
Crece el escándalo por la privatización de PCS
Tras una denuncia televisiva, el Congreso pidió la renuncia de Germán Kammerath y Roberto Catalán.
1 minuto de lectura'
La denuncia televisiva de tráfico de influencias, en torno de la licitación de la nueva banda de telefonía celular, PCS, tuvo ayer dos consecuencias claras.
Por un lado, el presidente de la Comisión Nacional de Comunicaciones, Roberto Catalán salió a asegurar que los plazos de la licitación serían respetados a rajatabla y que la transparencia del proceso se encuentra "absolutamente garantizada, puesto que resultarán adjudicados quienes efectúen las mejores ofertas económicas".
Por otro lado, la Comisión Bicameral del Congreso encargada del seguimiento de las privatizaciones, y miembros de la alianza opositora, solicitaron la renuncia de Catalán, así como la del secretario de Comunicaciones, Germán Kammerath.
El escándalo por la licitación de dos licencias para Personal Communication Service (PCS), una banda de telefonía celular que permitirá la entrada de dos nuevos competidores en el Area Metropolitana Buenos Aires (AMBA), mercado que hoy se reparten Movicom y Miniphone, surgió tras la denuncia de los periodistas Marcelo Zlotogwiazda y Jorge Lanata, en el programa "Día D", que transmite América 2, los domingos a la noche.
Espionaje industrial
Lanata presentó las grabaciones como un caso de "espionaje industrial", y puso al aire conversaciones que presuntamente habrían mantenido la presidenta de la filial local de la compañía norteamericana AT&T, Luisa Cerar, con diferentes personas involucradas en la licitación. Entre ellas se encontraba el ex director de asuntos jurídicos de Telefónica de Argentina, Alejandro Fargosi, la secretaria de Roberto Catalán, el presidente de la CNC, y Héctor Masoero, de Techint. Este grupo conformaba, junto con AT&T, Clarín, y los bancos Francés y Galicia, uno de los consorcios que compró el pliego para participar de la licitación por PCS. En supuesto diálogo con Fargosi, que ahora integra el estudio de abogados O´Farrell, actuales asesores legales externos de Telefónica de Argentina, Cerar le confiesa que "lo primero es postergar hasta el año que viene", en alusión a los plazos de la licitación.
La apertura de los sobres con la oferta técnica y económica, que finalmente se hará el 18 de este mes, sufrió dos postergaciones a pedido expreso de varias de las empresas, entre ellas AT&T, que participaban de la licitación.
AT&T se queja
En su momento trascendió que AT&T había sido la más exigente al solicitar un mínimo de 60 días de prórroga; pero que el Gobierno no estaba dispuesto a estirar más los plazos ya que esperaban cubrir cuanto antes parte del déficit fiscal con los 250 a 300 millones de dólares que reportaría la licitación.
En su descargo, las empresas que habían pedido más tiempo expresaron que el pliego no era lo suficientemente claro con temas como, por ejemplo, los costos de interconexión -es decir cuánto debían pagarle a Telefónica y Telecom por utilizar la red pública (que permita la comunicación desde y hacia los celulares de banda PCS);y el costo de la tasa radioléctrica. Sin estos datos, argumentaban, no podían trazar un plan business acertado que les permitiera hacer la mejor oferta.
Dura carta
The Washington Post Company, otro de los grupos interesados en participar de la licitación, envió una carta a la Secretaría de Comunicaciones diciendo que ellos no querían la prórroga.
Además, el Post remitió una nota a Michael McGee, encargado de Asuntos Comerciales de la embajada norteamericana en la Argentina, manifestando su "grave preocupación" por lo que consideraba un apoyo de la embajada a AT&T. En la misiva, el Post dejó muy en claro que se sentía perjudicado en sus intereses por el presunto lobby desplegado por la diplomacia norteamericana.
Otra de las conversaciones que habría mantenido Cerar, reveladas durante el programa de Lanata, fue con la secretaria de Roberto Catalán. Durante la misma, la secretaria le habría dicho a Cerar que "la resolución quedó con lo que usted agregó. Ya se le agregó el artículo 4, sólo falta que lo firme Kammerath".





