
Contra los pronósticos, 2003 cerró con 3,7% de inflación
La suba en el costo de vida fue similar al de 1994 y 1995; en diciembre los precios subieron 0,2%
1 minuto de lectura'

Con la pequeña suba del 0,2% registrada en diciembre, la Argentina cerró 2003 con un aumento en el costo de vida del 3,7%, es decir, una inflación muy similar a la que tenía el país a mediados del período de convertibilidad. Con los datos oficiales difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la suba en los precios minoristas registrada durante el último año está en línea con las de 1994 y 1995, cuando la inflación osciló entre el 4,2 y el 3,4%, respectivamente. Además, la cifra está muy lejos de los pronósticos que barajaba doce meses atrás no sólo el Gobierno (el presupuesto 2003 preveía una inflación del 22%) sino también la mayoría de los economistas privados, que proyectaban para todo 2003 un alza en los precios de entre el 20 y el 35 por ciento.
La estabilidad en los precios en general, sin embargo, no significó un congelamiento de los productos de la canasta básica, que lentamente continuaron su marcha ascendente: en diciembre tuvieron una suba del 0,5% -más del doble que la registrada en el índice general- y desde diciembre de 2001 -el último mes en que rigió la paridad 1 a 1 entre el peso y el dólar- el incremento acumulado en los precios de alimentos y bebidas de mayor demanda trepó al 74,9 por ciento.
La evolución de la canasta básica no es un dato menor, ya que cada suba, por pequeña que sea, implica que más gente queda por debajo de la línea de la indigencia. "Por cada punto que aumenta la canasta, si los ingresos de la población se mantienen constantes, hay 130.000 personas que caen por debajo de la línea de la indigencia, es decir, que dejan de ser pobres no indigentes para convertirse en pobres indigentes", explicó Artemio López, titular de la consultora Equis.
El consultor destacó que la inflación acumulada desde la devaluación hasta la fecha (46,1%) no afectó el poder adquisitivo de toda la población argentina por igual. "Los sectores medios y medios altos, al destinar una menor parte de sus ingresos a la compra de alimentos, tuvieron una inflación que fue la mitad de la que registró el segmento de menores ingresos de la población, que gasta la mayor parte de lo que gana en adquirir los productos de la canasta básica", señaló López.
José Luis Grandi, director general de la consultora Home Research, sostuvo que este impacto diferencial de la inflación se vio reflejado en los niveles de consumo de los argentinos. "Desde la salida del 1 a 1 se produjo un fuerte crecimiento en el consumo de los productos más básicos y una retracción de los más elaborados. En los últimos meses se perciben ciertos atisbos de mejoras, con una suba promedio mensual del consumo del 2% desde agosto, que creemos se mantendrá durante 2004, aunque estamos muy lejos de una recuperación espectacular", explicó Grandi.
Las mayores subas registradas en los productos que integran la canasta básica se explican, en parte, por la recuperación de los márgenes comerciales. Durante todo 2003 la inflación mayorista fue del 2%, prácticamente la mitad de la minorista, lo que implica que los comercios están aplicando márgenes un poco más altos en los productos que venden al consumidor final.
Recuperación
La recomposición de los márgenes, sumada al postergado pero aparentemente inevitable aumento en las tarifas de los servicios públicos y las subas de los servicios privados como la educación o la medicina (que quedaron muy relegados frente a otros rubros) explicarían el repunte de la inflación que esperan para 2004 tanto el Gobierno como los economistas privados, aunque sin ponerse de acuerdo sobre el número final.
En los cálculos oficiales, el costo de vida en el año que recién se inicia aumentará un 10,5%, mientras que los analistas pronostican una suba inferior al 8%. "La consistencia de la política macroeconómica será clave para mantener esta relativa estabilidad de precios", señaló Nadin Argañaraz, presidente del Ieral, de la Fundación Mediterránea. Su pronóstico es que en 2004 la inflación rondará entre el 7 y el 7,3 por ciento.




