
Cuánto necesitan los adultos mayores para vivir en CABA y qué pasó con el poder de compra de las jubilaciones
Para una pareja, el valor de una canasta de consumo se ubicó entre $1,74 y $3,08 millones, según si se abona o no alquiler o prepaga, según estimó un organismo porteño; en los últimos doce meses hubo pérdidas de la capacidad adquisitiva de hasta 7,9%
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¿Cuánto dinero necesitan los adultos mayores para vivir en la ciudad de Buenos Aires? Según el informe más reciente que elaboró sobre esa cuestión la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, si se trata de una pareja integrada por una mujer y un varón, ambos en edad jubilatoria y de no más de 74 años, el costo de una canasta de consumos fue en septiembre pasado de $1.742.128 si tienen vivienda propia, de $3.077.375 si abonan un plan de medicina prepaga (y no alquiler), y de $2.552.915 si alquilan el lugar donde viven y no tienen plan de salud privado.
Esos son los valores estimados para acceder a un conjunto de bienes y servicios que permiten “alimentarse adecuadamente, vivir en condiciones habitacionales dignas, comprar medicamentos, acceder a cuidados, vestirse y tener esparcimiento, entre otros gastos básicos”, según define el informe del mencionado organismo. Las cifras no definen el umbral de la pobreza.
Para una mujer que vive sola y tiene 75 años o más, el estudio estima que una canasta de bienes y servicios tuvo un valor en el noveno mes de este año de $963.253 si tiene vivienda propia y no abona prepaga; de $1.630.876 si es propietaria de su casa o departamento y afronta el costo de un plan médico privado, y de $1.563.201 si paga alquiler de la vivienda y no tiene contratado un servicio de salud.
Los importes señalados son entre un 1% y un 1,9% más altos que los de agosto y entre un 34,2% y un 38,7% superiores a los de septiembre de 2025. La variación mensual más baja corresponde, siempre según la Defensoría, al caso de una mujer sola que alquila su vivienda y no tiene plan de salud; en tanto que la más alta es la de un hogar integrado por una pareja con vivienda propia y prepaga.
En la comparación interanual, el aumento más pronunciado fue para los hogares en los que no se paga alquiler ni prepaga, lo que indica que los montos que implican esos gastos tuvieron una variación menor que la de los precios de otros consumos.
Qué pasó con los ingresos
Entre septiembre de 2025 e igual mes de este año, los haberes de los jubilados y pensionados del sistema general de la Anses tuvieron un incremento nominal de 33,8%. Eso ocurrió como resultado de los reajustes mensuales de porcentajes equivalentes a la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El dato de la inflación informado por el Indec se aplica con dos meses de rezago; por ejemplo, la variación del IPC de septiembre, que fue de 1,93%, definió la suba de las jubilaciones y pensiones que se paga en el actual mes de noviembre.

Pero la suba fue de bastante menor magnitud para prácticamente la mitad de los jubilados. Concretamente, para quienes cobran el ingreso integrado por el haber mínimo y el bono de $70.000, que está congelado desde marzo de 2024. Para esas personas, el reajuste interanual del monto cobrado fue de 27,8%.
En el ejemplo de una mujer que vive sola y tiene vivienda propia, si cobra el haber mínimo más el refuerzo, en los últimos 12 meses tuvo una pérdida de su poder de compra de 7,9%, según cálculos de LA NACION, si se tiene en cuenta la canasta de consumos elaborada por la Defensoría del Pueblo de CABA. En el caso de una mujer que paga alquiler y no tiene plan de salud contratado, la caída del poder de compra fue de 4,8%, y, si tiene vivienda propia y prepaga, de 5,3%.
En tanto, para una mujer que cobra el haber previsional sin bono -porque es superior al básico-, la pérdida de poder de compra en términos interanuales fue de 3,5% si tiene vivienda propia y no paga por cobertura médica. Si alquila, entonces la variación del ingreso prácticamente empató con la suba de los precios.
Para una pareja de jubilados con vivienda propia y sin prepaga, hubo un deterioro de 7,6% en el ingreso real si ambos cobran el importe conformado por el haber mínimo y el bono. En el supuesto de que los dos ingresos sean sin bono -por superar al haber mínimo- la caída del poder de compra fue menor: de 3,3%. Y si alquilan y no tienen plan de salud, entonces la disminución de la capacidad de compra del ingreso total fue de 4,8% en el caso de que ambos cobren la mínima, mientras que prácticamente mantuvieron el poder de compra si perciben sumas superiores al ingreso mínimo previsional y, por tanto, no tienen bono.

Las subas interanuales de los precios de las canastas de consumo para personas adultas mayores, según el informe de la Defensoría del Pueblo porteña, resultaron mayores a la suba promedio de precios medida tanto por el Indec para todo el país, como por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Idecba) para esa jurisdicción. El indicador con alcance nacional arrojó una variación de 33,4% entre septiembre de 2025 y ese mes de 2026; la inflación en la ciudad, por su parte, fue en ese período de 32,9%.
Los jubilados y pensionados sin bono son los que tienen ingresos que en los últimos años se mueven de forma cercana a la inflación, dada la regla de movilidad que se aplica sobre los haberes propiamente dichos (y no sobre el bono). Sin embargo, son los que más poder de compra perdieron antes, sobre todo entre 2020 y principios de 2024, por las políticas aplicadas durante el gobierno de Alberto Fernández.
Las jubilaciones en CABA
Las relaciones entre precios e ingresos no indican que los hogares que no cubren con los montos previsionales los valores de las canastas queden, a los fines estadísticos, por debajo de la línea de pobreza. Por un lado, porque, tal como se mencionó, el estudio de la Defensoría no se refiere a los umbrales de ingresos para definir esa realidad social. A la vez, porque los hogares pueden percibir dinero de otros orígenes.
Si se mira el universo total de beneficiarios del sistema de la Anses en todo el país, casi tres millones de personas perciben la suma equivalente al haber mínimo más el bono. Se trata de aproximadamente la mitad de quienes cobran jubilación o pensión del sistema contributivo.
En la ciudad de Buenos Aires, esa participación es menor, porque es más bajo el porcentaje de personas que accedieron a sus haberes a través de una moratoria por aportes no hechos en su momento (entre quienes cobran el mínimo, nueve de cada diez accedieron al beneficio usando una moratoria). Según datos de la Subsecretaría de Seguridad Social, mientras que en todo el país las jubilaciones y pensiones con moratoria son el 60% del total, en CABA esa participación es de 46%.
Los datos oficiales también indican que el ingreso previsional promedio es en la ciudad casi un 35% más alto que en el conjunto del país. En septiembre pasado, el monto promedio en todo el país fue de $760.792, en tanto que en CABA resultó de $1.026.137.
En noviembre, tras aplicarse la actualización de 1,93% a todos los ingresos previsionales del sistema nacional, el haber mínimo será de $444.158,46, cifra que, al sumarse el bono quedará en $514.158,46, en bruto. Una vez descontado el aporte al PAMI, el ingreso básico en mano será de $500.833,70. Y el haber máximo se ubicará en $2.988.765,82, en bruto, en tanto que al bolsillo llegarán, efectivamente, $2.822.765,63.
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