
Cuando se cumple un año de la fusión con Allied Domecq, la compañía reestructura el negocio regional y ahora pone el foco en la exportación
Es el segundo jugador mundial en la industria del vino y las bebidas espirituosas, y factura más de 6000 millones de euros
1 minuto de lectura'
Pernod Ricard es una de las compañías líderes en el mercado mundial de vinos, espumantes y bebidas espirituosas. El grupo ocupa el segundo puesto en el ranking mundial de este sector y el primer lugar fuera de los Estados Unidos, posición que consolidó luego de la compra de otro grande del mercado: la inglesa Allied Domecq, de cuya operación por estos meses se cumple el primer aniversario.
Eduardo Otero es el director general de la compañía en la Argentina, y cuando hace un balance de los primeros doce meses de lo que ellos llaman la nueva Pernod Ricard, sostiene: "Los resultados son muy positivos, no sólo porque hemos consolidado y terminado la integración entre las dos compañías en un tiempo relativamente rápido, sino también porque hoy estamos como líderes en la industria de vinos y bebidas espirituosas en el país. Además, este cambio nos abre la gran oportunidad de vender valor agregado a través de las 80 filiales que tiene el grupo en más de 45 países en el mundo".
Según el ejecutivo, los resultados de esta compra fueron exitosos dentro y fuera del país, y a título de primicia anticipa que en el grupo ya se está analizando la posibilidad de una nueva adquisición, en este caso una empresa vinculada con el negocio del vodka. Globalmente, Pernod Ricard comercializa 76 millones de cajas de bebidas espirituosas y 23 millones de cajas de vino, producto de lo cual las ventas netas del último ejercicio superaron los 6000 millones de euros.
Otero se entusiasma con el nuevo desafío que tiene por delante cuando comenta que "lo más importante es que Pernod Ricard Argentina dejó de depender de Brasil, donde estaba la central para América latina, excepto México, y nos dieron la responsabilidad de manejar los negocios de cinco países además de la Argentina: Bolivia, Chile, Uruguay, Perú y Ecuador. Comparado octubre de 2005 con octubre de este año (los primeros doce meses después de la fusión), el crecimiento del negocio en volúmenes fue del 10% en el mercado interno y del 15% en exportaciones. Pero como el grupo está orientado a las marcas premium, en la compañía aseguran que en términos económicos el crecimiento fue mayor.
Actualmente el 70% del negocio de Pernod Ricard Argentina está concentrado en vinos y espumantes, y el 30% restante en bebidas espirituosas, que en total representan una facturación del orden de los US$ 100 millones. Mientras que si se analizan las ventas de toda América, incluyendo a Estados Unidos, la región aporta el 28% de la facturación mundial.
En materia de proyectos, Otero comentó que "la idea es invertir en los próximos tres años entre 5 y 7 millones de dólares para mejorar la calidad de los vinos apuntando a la exportación. Allí tenemos enfocada nuestra estrategia, porque creemos que la Argentina tiene posibilidades de colocar en los mercados externos gran parte de sus vinos. Están dadas las condiciones para que nuestro país aproveche esta oportunidad".
Hoy están exportando 700.000 cajas, lo que representa unos US$ 16 millones, esto es el 16% de la facturación. "Pero nuestras expectativas son multiplicar esos valores por tres en el término de tres años", afirma Otero. "Hoy nuestros productos llegan desde la Argentina a 35 países y en febrero lanzamos la marca Graffigna en Estados Unidos, con lo que se nos abrirán las puertas del mercado más importante para los vinos argentinos como es el norteamericano."
"Esto también es interesante para que la Argentina pueda aumentar la presencia de sus vinos en el mundo porque como país aún somos muy pequeños en términos de porcentajes.
Claro que como en todo proceso de compra o fusión, en el momento de la integración generalmente siempre hay que desprenderse de algunas marcas y activos, y por indicación de la Comisión Nacional de la Competencia, Pernod Ricard tuvo que resignar la operación completa de ginebra Bols, que no era una marca propia. "También nos desprendimos del whisky Old Smuggler, que fue vendido internacionalmente al grupo Campari y está pendiente de entrega."
Estrategias competitivas
En cuanto a la estrategia del grupo para no perder mercados en un mundo cada día más competitivo, el ejecutivo explicó que trabajan con el concepto de descentralización. "El que está en cada país, cerca de los consumidores, es quien toma las decisiones."
Al analizar la situación actual de la Argentina, Otero señaló: "En los últimos tres años desde nuestra casa central nos acompañaron y nos ayudaron a invertir porque confían en el país y le ven un gran potencial. Independientemente de eso, creo que todo el crecimiento de la Argentina debe traducirse en inversiones. Hay que traer inversiones para conseguir que el país logre un boom exportador".
Otero cree que se debe explotar al máximo la buena coyuntura económica. "Tenemos que aprovechar el buen momento que pasamos y las variables económicas internacionales que juegan en nuestro favor para darles valor agregado a nuestras ventas, invertir en infraestructura y en calidad y potenciar las exportaciones porque tenemos la base para hacerlo", opinó. Y concluyó: "Al país hay que manejarlo como una empresa, donde existe un plan estratégico de lo que se quiere hacer en cinco o diez años. Si se establecen las prioridades y empleamos los recursos humanos argentinos, que son magníficos, al país le tiene que ir bien porque ésa es la base del éxito, y la Argentina tiene todas las condiciones para ser exitosa".





