
Despidos en la industria frigorífica santafecina
Son 355 obreros de Rafaela Alimentos
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SANTA FE.- La firma Rafaela Alimentos, un frigorífico que ocupa a unos 900 obreros, decidió ayer despedir a un total de 355 empleados, entre personal de planta, supervisores, administrativos y vendedores, según confirmaron fuentes del Sindicato de la Carne.
La empresa, que fue fundada en 1915 por Luis Fasoli, es la industria más antigua de Rafaela, un polo agroindustrial ubicado a 100 kilómetros al oeste de la capital santafecina. Es la fábrica más importante de la región.
Ocurre que la firma venía arrastrando problemas económicos desde hace varios meses y recientemente había decidido cerrar la planta de Casilda, un frigorífico que había adquirido en 1997 con intenciones de encarar la exportación de cortes Hilton.
Luego de un proceso de conciliación obligatoria, los 372 obreros despedidos en esa planta fueron reincorporados.
Ahora le tocó el turno a la planta de Rafaela, donde se repartieron los telegramas entre empleados que tienen una antigüedad que llega incluso hasta los 33 años de servicio.
A última hora de anoche la planta permanecía tomada en forma pacífica, aunque los trabajadores quemaron neumáticos y se observaba en los alrededores una nutrida presencia policial.
Por otra parte, el grupo frigorífico Friar SA, con sede en Reconquista, al norte de la provincia, y con plantas en el sur santafecino, uno de los principales exportadores argentinos de cortes especiales a Europa y Estados Unidos, se aseguró la continuidad operativa de los próximos años.
La Justicia le concedió aval al aceptar los acuerdos que la compañía logró con sus acreedores del concurso preventivo solicitado hace 16 meses.
Más del 80% de sus proveedores acordó el pago de la deuda en cuotas trimestrales, aceptando además una quita de los montos originales.
También obtuvo de la banca internacional y nacional una refinanciación de sus acreencias hasta 13 años, con dos o tres de gracia, según el caso, lo que "asegura la continuidad de una empresa que exporta más del 60% de su producción y les da trabajo a casi mil empleados", se explicó ante una consulta de La Nación .
Friar presentó su pedido de concurso preventivo en agosto de 1999, asfixiado por problemas financieros. Estos se acentuaron más adelante, cuando estalló la emergencia sanitaria por el brote de aftosa, lo que frenó la comercialización de carne nacional en los principales mercados del mundo.
Una historia signada
Incluso bastante tiempo antes de que el fantasma de la aftosa y la "vaca loca" propinaran un duro golpe a la industria frigorífica argentina, el sector ya estaba en problemas.
Estos dos episodios sólo potenciaron los inconvenientes estructurales con los que cargan algunas empresas del sector más tradicional de la economía argentina.
Sin embargo, la noticia acerca del despido de 355 trabajadores en la firma Rafaela Alimentos tomó por sorpresa a todos los protagonistas de la actividad. Más aún cuando todavía no se habían acallado los ecos del pedido de convocatoria de acreedores del frigorífico CEPA, un gigante propiedad del grupo Garovaglio & Zorraquín y los vaivenes del grupo santafecino Friar SA -que ahora parece emerger-. Históricamente, la industria se ha caracterizado por un temperamento cíclico en cuanto a los aspectos económicos y financieros. Un comportamiento que no deja de resultar extraño, pues la Argentina posee el índice de consumo de carne más alto del mundo (unos 50 kilos de carne al año por persona) y un comercio interno que representa el 80 por ciento del total de la faena -12 millones de cabezas al año-.




