Coworking 2.0. De la cúpula a la playa, la nueva ola de las oficinas compartidas

El Santander inauguró su propio coworking
El Santander inauguró su propio coworking
Los espacios de trabajo colaborativo ganan terreno en el mercado local de la mano de propuestas renovadoras
Julia D'Arrisso
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19 de diciembre de 2018  

Trabajar mirando el mar, desde la cúpula de un patrimonio histórico o encontrar un espacio de belleza en la oficina pueden ser opciones más tangibles de lo que parecen. Con la irrupción de los espacios de coworking, los horarios y lugares varían, y las oficinas tradicionales cambiaron hacia lugares más amenos y que fomenten vínculos interdisciplinarios a la hora de hacer negocios.

"La gente se está volcando a áreas más colaborativas de trabajo. Hay posibilidades inmensas. Empresas establecidas ven el valor agregado y entienden que el espacio de trabajo tiene que ser la extensión de su casa y no un espacio rígido para cumplir e irse", contó Carlos Gareis, deputy head de WeWork en Latinoamérica a LA NACION.

Según su visión, los espacios de trabajo deben contar con un ambiente multidisciplinario, que otorgue calidez desde el diseño, la iluminación, entre otras cosas. En el caso de WeWork, se establecieron espacios de trabajo en el Campo de Polo o en la base de un cerro, en Bariloche, para que la gente pueda trabajar cerca de espacios de ocio. "Es acercar el espacio a donde está la gente. Generalmente las compañías que tienen que hacer nuevos proyectos alquilan lugares y nosotros lo pensamos como algo dentro de la empresa. ¿Por qué salir de tu espacio para ser creativo cuando podría ocurrir todo dentro del mismo lugar?", planteó.

Según la última encuesta del portal de economía colaborativa, Plan C, en 2017 se registraron 123 espacios de coworking, lo que representa un crecimiento del 50% en comparación con el año anterior, donde figuraron 82. Además, indicó las personas que trabajaron en lugares de coworking aumentaron un 116% (unos 13.550 "coworkers" nuevos).

En relación a la distribución geográfica, el estudio estableció la existencia de espacios de coworking en 30 localidades del país, de las cuales en la ciudad de Buenos Aires hay un 40% del total.

El Santander inauguró su propio coworking
El Santander inauguró su propio coworking

Otro ejemplo lo impulsó el banco Santander Río inauguró un Work Café. Es un espacio de 400 metros cuadrados que funciona en la sucursal de la avenida Santa Fe 1634, en Recoleta y cuenta con dos pisos con espacios de coworking y servicio de café que estará abierto al público en el horario de 8 a 20. "El café es la excusa", explican en el banco.

Silvia Tenazinha, gerente comercial de Santander Río, precisó a LA NACION que el objetivo fue "crear un modelo disruptivo para conectar con nuestros clientes". "Creemos que Argentina va a crecer por el lado de los emprendimientos y quisimos poner a disposición de ese nuevo público un espacio para crear ideas", agregó.

La idea original surgió en Chile, donde ya hay alrededor de 50 sucursales bajo este formato y en Santander pronostican que la Argentina va hacia el mismo camino. "La Argentina se va a empezar a levantar por nuevos modelos de trabajo basados en la tecnología y la innovación", sostuvo.

Por su parte, Marisa Lupi, gerente de transformación digital del banco, explicó que la nueva propuesta "pretende dar al cliente los servicios del banco en un formato digital", es decir, que allí se podrá extraer dinero, contratar productos y gestionar una tarjeta de débito en el momento. También se puede solicitar asistencia de un asesor del banco.

Apuesta histórica

Otro de los espacios que apostó al coworking en un lugar distinto fue Workey, que se instaló en la cúpula de un edificio en la esquina de diagonal Norte y Florida. Es un espacio de cuatro pisos en un edificio que es patrimonio histórico de la Ciudad, construido por el arquitecto francés Le Monnier. "Restauramos el espacio colocando pisos de mármol, ascensor circular de acrílico, un coffee break, salas de reunión. Los dos primeros pisos los destinamos a espacio de coworking y el tercero es un piso exclusivo para eventos", explicaron Diego Belli, CEO de Workey y Ana Fenochietto, cofundadora.

"Nosotros somos dueños del inmueble hace muchísimos años. Hace un año atrás vimos que había una tendencia hacia la migración de espacios flexibles del trabajo. Nos pareció que era una idea interesante y divertida para darle vida a la cúpula", consideraron.

Así, hicieron convenios de servicios para distintas empresas -actualmente son siete en distintos rubros como turismo, comunicación, fintech, entre otras-, con las que se estipularon pautas comerciales y obligaciones mutuas (se paga el mes por adelantado y se pide un mes de depósito reembolsable). "Se genera una sinergia entre los distintos miembros. De hecho, algunos se volvieron proveedores de otros", contó Belli.

Por su parte, desde la fundación Suma Veritas, que trabaja sobre cuestiones de género, generaron un espacio de coworking exclusivo para mujeres en el microcentro porteño. El lugar se llama Bloom y refiere al "florecimiento que tienen las mujeres", según explicó Graciela de Oto, la fundadora de la organización. "Es para que las emprendedoras generen sus negocios", dijo.

El lugar se puede abonar por día o adherirse a alguna de las tres membresías, que varían según las opciones. Las más caras cuentan con espacio privado y locker propio. El espacio está dispuesto en una sala común, escritorios privados y una sala de reuniones.

Pero a eso se le suma la incorporación de agregados sensoriales. Por ejemplo, hay una fragancia específica para reconocer el lugar y se brinda un servicio opcional de peluquería y maquillaje por si es necesario prepararse para una eventual reunión.

En total, hay alrededor de 20 mujeres que van en forma fija y otras que rotan. "Es otra flexibilidad, acá se elige el horario, el día y tenés el aporte de gente que se dedica a distintas cosas. Es otra dinámica y viene acorde con los tiempos nuevos, se entra en una organización más horizontal", sostuvo de Oto.

Otra marca que se subió a la ola de los espacios del coworking que GlobalLogic, dirigida al desarrollo de productos digitales, que hace unos días abrió las puertas de un espacio cercano a la playa, entre los balnearios Varese y Playa Grande de la ciudad de Mar del Plata. "En línea con el boom del trabajo en áreas compartidas, la empresa inauguró un lugar dedicado a sus colaboradores marplatenses pensado para ser un punto de aprendizaje que inspire y promueva la creatividad y la colaboración".

Es un chalet refaccionado que la empresa alquila y cuenta con una terraza con vista al mar y un jardín de invierno. Actualmente lo utilizan alrededor de 10 personas.

Paola Rodríguez directora de Marketing y Comunicaciones de GlobalLogic para Latinoamérica, dijo a LA NACION: "Nosotros tenemos muchísimos remotos en distintas provincias y Mar del Plata es una ciudad a la que apuntamos porque tuvimos un auge de incorporaciones. Optamos por un coworking donde todos se pudieran reunir, empleados que pudieran comunicarse con sus líderes y directamente con los clientes".

El espacio se eligió para fomentar la creatividad. "Es un lugar ameno. Entendemos que nuestros colaboradores tienen sus propios horarios y manejos de tiempo, entonces, nos era muy atractivo que sea céntrico, cercano a la playa", expresó.

"Si bien el espacio es importante, lo es más el trabajo. Lo tradicional no es donde trabajás sino cómo lo trabajás", expuso Rodríguez.

Moda laboral

123

Espacios

Según un estudio del portal Plan C, es la cantidad de propuestas de coworking que se generaron durante el año pasado

50%

En ascenso

Es el porcentaje de crecimiento con respecto al año anterior, cuando se registraron 82 espacios de coworking

40%

Porteños

Casi la mitad de los lugares donde se puede trabajar bajo la modalidad coworking se encuentran en la Capital

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