Desempleo, alimentos caros y desigualdadrebelan al mundo árabe
Las revoluciones en Egipto y en Túnez y las protestas en otros países vecinos tienen un trasfondo económico
1 minuto de lectura'
JERUSALEN.- Los dramáticos sucesos en Egipto y las distintas protestas registradas en las últimas semanas en varias partes del mundo árabe no comenzaron con el declarado objetivo de derribar regímenes dictatoriales y de imponer democracia, sino con una serie de exigencias mucho más modestas en el área de la política socioeconómica de los distintos gobiernos locales.
Los incidentes conocidos en la zona como "disturbios del pan" -porque generalmente tenían como meta frenar el alza de precio - parecen quizás haber quedado relegados a segundo plano ante lo que es la batalla central de la lucha por la libertad. Sin embargo, fue indudablemente una grave situación económica la que sacó a la gente a las calles, al menos en los primeros países del dominó.
En opinión de Paul Rivlin, experto en economía del mundo árabe en el Centro Dayan de Investigación del Medio Oriente y Africa en la Universidad de Tel Aviv, en medio de las grandes diferencias existentes entre varios de los países de la región hay también un importante común denominador: el alto porcentaje de desempleo, especialmente entre los jóvenes, tanto los que tienen preparación secundaria o universitaria como los que carecen de ella.
"Hay algo estructural sumamente complejo. Cada año se suman a quienes buscan trabajo cantidades enormes de gente y gran parte de ellos queda con las manos vacías", explica Rivlin. "Esto es especialmente serio en Egipto, donde alrededor de 600.000 personas se agregan todos los años a quienes necesitan empleos." Los números son especialmente serios en relación con los jóvenes, entre los cuales hay no menos del 25% de desocupación, sobre todo entre las mujeres y más en la ciudad que en el campo.
"Egipto es sin dudas el país en la peor situación, pero todos tienen sus serios problemas? Yemen, Argelia, Jordania, Marruecos, Siria", sostiene Ahmed Aweida, economista y director de la Bolsa de Valores palestino, con sede central en Nablús. "En realidad, es sorprendente que las cosas se hayan dado así, que de Túnez se expandiera todo hacia otros lados, porque justamente en Túnez la situación económica es mejor que en otros países? y la egipcia es la peor."
Rivlin agrega un dato significativo y preocupante para los egipcios: el 40% de su presupuesto va para consumo de alimentos, los cuales se han encarecido un 25%, sin que se registrase un aumento similar en los sueldos. Mientras, se mantiene una gran inflación.
Si bien cada país tiene sus matices e índices, hay males claramente generalizados. Según Aweidah, además de la alta tasa de desempleo, está la creciente polarización y el abismo entre la mayoría de la población casi sin ingresos y una pequeñísima elite sumamente adinerada. "La riqueza no se distribuye en forma igualitaria, las políticas socioeconómicas son irresponsables, hay terrible corrupción y se prefiere claramente a la capa superior, a expensas de las masas de población."
Este economista palestino, que analiza la situación de su entorno árabe, asegura que la de su propio pueblo es mucho mejor en cuanto a la dinámica interna porque la parte económica y la política van de la mano. "Si hay democracia, hay mayor transparencia, mayor responsabilidad al adoptar una política económica, mayor necesidad de explicar y dar cuenta al pueblo de lo que se hace, lo cual incide también en el mejoramiento de la economía", afirma.
Convencido de que lo que está sucediendo en Egipto y otros países de la zona es el comienzo claro de una nueva era, que llama "la primavera árabe, la caída árabe del Muro del Berlín, algo que hará que la gente cambie la forma de pensar y de verse a sí misma", Aweidah advierte: "No tengo dudas de que Egipto estará mejor, pase lo que pase, sin Hosni Mubarak que con él. Pero que no piense la gente que con la caída de su régimen llega el paraíso para la economía egipcia". Ello, con los problemas estructurales de fondo, es imposible. "Habrá muchísimo todavía por hacer."





