Creció la deuda en 1997
Aunque a bajo ritmo, no pudo detenerse el aumento del endeudamiento público
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La deuda pública argentina creció 3388,4 millones de dólares en 1997, con un leve incremento del 3,78% sobre el resultado de 1996, debido a una estrategia combinada de recompra de títulos Brady y un aprovechamiento de las abundantes ofertas del mercado internacional de capitales.
Al cierre del ejercicio fiscal del año último, la deuda pública ascendía a US$ 100.791,63 millones contra US$ 97.124,76 millones de 1996, de acuerdo a un informe entregado recientemente por la Auditoría General de la Nación al ministro de Economía, Roque Fernández, al que tuvo acceso La Nación .
La composición de los compromisos adoptados por el Estado, demuestra el fuerte predominio de las emisiones de bonos en monedas extranjeras o en pesos (más del 73% del total), respecto de los pasivos contraídos con la banca multilateral (los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Fonplata - Cuenca del Plata-), la deuda bilateral y comercial, y la adquirida con el Club de París, es decir, con otros gobiernos.
Se observa también el alargamiento de los plazos promedio de vencimiento de la deuda, que alcanzó el año último a 8 años y 8 meses, contra períodos más cortos de 3 a 5 años en el pasado reciente, lo que permite una elección menos apremiante para el país, a la hora de entrar o salir a tomar capitales en el mercado internacional. No obstante, si se excluyen los bonos del Plan Brady, el plazo promedio es de seis años y un mes.
Estrategia
Pablo Guidotti, secretario de Hacienda de la cartera de Economía, explicó que las bases de la estrategia gubernamental consisten "en la mayor madurez lograda en la deuda a largo plazo", "la elección de dos grandes mercados de capitales alternativos como el del dólar y el del euro" y "una política deliberada de disminución de compromisos con organismos multilaterales".
Esta última modalidad le otorgaría un status diferenciado al de otras naciones, obligadas a recurrir mayoritariamente a ese tipo de ayuda crediticia por sus dificultades económicas.
Según Guidotti, el libre acceso al mercado de capitales logrado por la Argentina en los últimos años, y la confiabilidad de la política económica, "que da mayores garantías a los inversores que la de otros países emergentes", son una buena síntesis para explicar los logros de la estrategia oficial en esta materia.
El funcionario explicó que la decisión de prefinanciar parte de la deuda del año siguiente (hasta un 25% del total autorizada por el Poder Legislativo) iniciada en 1997, "le dio al Estado una mayor flexibilidad para entrar y salir del mercado".
El informe de la Auditoria que preside Enrique Paixao destacó el canje y recompra de títulos del Plan Brady por un total de 2995,41 millones, realizado en 1997 con un bono de 2250 millones de dólares.
"Estas políticas permitieron reducir la vulnerabilidad del país", agregó Miguel Kiguel, secretario de Financiamiento, que informó que se continuará con esta estrategia este año y durante 1999.
Kiguel adelantó que a partir de octubre un asesor externo elegido conjuntamente con el Banco Interamericano de Desarrollo, colaborará en la tarea de definir una política más afinada para el manejo de la deuda pública argentina.
La búsqueda del mayor plazo
A pesar de no creer que haya habido un cambio en las estrategias de refinanciación de la deuda, Daniel Marx, ex-subsecretario de Financiamiento durante la gestión presidencial de Raúl Alfonsín, coincidió en la necesidad de buscar plazos más largos para el cumplimiento de los compromisos financieros.
También en que el incremento de los bonos en el menú estatal de compromisos de pago, "refleja una clarísima tendencia en nivel internacional, son las fuentes disponibles de financiamiento. Los organismos internacionales o los proveedores actualmente quedan para la última instancia", agregó.
El informe de la Auditoría indicó que el endeudamiento neto alcanzado por la deuda pública en el año último fue de 6390, 64 millones de dólares.
El documento agregó, además, que la pronunciada revaluación del dólar norteamericano a lo largo de 1997, afectó a todas las otras monedas en las que está nominada la deuda argentina.
La depreciación de estas monedas en relación con el dólar se ubicó en torno del 12% para los marcos alemanes, liras italianas, chelines austríacos, florines holandeses y francos franceses, y fue ligeramente inferior en el caso de los yenes (10,89%).
Las monedas con menores impactos fueron los francos suizos y las libras esterlinas con devaluaciones del 6,20% y 0,90%, respectivamente.
Gracias al dólar
Esta apreciación de la divisa norteamericana en el período aportó una sensible reducción al valor del endeudamiento, del orden de los 3388,54 millones, equivalente al 53% del endeudamiento neto.
"Esta categoría de cambios, aunque no aleatorios, están fuera del control de la autoridad económica y afectan al conjunto de las deudas externas", afirmó la Auditoria. Está claro que son muchos los condicionantes en favor o en contra que puede generar un endeudamiento concebido como una canasta de monedas para un país atado monetariamente a la suerte del dólar.
La tasa media de intereses y comisiones abonadas para 1997 fue del 6,22%, aunque en el promedio total fue decisivo el menor peso de las tasas aplicadas por los organismos multilaterales.





