El negocio en dólares que creó el propio Gobierno y ahora busca destruir
Por las diferencias que hay entre el contado con liquidación “libre” y el “intervenido”, los operadores estaban sacando una ventaja en pesos
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Un cuento de nunca acabar. Por cada nueva restricción que establece el Gobierno sobre el mercado cambiario, hay menos argentinos que puedan acceder al dólar. Pero también genera que la demanda se termine canalizando en otras cotizaciones con menos intervención y la brecha entre los distintos dólares se dispare. Como consecuencia del súper-cepo, a los pocos jugadores que todavía pueden operar en todos los segmentos se les abre la ventana de oportunidad para “ganarse” esas brechas.
El martes por la noche el Banco Central (BCRA) estableció nuevas condiciones para operar mediante dólares financieros. Entre ellas, un máximo semanal de 50.000 nominales (unos US$17.000) para los bonos AL30 y la imposibilidad de que, quienes adquirieron este activo “subsidiado” por el Estado, operen con otros activos “más libres” (y por ende, más caros) tanto 30 días antes como 30 días después.
Ese último punto es clave. Durante el último mes había vuelto el “rulo”, pero en su versión VIP. Con esta maniobra, los inversores compraban bonos intervenidos por el Gobierno, a unos $175. Estos mismos se vendían “contra C”, en dólares, en el exterior del país. Una vez recibidos en la cuenta, el dinero era utilizado para comprar otro activo que cotiza tanto en el exterior como a nivel local (tanto acciones, como bonos). Finalmente, ese mismo activo se vendía en la Argentina, a un precio que ronda los $195.
“Ahora lo que quiere frenar el Gobierno es un arbitraje que ellos mismos generaron al imponer las recientes restricciones, de que no se podía operar con cierto tipo de cuentas en el exterior, segmentando el mercado PPT (pantalla) del SENEBI (bilateral). Eso provocó que la brecha entre ambos tipos de cambio se ubique en torno a los $20 y generó ganancias significativas para quienes podrían arbitrarlo”, explicó Juan Ignacio Paolicchi, de Empiria Consultores.

Alguien que apostaba US$1000 en realizar este truco, se podía llevar al bolsillo unos $20.000 de ganancias. “Un negocio legal, sin riesgo y con rentabilidad asegurada, que crea el Gobierno y aprovechan los más experimentados en las operaciones financieras”, definió el analista financiero Christian Buteler. El experto remarcó que sin cepo, no hay brecha ni rulo: no existió con la exvicepresidenta Cristina Kirchner antes de 2011, ni en gran parte del mandato de Mauricio Macri.
“La brecha va a seguir, se va a recalentar. El primer efecto del mercado es romperlo, tienen que acomodar los sistemas, los agentes, terminar de entender la norma para que el mercado se rearme. Pero va a estar la ‘brecha de la brecha’, que va a ir creciendo con el correr de las semanas, a medida que siga habiendo emisión”, sostuvo Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma.
En definitiva: el Gobierno intenta frenar estos “rulos” que provocan las restricciones, a través de más limitaciones. Receta que, claramente, no funciona. Para los economistas, la solución va de la mano contraria: si se desarman las regulaciones y se tiende a un mercado único, los arbitrajes desaparecen.
“Generalmente, cuando se ponen más restricciones, hay más brechas y más ganancias para quienes todavía pueden arbitrar. La solución definitiva es compleja, porque cuando te metes en este tipo de regulaciones, y vas complejizando todo, tenés el problema de que después es muy costoso salir. Probablemente la salida al final del día sea sincerar los precios, ya sea desdoblando o que el oficial se ubique en un punto de equilibrio entre la brecha y el precio actual”, indicó Paolicchi.
Para Buteler, si el Banco Central deja de intervenir en los dólares financieros el rulo se acaba. Eso sí: la cotización del CCL “intervenido” seguiría el mismo camino que el CCL “libre”, por encima de los $190. “Pasa que al Gobierno le molesta ver esos valores en los portales. Pero con esta escasez de dólares, no tiene sentido seguir interviniendo. Por mantener artificialmente esta cotización, está perdiendo más de US$200 millones por mes”, agregó.
“Debería haber un bien, un precio. Un único mercado, que podamos ir todos a comprar y vender dólares. El problema que tiene el Gobierno es que, como emitió muchos pesos el año pasado, este y lo va a seguir haciendo, no tiene cómo unificar el mercado de cambio sin conducir a un ajuste significativo del tipo de cambio y una aceleración de la inflación. No tiene un plan para bajarlo, ni credibilidad para ampliar las expectativas y moderar estos efectos. Terminó en una encerrona, buena parte de la credibilidad la fue liquidando con estas cosas. Es difícil que este Gobierno haga lo que hay que hace: salir del cepo”, finalizó Caamaño.
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