Tía Maruca, en una compleja situación financiera

Alejandro Ripani, dueño de la compañía, fundó Tía Maruca en 1998
Alejandro Ripani, dueño de la compañía, fundó Tía Maruca en 1998
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11 de julio de 2019  • 16:24

Tiene casi $128 millones en cheques rechazados y los trabajadores de su fábrica en San Juan denuncian que está retrasada en el pago de sueldos. Así es la situación de Tía Maruca, la fábrica de galletitas que fundó el empresario Alejandro Ripani en 1998.

Ayer comenzaron a circular versiones que indicaban que debe salarios a sus 400 empleados. En declaraciones a radio AM 1020, el subsecretario de Trabajo de la provincia de San Juan, Roberto Correa Esbry contó que los empleados de la empresa Tía Maruca no cobraron el aguinaldo. LA NACION se comunicó con la compañía, pero no obtuvo respuesta.

Como otras compañías de consumo masivo en un contexto de bolsillos ajustados, Tía Maruca se enfrenta a problemas financieros. Se suman otras firmas como la compañía de cereales 3 Arroyos, que en 2018 se presentó a concurso, y Molino Cañuelas (responsable de las marcas 9 de Oro y Mamá Cocina, entre otras), que este año debió acordar sus acreedores para reestructurar su deuda.

La historia de Tía Maruca

La semilla de Tía Maruca nació mucho antes que en 1998. En 1972, Cliver Ripani, padre de Alejandro, fundó la fábrica de galletitas RC, que produce crackers con y sin sal, galletitas dulces azucaradas y de hojaldre.

En esa fábrica, Alejandro dio sus primeros pasos en el rubro y aprendió el oficio. En 1998 decidió fundar su propia empresa. El nombre, según contó LA NACION recientemente, surgió de que, en los inicios de la compañía, Ripani había firmado un acuerdo con la cocinera Doña Petrona para el uso de la marca. Como el trato se cayó, el diseñador que hacía el logo propuso el nombre de su tía, Maruca.

En 2017 la compañía dio un gran paso. Adquirió la planta Dilexis en San Juan, en la que la multinacional Pepsico fabricaba galletitas como las Toddy. La operación contempló el traspaso de algunas marcas de galletitas de Pepsico, como Dale y Argentitas, y un contrato por tres años para que Tía Maruca continuara produciendo las Toddy en San Juan, aunque la marca seguiría perteneciendo a Pepsico.

En ese entonces, se calculaba que Tía Maruca controlaba 5% del mercado local de galletitas, que está liderado por Bagley (un joint venture de Arcor y Danone) y Mondelez (la exTerrabusi).

Ese mercado de galletitas local es grande: más específicamente, el segundo del país en volumen de ventas por detrás de las bebidas. Es un negocio que mueve $45.000 millones anuales y que se traduce en un consumo de 12 kilos por persona al año, según datos de la industria.

Esta cifra de consumo local de galletitas duplica lo que se come por ejemplo en los Estados Unidos o México, y está por encima de la media de América Latina, que se ubica en seis kilos por habitante al año. Solo es superado por países como Bélgica y Holanda, que tienen un consumo de este producto de 15 kilos per cápita anual.

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