
Crece la sobreocupación por la caída de ingresos
Mientras que el país soporta altas tasas de desocupación, aumenta también el número de personas que deben trabajar más de 45 horas por semana para llegar a fin de mes.
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La década se despedirá con un importante aumento en el número de trabajadores argentinos "sobreocupados", que trabajan más de 45 horas semanales por pérdida de ingresos, según un informe de la consultora Equis. Esta "crisis de ingresos" se profundizó entre mayo y agosto últimos, con un aumento de la pobreza y la indigencia.
En agosto de 1999 se registraron 1.832.801 trabajadores sobreocupados, lo que equivale al 39,8 por ciento de la población económicamente activa (PEA), que integra la base estadística para los estudios oficiales. En mayo de 1990, el número de personas en esta condición ascendía a 1.562.296, por lo cual en estos diez años la sobreocupación aumentó el 17% en relación con la PEA.
Se considera "sobreocupación" una jornada semanal que supere las 45 horas trabajadas.
Para el abogado Jorge Sappia -posible secretario de Trabajo del nuevo gobierno-, el incremento de la sobreocupación "demuestra que los cambios registrados en el sistema productivo no se reflejaron en un cambio de normas". El especialista dijo a La Nación que "hay que analizar" si la experiencia francesa de limitar la semana laboral a 35 horas puede realizarse en la Argentina. Por su parte, el titular de la Sociedad de Estudios Laborales, Ernesto Kritz, sostuvo que el alza del número de sobreocupados refleja "el aumento del empleo negro, con caída de salarios". En su trabajo "Perfil ocupacional y socioeconómico del Gran Buenos Aires (GBA)", la consultora Equis indicó que "la situación de sobreocupación remite a la crisis de ingresos que impacta en los hogares del GBA, por lo cual, normalmente, el principal receptor de ingresos ocupado se sobreocupa".
En este sentido, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reflejan un aumento de la población pobre e indigente entre mayo y agosto últimos del 0,6 y el 0,2 por ciento, respectivamente. En estos tres meses, unas 95.723 personas más pasaron a vivir en condiciones de pobreza -con un ingreso mensual por familia cercano a los 495 pesos- y 23.931 se transformaron en indigentes -con un techo de ingresos mensuales de 210 pesos por familia-. Así, en agosto, la población pobre ascendió a 3.326.396 personas y la indigente a 909.374.
En términos de los ingresos per cápita, el 15,5 por ciento de la población del GBA gana 1,8 peso diario, muy lejos de los 8,6 pesos necesarios estimados para esta región para acceder a la canasta básica de bienes y servicios. La suma indica que en agosto último había 1.631.610 personas con ingresos de 54 pesos mensuales, frente a los 62 pesos que percibían en octubre de 1998.
Entre el primero y el segundo decil de la población del GBA -unas 3.400.000 personas-, el ingreso per cápita diario es de 2,6 pesos, un 70 % por debajo del costo de la canasta básica familiar.
El titular de Equis, Artemio López, admitió que la situación en esta franja es "crítica" y aclaró que, entre los últimos datos oficiales, la única buena noticia es la baja de la desocupación abierta en el 0,3 % (unas 30.000 personas) entre mayo y agosto. Pero la baja responde al retiro de unas 96.345 personas de la búsqueda de empleo. Se trata de ciudadanos "desalentados", que no pueden "afrontar los gastos fijos que supone una búsqueda sistemática de trabajo", según Equis. La contracara fue el aumento de la subocupación, que creció el 11% (85.000 personas) en este período.





