Corea del Sur, con ayuda mundial
Rescate: la comunidad financiera internacional ha acudido al llamado del país asiático, al que le entregaría otro préstamo por US$ 10.000 millones.
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La comunidad financiera internacional se movilizó junto al grupo de los siete países más industrializados (G-7) para desbloquear con urgencia un préstamo de 10.000 millones de dólares a Corea del Sur, con el cual se busca evitar la quiebra de este país y las fuertes consecuencias que ello tendría para la economía mundial.
"Apoyamos el amplio esfuerzo internacional para restaurar la estabilidad en Asia y este esfuerzo es de una importancia crítica para los intereses económicos y la seguridad nacional de Estados Unidos", manifestó el secretario del Tesoro norteamericano, Robert Rubin, en conferencia de prensa.
El préstamo a Corea del Sur se inscribe en el contexto de una ayuda internacional de 57.000 millones de dólares anunciada a principios de diciembre y conducida por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los Estados Unidos contribuirán con 1700 millones de dólares de los cerca de 8000 que aportará el G-7 a comienzos de enero, ayudado por otras seis naciones desarrolladas, precisó Rubin.
También fue anunciado ayer que el gobierno japonés entregará a Corea del Sur 3300 millones de dólares como parte del crédito colectivo acordado por 14 países industrializados.
El ministro de Finanzas de Japón, Hiroshi Mistsuzuka, dijo que el plan serviría para ayudar a que Corea del Sur supere la actual crisis.
El G-7, más Australia, Bélgica, Holanda, Nueva Zelanda, Suecia y Suiza expresaron su intención de desembolsar 8.000 millones de dólares, que se suman a otro crédito de más de 20.000 millones de dólares prometidos como fondo suplementario a los ya concedidos por el FMI y otras entidades mundiales a Corea del Sur.
El Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo anunciaron a principios de esta semana la entrega inmediata de un préstamo de 3000 y 2000 millones de dólares, respectivamente dentro de un procedimiento de urgencia.
Pasajera
Un alto responsable del FMI minimizó la gravedad de la situación y la calificó de crisis de liquidez pasajera. La deuda pública a corto plazo de Corea asciende a 60.000 millones de dólares, sólo el 22% de su producto bruto interno (PBI).
El problema consistió en que todos los vencimientos a corto plazo se dieron al mismo tiempo, en un momento en que el Tesoro se encontraba corto de liquidez. Esta situación provocó "como un incendio en un teatro, un momento de pánico", explicó el responsable de la institución monetaria. El desbloqueo urgente de los 10.000 millones de dólares fue anunciado este miércoles en Seúl por el ministro surcoreano de Finanzas, Lim Chang-Yuel.
La decisión se tomó un día después de que Corea hubiera reconocido que la suma total de sus compromisos exteriores (con la deuda a largo plazo) sobrepasaba los 200.000 millones de dólares, el doble de la cifra reconocida hasta entonces.
Para recibir el préstamo, el Gobierno surcoreano se comprometió con el FMI a acelerar las reformas de su sistema económico, reconoció el ministro Lim. Este gesto de la comunidad financiera internacional podría tranquilizar a los inversores que dudaban sobre la dureza de las negociaciones entre Seúl y Washington en relación con que las difíciles reformas económicas y financieras necesarias no provocaran retrasos de graves consecuencias.
Pero también hay factores internos que pesan, como las declaraciones del presidente electo, Kim Dae Young, que dijo el lunes no poder conciliar el sueño a la vista de la situación económica, lo que provocó que la Bolsa de Seúl retrocediera esa jornada un 7,5 por ciento.
Corea del Sur: el interrogante ahora es si el nuevo rescate será suficiente
SEÚL - Estados Unidos y sus aliados han salido al rescate de Corea del Sur una vez más. El país podrá aplazar el pago de algunas de sus deudas y recibirá US$10.000 millones en un paquete de rescate. Aunque la respuesta inicial de los mercados ha sido positiva, los artífices del paquete reconocen que no está claro que las medidas vayan a frenar el colapso de la divisa surcorea na y de los mercados bursátiles.
EE.UU. y el Fondo Monetario Internacional (FMI), éste último coordinador del rescate de Corea, han batallado cuesta arriba por poner un alto a la peor crisis financiera de los últimos años. Desde el 3 de diciembre, día en que se anunció un paquete de rescate de US$57.000 millones del FMI, el won coreano se ha devaluado un 35%.
Las autoridades coreanas esperan convencer a los bancos privados de postergar el vencimiento de los préstamos al país para detener la caída. Además, confían en echar mano a préstamos que en un principio, estaban programados como una ´segunda línea de defensa´.
A cambio, Corea se ha comprometido a aplicar nuevas medidas para abrir su economía corporativa. Este lunes en Nueva York, se realizará una reunión de los bancos estadounidenses que han hecho préstamos a Corea que podría servir como indicador del éxito de las negociaciones para aplazar los pagos.
Los funcionarios estadounidenses y del FMI no prometen una cura mágica. "A nuestro juicio, si estas medidas se aplican, deberían funcionar", declaró el miércoles Robert Rubin, secretario del Tesoro de EE.UU. "Por otra parte, no hay garantías". Un alto funcionario del FMI dijo que tendrá que pasar un año antes de que sea evidente si la crisis de Corea realmente ha terminado, pero agregó que hay esperanzas de que este último esfuerzo dé resultado. También dijo que el compromiso del gobierno de Seúl a implantar reformas "debería eliminar cualquier duda" que tengan los mercados financieros sobre la sinceridad del gobierno coreano y su capacidad para persuadir a los acreedores de que aplacen el vencimiento de los préstamos.
Pero el asunto se encuentra ahora en manos de los inversionistas y, por sobre todo, de los acreedores internacionales.
El miércoles, las informaciones de que el Banco Mundial había aprobado un préstamo de US$3.000 millones al país hicieron que los inversionistas volvieran a creer en el won: la divisa subió un 6,9% a 1.836 unidades por dólar. Ese mismo día, la Bolsa surcoreana cayó un 4,1%, pero en Nueva York, los ADR de compañías coreanas se recuperaron tras el anuncio del nuevo paquete de ayuda. Ayer, los mercados de Corea y EE.UU. estuvieron cerrados.
Los mercados de deuda también recibieron con agrado el nuevo acuerdo. Los bonos de referencia del Banco de Desarrollo de Corea tuvieron una fuerte recuperación en Nueva York, en medio de una agitada negociación. El martes al mediodía, los bonos se negociaban a 8,50 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro de EE.UU., pero el miércoles bajaron a 7 puntos porcentuales. El menor rendimiento refleja un mayor precio para los bonos. "Ha cambiado el tono y hay algo más de confianza", declaró Paul Cunningham, de J.P. Morgan.
Muchas cosas dependerán del resultado de las negociaciones entre Corea y sus acreedores. La crisis coreana se ha visto alimentada por los temores de que los bancos y las compañías del país no puedan pagar o aplazar el pago de US$15.000 millones en préstamos que vencen a finales de mes. Y todavía hay dudas sobre los medios con que cuenta Corea: Standard & Poor´s estima que el país necesita al menos US$18.000 millones para enero y otros US$15.000 millones en febrero. A principios de diciembre, las reservas coreanas llegaban a sólo US$6.000 millones.
Debate sobre el salvavidas para el sector privado
Por David Wessel
Redactor de The Wall Street Journal
WASHINGTON - La decisión de Robert Rubin, secretario del Tesoro de EE.UU., de dar marcha atrás y unirse a un esfuerzo internacional para facilitarle US$10.000 millones a Corea del Sur plantea algunos interrogantes: ¿Que hubiera pasado si el Fondo Monetario Internacional, EE.UU y otros países industrializados le hubieran dado la espalda a Corea? ¿Y no estarán EE.UU. y sus aliados peligrosamente cerca de extender garantías sobre los préstamos pedidos en el extranjero por deudores privados de las grandes economías emergentes?
"No gastaría ni cinco centavos para ayudar a los inversionistas y acreedores privados," dijo Rubin el miércoles, después de interrumpir sus vacaciones para regresar a Washington a lidiar con una crisis que va de mal en peor. "Pero por otra parte, la importancia de restablecer la estabilidad financiera de Corea del Sur es enorme. Una consecuencia inevitable... es que a los inversionistas les va a ir mejor de lo que les hubiera ido de otra forma."
Hace exactamente tres años, Rubin y su director adjunto, Lawrence Summers, organizaron el polémico rescate económico de México, alegando que la alternativa era dejar que el gobierno mexicano no cumpliera con sus obligaciones.
Esta vez, Rubin y Summers se enfrentan a una crisis mucho mayor, que hasta ahora se ha resistido a los esfuerzos internacionales por resolverla. La gran preocupación no es que el gobierno coreano se declare en moratoria, sino que lo hagan los bancos y empresas coreanas que están teniendo dificultades para obtener los dólares necesarios para cubrir obligaciones de corto plazo a punto de vencer.
Algunos partidarios de la línea dura dicen que Rubin y el FMI tendrían que haber dejado que las compañías coreanas no cumplieran con su obligaciones, para enseñarle una lección muy necesaria a los inversionistas y prestamistas extranjeros.
"Yo apoyo el resto del paquete", dice Morris Goldstein, que solía ser uno de los principales economistas del Fondo Monetario Internacional y ahora trabaja para el Instituto de Economía Internacional, "pero han ido demasiado lejos al dejar que el sector oficial asuma todas las obligaciones de los bancos". Se espera que el gobierno coreano formalice la promesa que hizo en agosto de garantizar el pago de las deudas de los bancos del país, pero no de las firmas industriales.
Un desastre
EE.UU. y el FMI "dicen que si algunas deudas coreanas no pueden ser pagadas por algunos bancos, va a ser un desastre", agrega Goldstein. "No estoy seguro de que sea así". Rubin y sus consejeros tampoco pueden estar seguros, pero no están dispuestos a correr el riesgo. Los funcionarios del Tesoro creen que un incumplimiento masivo de deudas en Corea puede provocar la estampida de los inversionistas y acreedores extranjeros de Brazil, Rusia, o alguna otra economía importante y vulnerable, transformando un problema enorme en uno gigantesco.
Para desalentar la dependencia de otros países de rescates financieros, el FMI, EE.UU. y otra docena de gobiernos involucrados cobran una tasa de interés superior en más de 3.5 puntos porcentuales a la que suele pedir el FMI. También se aseguraron de que el Banco de Corea sólo prestará dólares a los bancos nacionales a tasas de mercado y no subsidiadas.





