
De bicicleteros a fabricantes de cascos
Padre e hijo encontraron un nicho de negocios sustituyendo productos importados para ciclistas
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Luego de trabajar en el negocio de las bicicletas durante varios años, un padre y su hijo crearon Norlab, la primera y única empresa argentina que fabrica cascos para los ciclistas.
Roberto Dambrosio y su hijo José fundaron Norlab hace dos años y lanzaron los primeros productos el año pasado. "Teníamos un local de bicicletas y artículos de ciclismo. Y tomamos la decisión de cambiar apoyándonos en el conocimiento que teníamos del negocio. Sabíamos que todos los cascos eran importados y que había un nicho por explotar", dijo José.
Padre e hijo vendieron su local por 70.000 pesos y destinaron ese capital a la puesta en marcha de la firma, que, entre otros pasos, involucró el armado de matrices y la contratación de talleres. "Conseguimos reunir a varios talleres que interpretaron nuestras ideas. En muchos casos echamos a andar máquinas que estaban paradas hace tiempo", destacó Roberto. Desde un principio, padre e hijo se propusieron armar un producto apoyado en la calidad, sabiendo que la competencia con cascos chinos no era la mejor forma de lograr un lugar en el mercado.
Por ello, se esforzaron en certificar las normas ENU-EN 1078 y ENU-EN 1080/A1 de la Comunidad Europea, ya que en la Argentina no encontraron calificadoras para este tipo de productos. "Mandamos 30 cascos para que los probaran y obtuvimos resultados excelentes. La verdad es que no sé qué hubiéramos hecho si no los aprobaban, porque cuando vendés un casco, vendés seguridad", dijo José.
Armaron un portfolio de productos en donde un solo modelo tiene material importado, y consiguieron líneas cuyos precios oscilan entre los 49 y los 65 pesos, frente a los importados que en promedio cuestan 80 pesos. Y presentaron tres tamaños de cascos (large, medium y small), lo cual, según José, constituye una ventaja comparativa de la empresa.
"Además de los cascos para adultos y jóvenes, tenemos también para chicos. Es un mercado virgen porque es muy chico, pero nosotros apuntamos a la madre que lleva a su chiquito en el asiento de atrás de la bicicleta", subrayó el emprendedor.
"Por otro lado -continuó- somos los únicos que podemos personalizar los cascos, y eso nos permite llegar muchos clientes. Hemos hecho los cascos para la Unidad Ciclística de Acción Rápida de la policía de Mendoza y para seguridad privada en countries. También nos permite ofrecer nuestros servicios para campañas de marketing."
Entrega rápida
Con su propuesta, Norlab vendió 2400 cascos y facturó 170.000 pesos entre julio y diciembre últimos. El objetivo de los socios, cuyos productos están presentes en más de 85 locales del país, es alcanzar una facturación anual de 200.000 pesos en el corto plazo.
Según Roberto, el objetivo no es descabellado: "La gente empieza a tomar conciencia de que es necesario protegerse, y además ahora hay una nueva ley que obliga a los ciclistas a usar cascos".
Señaló José que ya recibieron pedidos de fábricas que quieren cascos para sus operarios para que no haya problemas con las regulaciones y las ART. "Tenemos muchas expectativas y ventajas. Podemos hacer una entrega en tres días, cosa que con los importados no se puede garantizar porque nunca se sabe con certeza si hay stock o no", agregó.
El mes último, la compañía exportó 300 cascos a Uruguay y se convirtió en el único exportador de estos productos del Mercosur. Ahora, los Dambrosio están dialogando con potenciales compradores de Chile y Brasil, y luego saldrán a la caza de importadores europeos.






