La cara del milagro portugués que elogia Alberto Fernández sugiere la receta de Dujovne para evitar las crisis

Antonio Costa es el líder del Partido Socialista de Portugal y primer ministro desde 2015; "Para estar protegidos de cualquier tormenta que pudiera llegar, tenemos que mantenernos en el camino de la consolidación fiscal", dijo recientemente.
Antonio Costa es el líder del Partido Socialista de Portugal y primer ministro desde 2015; "Para estar protegidos de cualquier tormenta que pudiera llegar, tenemos que mantenernos en el camino de la consolidación fiscal", dijo recientemente. Fuente: Reuters - Crédito: Archivo
Esteban Lafuente
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24 de septiembre de 2019  • 13:12

Antonio Costa, primer ministro portugués desde 2015, conecta a su modo dos polos contrapuestos de la política argentina. Tras años de recesión y recetas de austeridad, condujo a su país al crecimiento y su modelo de "alternativa" al ajuste es elogiado por Alberto Fernández y Axel Kicillof. Paradójicamente, el líder del Partido Socialista, que este año va por su reelección, destaca los beneficios de la disciplina fiscal, bandera de Nicolás Dujovne y Mauricio Macri.

"Para estar protegidos de cualquier tormenta que pudiera llegar, tenemos que mantenernos en el camino de la consolidación fiscal", dijo Costa, según consignó el diario británico Financial Times.

El dirigente portugués es referente de un modelo que ha sido elogiado por líderes de la oposición local. Incluso, el mandatario recibió a Alberto Fernández en el Palacio de Sao Bento, en el marco de la gira por la península ibérica que el candidato del Frente de Todos realizó a comienzos de este mes por la península ibérica.

Alberto Fernández, el candidato más votado en las PASO, se reunió en Portugal con Antonio Costa
Alberto Fernández, el candidato más votado en las PASO, se reunió en Portugal con Antonio Costa Fuente: LA NACION

Fernández plantea que las políticas adoptadas por el gobierno socialista de Portugal son una "alternativa social a la austeridad neoliberal", según consignaron sus voceros a la agencia Télam. "Portugal es un ejemplo de salida con crecimiento", afirmó por su parte Axel Kicillof, exministro de Economía durante el gobierno de Cristina Kirchner y actual candidato a gobernador bonaerense.

Las virtudes del devenir económico que destaca la oposición son variadas. Se menciona, por ejemplo, la caída del desempleo, del 16% en 2013 al 7% actual. También enfatizan los tres años de más de 2% de crecimiento del PBI luego de un trienio de recesión (-1,8% en 2011, -4% en 2012, -1,13% en 2013, según consigna el Banco Mundial), que coincidió con un plan de asistencia financiera firmado con el FMI en 2011.

En ese momento, la deuda pública en Portugal superó el 110% del PBI, mientras que el déficit fiscal y externo rondó el 10%. Portugal pudo recurrir a préstamos del Banco Central Europeo (BCE) y esquivar así la crisis financiera por el cierre del crédito externo y la salida de capitales que sí castigó a la Argentina (con alza del riesgo país, suba del tipo de cambio e inflación).

El caso portugués divide aguas en la interpretación de los resultados y las políticas implementadas. Antes de Costa, gobernó Pedro Passos Coelho, un dirigente de centroderecha que implementó un programa de austeridad fiscal en el marco de un plan de ayuda financiera y condicionamientos por parte del FMI, la Comisión Europea y el BCE que totalizó 78.000 millones de euros.

En ese contexto, se implementaron ajustes de alto impacto social, como el congelamiento del salario mínimo, el recorte de hasta el 25% en los salarios públicos, el achicamiento de la inversión pública, la ampliación de la semana laboral o reformas al sistema previsional como la suspensión de jubilaciones anticipadas.

El rechazo social se tradujo en una derrota del gobierno en las urnas y la llegada al poder de una coalición de centroizquierda conformada por el PS (salió segundo), el Partido Comunista y el Bloque de Izquierda. Costa capitalizó las reformas previas, implementó políticas distributivas que permitieron a la población recuperar parte del poder adquisitivo y condujo un país con crecimiento de tres años consecutivos, apuntalado en la suba del turismo receptivo (supera el 17% del PBI).

"El milagro portugués tuvo varias aristas, pero se puede resumir en una fuerte caída del costo laboral unitario en una economía sin inflación y sin capacidad de realizar política cambiaria. Es decir, con una devaluación vía ajuste nominal de salarios", afirma un informe de la consultora LCG. " Una vez saneadas las cuentas, el gobierno socialista empezó a aplicar medidas más populares, pero la austeridad fue una constante que pagaron trabajadores y clase política durante al menos tres años", detalla.

En ese recorrido, sin embargo, mantuvo un rígido foco sobre las cuentas públicas. El año pasado, el ministro de Finanzas Mario Centeno presentó un plan de estabilización que tiene como meta llegar a un superávit del 0,7% del PBI en 2020. Para este año, proyecta cerrar con un déficit de 0,2% del PBI. Su vecino, España, apunta a un 2%.

"No tenemos corta memoria. Sabemos todo lo que le costó a los portugueses dejar atrás la pesadilla y no vamos a seguir por ese camino. El camino a la sustentabilidad presupuestaria es el camino seguro para nuestro futuro", dijo Centeno en aquella oportunidad.

En la Argentina, el impacto negativo del ajuste sobre la economía se cristalizó en la derrota de Mauricio Macri en las PASO por más de 16 puntos (49,49% vs. 32,93%), según entiende el propio Gobierno. Su gestión heredó un déficit fiscal primario que en 2015 fue del 1,8% o 3,8% del PBI (la cifra varía según se use la vieja o la nueva metodología del Ministerio de Hacienda). Tras la corrida de 2018 que se llevó puesto el "gradualismo", Macri profundizó el ajuste fiscal.

Luego del acuerdo con el FMI, el país sobrecumplió la meta de 2018 (fue de 2,4% frente al 2,7% pactado) y se aceleró la reducción del gasto para llegar al equilibrio fiscal en 2019. El salto del tipo de cambio tras las PASO y las medidas expansivas adoptadas tras ese sacudón electoral volvieron prácticamente incalcanzable esa meta. Las proyecciones hoy estiman un déficit primario del 0,5% este año. Para 2020, el objetivo era alcanzar un superávit primario del 1%.

Favorito para llegar a la Casa Rosada tras su victoria en las PASO, Alberto Fernández heredará una economía en crisis (dos años consecutivos de caída del PBI, retroceso de la industria, pérdida del poder adquisitivo, aceleración inflacionaria, elevado endeudamiento en dólares y crecimiento del desempleo y la pobreza), pero también un país que hizo la mayor parte del trabajo antipático relacionado con el ajuste.

Fernández propone "poner dinero en el bolsillo de la gente para reactivar la economía". A menos que el país mejore sus ingresos, la premisa del candidato se alejaría del manual que propone el intérprete del milagro portugués.

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