
Después de resistir, la Bolsa sucumbió ante la crisis de Oriente
1 minuto de lectura'
"Globalización" parece a veces sólo una palabra de moda. Excepto cuando, como el viernes último, una crisis financiera en el sudeste asiático arrasa con las Bolsas de Europa, Estados Unidos y toda América latina.
Allí aparece con fuerza la necesidad de mirar al mundo desde una perspectiva diferente. "Es que ya no se puede obviar lo que ocurre en ningún lado del planeta", observó Pedro Rabasa, economista jefe del Banco Quilmes. "Era esperable que la crisis de las monedas asiáticas terminara por hacerse sentir localmente".
Efectivamente, el índice líder Merval de la Bolsa de Comercio aguantó dos días presionado por fuertes bajas en el mundo, y el viernes terminó cediendo a la implacable lógica de la globalización, cerrando con una baja del 3,74 por ciento.
Claro que Brasil ya llevaba dos días en los que sus Bolsas habían perdido casi el 10% de su valor, y allí las relaciones son más directas. Lo que le ocurre al mayor socio del Mercosur repercute directa y rápidamente en la Argentina.
En el caso del país vecino, la fuerte baja en respuesta a la crisis de los tigres asiáticos tiene múltiples explicaciones. Por un lado, analistas internacionales consideran que las cuentas externas brasileñas son comparables a las de Tailandia, país en el que comenzó la debacle financiera de la región. Por ello, concluyen que existe un riesgo cierto de que Brasil produzca una situación similar a la de los "tigres" de Oriente.
Por otro lado, la Argentina no tiene un comercio significativo con los países del sudeste asiático. Brasil, en cambio, maneja volúmenes de intercambio con esa región muy sustanciales, y ante la crisis económica desatada es esperable que la actividad decrezca y perjudique sus exportaciones.
Una tercera explicación guarda relación con un problema de liquidez. Ante la crisis asiática, se produjeron retiros masivos de capitales de los grandes fondos comunes de inversión del mundo. Obligados a hacerse de dinero rápido, los operadores comienzan liquidando sus posiciones en los mercados que consideran que ya han producido el potencial de ganancias esperado.
Tal es el caso del socio mayor del Mercosur, donde las acciones de la Bolsa de San Pablo crecieron alrededor de un 70% desde fines de año. O las de México, que lo hicieron cerca de un 40 por ciento.
"Los retiros de fondos pegan mucho más fuerte a los países que más subieron y que tienen niveles de riesgo relativamente elevados. Se produce un arbitraje lógico", señaló Daniel Tassan-Din, investigador jefe del banco de inversión Deutsche Morgan Grenfell.
Ahora bien, pese a la pronunciada caída del Merval, analistas locales coincidieron en apuntar que los inversores no están todavía dispuestos a desarmar sus posiciones. Ello se vio claramente reflejado en el escaso volumen de operaciones que tuvo la Bolsa el viernes. En ese sentido, analistas apuntan que las cifras macroeconómicas argentinas continúan siendo lo suficientemente alentadoras como para pensar que, pasado el vendaval asiático, los valores de las acciones locales se recuperarán gracias a las jugosas ganancias que están teniendo muchas de las empresas que cotizan en el mercado.
Si de pronósticos se trata, el Deutsche Morgan Grenfell sostiene que antes de las elecciones de octubre los inversores se mostrarán algo cautelosos, y que por ello el Merval podría retroceder hasta un nivel de hasta 770 puntos desde la marca de 832,93 en la que se encuentra actualemente.
"En ese nivel vemos una fuerte resistencia", señaló Tassan-Din. "Pero no mediando una devaluación en Brasil, consideramos que el Merval alcanzará los 1000 puntos hacia medidados de 1998".
En la principal Bolsa del mundo, la de Nueva York, los negocios siguen exhibiendo volatilidad. Sin embargo, analistas sostienen que las caídas recientes son más una "corrección" dentro de un proceso de fondo, que sigue siendo alcista, que una reversión de la tendencia.
Y apuntan que la crisis asiática, si bien tiene por estos días una influencia innegable en el curso de los negocios, no debe ser entendida como una amenaza mayor.
"Es un evento importante y algo de lo que vamos a tener que estar pendientes", señaló un operador en Wall Street. "Pero no mucho más que eso".





