
Cuando la nafta fue más barata que la Coca-Cola
1998: el bajo precio está cambiando los hábitos de consumo en los Estados Unidos, donde volvió con fuerza el auge de los automóviles inmensos.
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NUEVA YORK (EFE).- Mientras que los países productores no saben qué hacer para elevar el precio del crudo y las empresas petrolíferas tratan de salvarse del desastre, los consumidores norteamericanos recordarán 1998 como el año en que la gasolina llegó a ser más barata que la Coca-cola o una botella de agua.
A comienzos de diciembre, el galón de gasolina (3,7 litros) alcanzó los 0,97 dólares, su nivel más bajo en los últimos años, lo que significa que, con la inflación ajustada, la gasolina es hoy más barata que hace 25 años.
Esta situación está teniendo una impacto en los Estados Unidos, el mayor consumidor de nafta por habitante, donde ha retornado con inusitada fuerza el gusto por los automóviles grandes.
Hasta la crisis del petróleo de 1973, cuando los países de la OPEP utilizaron el petróleo como un arma contra Occidente, el símbolo de la sociedad norteamericana eran los enormes automóviles de gran cilindrada y peso.
La multiplicación de los valores del petróleo llevó a este país a adoptar costumbres más parecidas a la de los europeos, con automóviles medianos y de consumo más eficiente.
Hoy, sin embargo, el furor en la industria automotriz son las cuatro por cuatro y las vans familiares que se multiplicaron en los extendidos suburbios de ese país. Pocos son los compradores que evalúan el nivel de consumo que tienen estos modelos. Esta situación podría acarrear problemas en el futuro, señalan los analistas.
Impotencia
Pero por el momento y pese al regocijo de los consumidores, los países productores y las industrias del sector contemplan impotentes cómo el precio del barril de crudo se sitúa por debajo de los once dólares, que equivale a un 40 por ciento menos que sólo cuatro meses atrás.
La disminución de la demanda en la región asiática, sumida desde 1997 en una profunda crisis económica, los altos niveles de existencias en el mercado y la incapacidad de los países productores para acordar nuevos recortes de producción, han sido los factores causantes de esta situación, según los expertos.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no logró en su última reunión del año, en noviembre, fijar nuevos compromisos para rebajar la producción y con ello empujar los precios al alza, por lo que el objetivo de alcanzar los 21 dólares por barril les queda muy lejos en el horizonte.
Los bajos precios del crudo han perjudicado notablemente a las economías de algunos países latinoamericanos que, como en el caso de México y Venezuela, dependen en buena parte de los ingresos por venta de crudo para equilibrar sus presupuestos nacionales.





