
Controversia por el IMOS
La obra social aún no fue desregulada; quejas de los médicos
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A dos años de la desregulación del sector, los afiliados del Instituto Municipal de Obras Sociales (IMOS) continúan sin saber si podrán, de una vez por todas, optar libremente por otra obra social. Si bien la semana última la Justicia dispuso, mediante una medida cautelar, que los beneficiarios podrán ejercer ese derecho de manera provisional, la discusión continúa: una ley vigente desde 1973 sostiene que el IMOS no pertenece al sistema de obras sociales porque tiene categoría de instituto.
El IMOS agrupa a los empleados municipales de la Capital Federal (unos 250.000 afiliados), entre ellos, todos los jubilados porteños y gran parte de los docentes. La controversia se generó a mediados del año último, cuando seis médicos del Hospital Municipal Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna) presentaron un recurso de amparo ante el juzgado Nº 41, a cargo del juez civil Jorge Crespo, para poder elegir otra obra social, por lo que se inició una causa.
"Queremos tener los mismos derechos que todos. El servicio es pésimo, es un desastre. No tuvimos farmacias todo el año pasado y para conseguir remedios oncológicos te volvés loco. Ellos quieren afiliados cautivos; recaudan $ 6 millones por mes", dijo a La Nación uno de los médicos demandantes, quien agregó: "Ya hay más de cien médicos que nos quieren imitar".
La ley de desregulación de las obras sociales (23.660) dispone, desde 1998, que todo afiliado tiene el derecho de cambiar de entidad de servicios de salud si lo requiere. Pero la ley 20.382, vigente desde 1973, impide que el IMOS sea tratado como una obra social convencional porque es un instituto.
Por el momento, en el IMOS no hablan demasiado sobre el tema. "No es la primera vez que nos pasa. Tenemos 250.000 afiliados y es lógico que algunos se quieran ir. No es nuestra culpa: aunque quisiéramos, no podríamos, porque lo impide una ley nacional. Tenemos buenos servicios. No sé por qué se quejan", dijo Carlos Bordoni, jefe de prensa de la entidad.
-Ellos se quejan del servicio...
-Tenemos un sanatorio completo (el hospital Menéndez), que tiene todos los servicios, médicos de zona, farmacias..., damos lo mejor que podemos. Y somos la única obra social que no tiene recursos de la Anses.
En el gobierno porteño afirman que la ley impide más cambios. "No se trata de estar de acuerdo con una parte o la otra. El IMOS no integra el sistema sindical. La ley no permite la libre afiliación", dijo a La Nación Miguel Pesce, subsecretario de Gestión y Administración Financiera del Gobierno de la Ciudad.
-¿Qué solución proponen?
-Es un tema de fondo. Le pedimos al directorio del IMOS que sanee la obra social y mejore las prestaciones. Pero para permitir cambiar de obra social se necesitaría una ley que regule el instituto, y eso lleva tiempo.
Optimismo
A pesar de que la ley 20.382 impide la desregulación del IMOS, Dolly María Albergoli y Ramiro Ortiz Mazzey, abogados de los seis médicos afiliados que demandaron al organismo, son optimistas. "La causa va a tener un buen desenlace. Acá están en juego dos derechos fundamentales, como la vida y la salud", aseguró Ortiz Mazzey.




