Davos recupera su fisonomía habitual
Por Florencia Carbone
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DAVOS, Suiza.- En este pequeño centro de esquí de 253 kilómetros cuadrados, que alcanza su máximo esplendor una semana al año, cuando se realiza la reunión del World Economic Forum (WEF), el paisaje comienza a recuperar su fisonomía habitual. Con la partida del núcleo de empresarios, políticos, intelectuales y líderes de sociedades civiles que lo mantuvo copado durante los últimos siete días, el pulso de la villa turística volverá a latir con su reposada frecuencia habitual. Ayer, con el cierre de la edición 1999, comenzó a desmantelarse el edificio central en el que se desarrolló la mayor parte de las reuniones programas.
Por allí pasaron los 100 integrantes del staff de la fundación que organiza desde hace 21 años distintos tipos de congresos en el mundo; los 700 empleados temporarios que fueron contratados para la ocasión (choferes, personal de seguridad, encargados de coordinación, catering e información, entre otras tareas); los 3000 participantes y sponsors que desfilaron con prisa y sin descanso de un salón a otro, y los 400 periodistas que reflejaron para todo el globo cada detalle de lo sucedido.
Si bien no hay cifras exactas, se estima que la fundación que organiza el encuentro paga alrededor de 150.000 dólares para alquilar el edificio central, al que remodelan y decoran cada año de una manera distinta, para no repetirse. En esta oportunidad, el edificio fue cableado íntegramente tres semanas antes para disponer con comodidad de toda la tecnología necesaria. También fue necesario construir nuevas áreas y más cuartos.
Pero no es todo. Las paredes se recubrieron con gran cantidad de obras de arte y se agregaron plantas, letreros indicadores y pantallas gigantes de televisión para reproducir lo que ocurría en las distintas reuniones del Foro.
Según Claude Smadja, uno de los directivos del WEF, cada año también se toman diez hoteles para poder realizar todos los desayunos, almuerzos y cenas de trabajo, las reuniones agendadas entre los gobernantes y los paneles que se desarrollan fuera del Centro del Congreso.
Durante el ejercicio correspondiente al período 1997-1998, la fundación percibió aproximadamente 38.500.000 dólares. El dinero se destina a la preparación de las numerosas actividades de la entidad. Una de ellas es la cumbre económica del Mercosur, conocida como el "Davosito".
Aplausos para la informática
La tecnología fue la vedette de esta edición, particularmente un sistema que se instrumentó con el nombre de "kiosk", pequeños stands de información y comunicación interactivos en los que con sólo apoyar el código de barras de la tarjeta identificatoria sobre una pantalla los participantes podían enviar o recibir e-mails, información biográfica de los participantes, el programa, los cambios de horario, la dirección de los hoteles, planos de la ciudad y un gran número de datos útiles.
A su vez, el sistema sirvió para reforzar la seguridad de la cumbre. Una pantalla similar a las de los "kiosk" estuvo ubicada en cada una de las entradas del centro, y para poder ingresar fue rigurosamente obligatorio pasar por allí la tarjeta de identidad.
Junto a los detectores de metales se instaló, además, una serie de monitores en los que aparecían los datos de la persona que había llegado y su foto digitalizada.
Las callecitas de Davos (las principales son dos: Promenade, sobre la que se encuentra la mayoría de los hoteles, y Talstrasse, que corre en sentido inverso) se vieron invadidas, unas vez más, por los 100 automóviles y los 30 micros que utilizaron los organizadores para trasladar a los invitados del foro.
El foro en Internet
Fueron necesarios 18 servers para sostener sin problemas la infraestructura informática de la cumbre.
Desde el 28 de enero, la fecha de inicio, hasta ayer, el sitio que el WEF tiene en Internet recibió más de 1.650.000 visitas.
Este año, además, debutó un sistema que permitió seguir por Internet las charlas y las conferencias de prensa ofrecidas por los participantes.
En tanto, la compañía de comunicaciones Ascom proveyó alrededor de 1400 terminales telefónicas; el jefe del departamento tecnológico del Foro, Andre Schneider, comentó a La Nación que para la reunión se afectaron 253 computadoras.
Sesenta "kiosk" estuvieron instalados en el centro de convenciones y otros 18 en 14 hoteles, desde donde los participantes pudieron revisar sus mensajes o chequear los horarios de las charlas: 140 handies y 80 teléfonos inalámbricos de altísima potencia, por su parte, facilitaron el desplazamiento por el amplio edificio sin ningún tipo de interferencia incómoda.
Quienes tienen a su cargo el operativo "desmantelamiento" estiman que tendrán que trabajar día y noche, durante tres días, para desocupar por completo el centro en el que se concretó la mayor parte de la agenda.
Mientras tanto, los responsables del WEF sólo se tomarán un respiro. Las reuniones para planificar la reunión de Davos del próximo año comenzarán a mediados del mes próximo. El encuentro del nuevo milenio ya tiene fecha: será entre el 27 de enero y el 1º de febrero del 2000.





