
Cómo se reparte la riqueza en el mundo
Por Ezequiel J. Stolar Para LA NACION
1 minuto de lectura'
La mayoría de los análisis conocidos referidos a la distribución de la riqueza se refieren a países o grandes empresas.
Un reciente trabajo de la Universidad de las Naciones Unidas, basado en cifras de 2000, nos brinda un nuevo y atractivo enfoque: el estudio de la riqueza de los hogares del mundo. Este se elaboró asimilando el concepto de riqueza a la propiedad del capital, es decir, el valor de los activos menos los pasivos físicos y financieros. Considera entonces a la tierra, edificios y "otras propiedades tangibles".
En muchos casos, los resultados obtenidos no van a sorprendernos, pero sin duda nos exhiben claros y contundentes contrastes. Cual luces y sombras, observamos que el 2% de las personas más ricas tiene más de la mitad de la riqueza total, mientras que la otra cara del informe nos muestra que la mitad más pobre de la población adulta del mundo posee apenas un 1 por ciento.
El informe de Naciones Unidas refleja que la riqueza se divide así: América del Norte, 34%; Europa, 30%; Asia y Pacífico (ricos), 24%; América latina y Caribe, 4%; Asia y Pacífico otros (pobres), 3%; China, 3%; Africa, 1%, e India, 1 por ciento.
EE.UU., el más rico
Algunas acotaciones adicionales: Estados Unidos tiene el 34% de la riqueza con sólo el 6% de la población mundial adulta y en Europa del Este, si bien se registra un crecimiento, el mismo está condicionado por el hecho de que son pocos los hogares que perciben pensiones privadas y seguros de vida.
Y, como no sólo en marketing pertenecer tiene sus ventajas, si uno desea que lo incluyan en el 10% de los adultos más acaudalados necesita un mínimo de US$ 61.000 en activos, y para integrar el selecto club del 1% más rico se requieren 500.000.
Ahora bien, si nos referimos a millonarios, el mundo tiene casi 14 millones: 13,5 millones de personas poseen US$ 1 millón y casi 452.000, más de US$ 10 millones.
Pero no nos deprimamos todavía: tan solo 15.000 tienen US$ 100 millones y únicamente 500 personas, activos valorados en 1000 millones.
Concentración por regiones
El informe señala que "la riqueza está sumamente concentrada en América del Norte, Europa y los países de altos ingresos en el área Asia-Pacífico (Australia y Japón)". "La población de estas naciones posee colectivamente el 90% de la riqueza total."
El 1% de los adultos más ricos del planeta residen, pues, en los Estados Unidos (37%), Japón (27%), el Reino Unido (6%), Francia (5%) y luego Italia, Alemania, Canadá, Países Bajos, España, Suiza y Taiwan.
Respecto de las deudas, los autores del informe señalaron que, mientras las personas pobres en países pobres están endeudadas, sus deudas son relativamente pequeñas en total. Esto se debe a la ausencia de instituciones financieras que permiten a los hogares más pobres acceder a hipotecas y prestamos personales, como ocurre en los países ricos.
Este cuadro de situación coincide con las soluciones propuestas por el economista peruano Hernando de Soto, que aconseja la formalización de la propiedad de los más necesitados, de aquellos excluidos de la economía global y que muchas veces carecen de identidad legal, crédito y capital, situación que les impide desarrollarse en una economía de mercado.
Lo novedoso del informe radica en que nos acerca el concepto de riqueza a un hecho tangible, el de la propiedad del capital.
Nos exhibe una alta concentración y evidentes desigualdades que ofenden y contrarían todo concepto ético. Sepamos que, si el mundo estuviera habitado por 100 personas, dos de ellas concentrarían el 50% de la riqueza de todos; el 1% de los adultos más ricos tendría el 40% de los activos globales; diez de ellos poseerían el 45%, y 50 de esas 100 personas tendrían sólo el 1% de la riqueza total.
El impacto más grande que nos produce su lectura no es el generado por sus datos, sino por la sensación de que muchos de nosotros tenemos de estar acostumbrándonos, como algo natural, a una realidad universal tan dura y con notorios desequilibrios, lo que muchas veces es el preludio de grandes tragedias.





