delito fiscal y la denuncia practicada contra CCR-IBM- Banco Nación.
Allí expira la Dirección de Auditoría Fiscal y resulta el punto de inflexión mucho más causal que casual.
Renuncia extraña del secretario de Ingresos Públicos, del Director General de la DGI, se desplaza la jefatura de la Auditoría Fiscal y se la pulveriza hasta desaparecer. Por suerte el celo de la Justicia Federal está desentrañando el destino de los dineros en una causa convertida en leading-case de la corrupción mundial. Pero esto excede el ámbito fiscal.
El autor fue director de Auditoría Fiscal.
El oro fantasma
Esta es la versión del doctor Peña sobre el caso Piana y el fraude con exportaciones de oro: "Existieron complicidades internas de la mayor gravedad al haberse habilitado con un proceder mucho más que negligente el pago de recuperos de IVA apócrifos por más de US$ 20 millones, sin haberse investigado.
En efecto, una firma denominada Industrias Metalúrgicas de Orlando Marcos Estigarribia que figuraba facturando sus trabajos por cifras millonarias a proveedores de Casa Piana no existía en el domicilio fiscal denunciado. Que la CUIT había sido falsificada con el número de documento de un ciudadano de ese nombre y cuyo domicilio se ubicó tras búsqueda en el padrón electoral, en una humilde casa de Villa Dominico, resultando de oficio peón albañil con una remuneración de $ 200 mensuales y que jamás en su vida había visto una medallita de oro.
La Dirección de Auditoría Fiscal comprobó y denunció la existencia de tales facturas falsas. Pero lo cierto es que nunca debió llegarse a esta instancia, ya que la División Fiscalización Interna y la Jefatura de la región correspondiente a la jurisdicción de Casa Piana, tenia la obligación de verificar la certeza de los créditos o la verificación de semejante falsedad y así desbaratar el ilícito.




