El BCRA saca provecho del cepo cambiario
Se beneficia por la fuerte demanda estacional de pesos y las regulaciones que obligan a liquidar aquí para recomponer sus reservas
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De ventanilla exprés a aspiradora recargada. De esta manera puede describirse el abrupto cambio en el rol que el Banco Central (BCRA) tuvo en el mercado cambiario local al cabo del último mes y medio, aquel que lo llevó de desprenderse de dólares a cuatro manos hasta a recomprarlos a un ritmo récord en la actualidad.
Sólo así se entiende que mientras llegó a volcar al mercado US$ 316 millones a comienzos de septiembre, cuando aún intentaba calmar la sed dolarizadora por métodos ortodoxos, consiguió alzarse ayer con US$ 279 millones.

La mayor compra de dólares del año (la anterior marca databa de fines de mayo, cuando llegó a los US$ 275 millones por ingresos de la soja) llegó a un mes y medio de la puesta en marcha de un esquema de controles oficiales y oficiosos que le permitió al Gobierno reprimir buena parte de la demanda privada.
Esa estrategia, diseñada de apuro tras las elecciones, le permitió recuperar el control de la plaza cambiaria local en pos de poner a cubierto las reservas, ahora que el deterioro en el clima económico global le permite valorarlas como un activo deseable de proteger.
El raid de compras del BCRA se venía intensificando, al punto de que también es récord el monto que lleva comprado para un mes en lo que va del año: ya se alzó con poco más de US$ 1500 millones, cifra que hasta opaca los US$ 1370 millones adquiridos en marzo pasado, un mes de alta estacionalidad.
Ocurre que en los últimos días aparecieron los dólares que las aseguradoras fueron obligadas a repatriar de sus inversiones en el exterior, transformándolas en billetes contantes y sonantes.
A ellos se sumaron los que venden las empresas que prefieren dejar de atesorar verdes para hacerse de pesos para no tener que financiarse por los bancos y verse obligadas a validar el abrupto salto que mostraron las tasas de interés en los últimos meses y la de los bancos, que bajan algo su posición de cambios y se cubren con contratos a futuro, para evitar fondearse caro, ya que no logran que ni público ni empresas les avalen retrocesos en las tasas que pagan por captar depósitos.
De allí que en el vuelco que dio la situación no hubo magia ni modificaciones en lo que se define como el "sentimiento del mercado", según operadores y analistas.
"Convive un fenómeno estacional que favorece la demanda de pesos (las necesidades de caja de empresas y privados para hacer frente a pago de aguinaldos, vacaciones, etc.) con las horas más gloriosas del cepo que armó el Gobierno para detener la corrida cambiaria", indicó el economista Gabriel Caamaño Gómez para explicar la situación.
En este último caso, alude al esquema de control de la demanda minorista ejercido por la AFIP y a la vigencia y los efectos de la última norma "no escrita", que dejó fuera de la cancha a numerosas empresas: aquella que las obliga a anunciar con 10 días de anticipación al banco con que operan las compras mayores a US$ 500.000 que planean realizar para atender pagos.
Esa "instrucción", destinada a administrar el comercio exterior, se puso en marcha el pasado jueves y, en los hechos, implicó que aquellas empresas que no hubieran anticipado sus planes quedaran fuera del mercado ante la continuidad de feriados y asuetos dispuestos por las Fiestas.
Asimismo, generó las condiciones para que el BCRA quede virtualmente como el único comprador autorizado, papel que ha ido intensificando en las últimas jornadas. "Las ventas de exportadores, empresas y bancos se intensificaron, además, tomando en cuenta la maratón de feriados que vienen", explicó otro operador, en relación con el mayor volumen de negocios registrado en la plaza cambiaria local.
Pero no son pocos los que creen que la tregua cambiaria aún debe superar varias pruebas. "El anhelo de dolarización del sector privado está reprimido. Pero sigue tan vigente como antes, si no más", suele sostener Ramiro Castiñeira, analista de Econométrica. "Todas las trabas sirvieron para ralear bastante el mostrador de los compradores y, si logran calmar las expectativas, es posible que le permitan mantener al Gobierno una situación de calma hasta que lleguen los dólares de la soja", dice Caamaño Gómez. "Pero conviene no perder de vista que esto se ha logrado al costo de generar una devaluación implícita de la moneda que se expresa en la cotización del dólar paralelo y es la que se ven obligados a validar todos los expulsados del mostrador «legal». El problema es si ese precio pasa a convertirse en una referencia para la economía, como ya lo es para algunos negocios", advierte.
Dixit
"El anhelo de dolarización está reprimido, pero sigue vigente "
RAMIRO CASTIÑEIRA. Consultora economética
"Las trabas sirvieron para ralear bastante el mostrador de compradores "
GABRIEL CAAMAÑO GÓMEZ. Estudio Ledesma & Asociados
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