A cuánto puede llegar el dólar hacia fin de año: los pronósticos de los especialistas y qué variables hay que mirar
El mercado anticipa que en los próximos meses el tipo de cambio tendrá un aumento gradual y sin sobresaltos hasta superar los $1600
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En la primera rueda de septiembre, el dólar oficial presentó una leve suba: el tipo de cambio minorista se ubicó en los $1535, su valor nominal más alto del año —el cual tocó a fines de agosto—, mientras que el mayorista se consolidó por encima de los $1510 al alcanzar los $1513.
De cara a diciembre, los especialistas anticipan que en los próximos meses el tipo de cambio seguirá una tendencia alcista moderada, en línea con la política monetaria del Gobierno, aunque no prevén sobresaltos. De todos modos, no descartan posibles factores de presión, principalmente las expectativas de cara a las elecciones de 2027.
Cabe recordar que el tipo de cambio mayorista cerró agosto a $1509,08, lo que significó un avance de $23 (+1,6%) y se ubicó por encima del techo artificial de los $1500 que le había impuesto el Gobierno, pero cedió para dar más liquidez al mercado y quitar presión a las tasas de interés.
Por su parte, el minorista concluyó el mes a $1530, con un incremento de $20 (+1,3%). En lo que va del año, acumulan subas de $56 (+3,8%) y $55 (+3,7%), respectivamente.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realizó el Banco Central (BCRA) señaló que la mediana de las proyecciones sobre el tipo de cambio nominal para diciembre de 2026 se ubicaría en $1652. De esa forma, registraría una variación interanual esperada de 14,1% respecto de diciembre de 2025.
Al respecto, Andrés Reschini, socio de F2 Soluciones Financieras, evaluó que existen chances de que las estimaciones del último REM sean revisadas a la baja en el escenario actual. Explicó que el dólar oficial se viene ubicando por debajo de la inflación tras el ajuste de diciembre de 2023, lo que condujo a una apreciación real. “En los últimos meses, el tipo de cambio real multilateral se ha mantenido relativamente estable, ya que desde abril solo se ha movido al alza en un 1,2%”, agregó.
Aun así, advirtió que existen variables externas e internas que pueden modificar este rumbo. En ese sentido, consideró “clave” la evolución de las divisas de los principales socios comerciales de la Argentina —como Brasil, China, Unión Europea y Estados Unidos—, así como la trayectoria de la inflación global y local. A esto se suma el factor político: a medida que se acerquen los comicios, “puede ir incrementándose la volatilidad y eso dependerá de las señales de la política local”. Ante esto, previó que el Gobierno procura sostener la estabilidad cambiaria real y que la acumulación de reservas funcione como un amortiguador [buffer] ante eventuales saltos en la demanda.

Gustavo Quintana, operador de cambio en PR, indicó que, si bien es difícil hacer pronósticos de acá a fin de año, la estrategia oficial apunta a moderar los movimientos del tipo de cambio. “La trayectoria del dólar seguirá respondiendo al recorrido impulsado por el Gobierno, con suaves ajustes, sin cambios bruscos”, señaló.
De no mediar eventos inesperados o externos significativos, Quintana estimó que el tipo de cambio podría acercarse a los $1600 a fin de año con “un recorrido suave y sin tensiones”. Destacó el “buen flujo de ingresos por delante” del sector agropecuario, la minería, los combustibles y las inversiones comprometidas. De todos modos, advirtió sobre la expectativa electoral: “El tema pasa por la percepción del mercado acerca de la permanencia de los cambios impulsados [por la administración actual], algo que se complica en períodos electorales, sobre todo cuando son elecciones presidenciales”.
Por su parte, Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, proyectó que el dólar mayorista oscilará entre $1620 y $1680 en diciembre, implicando un alza de entre 7% y 11%. Si bien estimó un atraso real del 12% desde inicios de 2026, prevé una trayectoria gradual matizada con episodios de volatilidad.
“La acumulación de reservas juega un papel central y tiene un efecto doble. En el corto plazo, las compras del BCRA agregan demanda al mercado y pueden permitir que el tipo de cambio avance gradualmente. Pero, al mismo tiempo, fortalecer las reservas mejora la capacidad de respuesta del Banco Central, reduce el riesgo de un salto desordenado y ayuda a anclar expectativas”, determinó.
Camusso evaluó también que el BCRA sostiene una política monetaria restrictiva para contener las presiones sobre el tipo de cambio oficial, aunque advirtió que esto genera tensiones frente a la falta de remonetización de la economía, un problema agravado por la contracción de los sectores que generan pesos reales. “La clave será que esa compra de dólares sea consistente con la oferta genuina de divisas y que los pesos emitidos no generen un exceso de liquidez”, puntualizó, tras calificar como “escasos” los US$14.000 millones adquiridos por la autoridad monetaria hasta el momento.
Por último, concluyó que las principales variables a monitorear serán la evolución de las tasas reales en pesos, la liquidez monetaria, la oferta agroexportadora, la demanda de los importadores, el resultado fiscal y los cambios en las expectativas políticas y financieras.
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