
Crecer afuera o aceptar ser comprados
Son las alternativas para los grandes grupos argentinos que quedan en pie
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Crecer en el exterior o aceptar una oferta de compra parecen ser las únicas alternativas de acción que enfrentan los grandes grupos argentinos.
Después de los casos de Quilmes, Perez Companc, Acindar y el más reciente de Loma Negra, los holdings locales están obligados a ganar escala o resignarse a desprenderse de sus activos, lo que explica que, en un contexto vendedor, los grupos que continúan en manos argentinas sean aquellos como Arcor o Techint, que cruzaron las fronteras para convertirse en verdaderas multinacionales con base de operaciones en Buenos Aires. "La venta de empresas locales es un fenómeno casi inevitable en una economía abierta, a menos que los grupos opten por crecer afuera, como de hecho hicieron Arcor, que se convirtió en el mayor fabricante de caramelos del mundo, y Techint, que lidera el negocio internacional de tubos sin costura", explica Luis Cudmani, director de la consultora Ordóñez Bianco.
En Techint coinciden en resaltar el papel fundamental que jugó la globalización de sus negocios. "La internacionalización y la consolidación del grupo son procesos que se fueron retroalimentando mutuamente", señaló Luis Betnaza, director corporativo de la Organización Techint. "El grupo logró no sólo superar los desafíos que enfrentó, sino que además se convirtió en líder mundial indiscutido en algunas áreas de negocios. Y eso lo logró por sus diferenciales: sus productos y servicios de alto valor agregado y la capacidad de su gente", agregó.
Por su parte, en Arcor destacan el hecho de que en momentos en que el mercado argentino parece sufrir una invasión brasileña, la empresa recorrió el camino inverso hace casi 25 años, ya que en 1981 se instaló en Brasil y desde hace seis años es la mayor exportadora de golosinas de ese país.
"Lo primero que tiene que hacer una empresa es consolidar su posición en el mercado interno, pero para evitar cualquier intento de adquisición por parte de una transnacional de otro país es casi obligatorio iniciar una expansión internacional", señala Adrián Kaufmann, gerente general de Relaciones Institucionales de Arcor.
Arcor y Techint también son excepciones porque en el mercado local siguieron creciendo mediante inversiones estratégicas, aun en un contexto desfavorable como el que se vivió tras la devaluación del peso.
El grupo controlado por la familia Rocca se quedó con la central eléctrica Argener, que vendió el grupo norteamericano Reliant en US$ 23 millones. Arcor, a su vez, se quedó con el 51% de Bagley, mediante un acuerdo de asociación con el grupo francés Danone.
La nueva sociedad pasó a liderar el negocio de galletitas en la Argentina, con una participación de mercado del 46%, y también tiene operaciones en Brasil y Chile, con una facturación total de US$ 300 millones anuales.






