
Dos proyectos y una sola idea: fotos reconvertidas en cuadros
Focu y Decopop se diferencian en el canal de comercialización: los shoppings y la Web
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Una misma idea atraviesa dos historias de emprendedores que buscaron la veta al negocio de la fotografía digital y la decoración. Los tres jóvenes protagonistas apuntaron a distintos canales (los shopping y la Web), y consolidan, en cada campo, las ventas de cuadros realizados a partir de fotografías.
Foto-cuadros en shoppings
Paz Alonso Dorola (32) y José Tovbein (31) eran compañeros en la carrera de Diseño Industrial de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Con el tiempo, a ese estatus le sumaron otros: novios, primero, y socios, después. El espíritu emprendedor de la pareja se manifestó en una empresa de muebles de microcemento, una novedad que quisieron introducir en el mercado europeo.
La crisis financiera de 2008 echó todo por tierra al poco tiempo, pero el Viejo Continente sirvió para plantar la semilla del siguiente y, este sí, exitoso intento. Lo vieron en Barcelona: eran cuadros, como los de las obras de arte, pero de fotos personales impresas en lienzos. La idea elimina el formato tradicional del vidrio y el marco, o reemplaza el panel de corcho.
Veían algo más que la originalidad. A diferencia del emprendimiento anterior, "éste tenía una barrera de ingreso más baja y al público minorista como destinatario", destaca Tovbein.
Mientras plantaron la idea en el mercado local, ella trabajó en una firma de tecnología de belleza y peinado; él estuvo ocupado en una firma metalúrgica familiar. Las primeras foto-cuadros de Focu en 2009 fueron artesanías de sus propias manos. "Imprimimos las imágenes en una gráfica, sujetamos los lienzos a los bastidores con una engrampadora que compramos y las entregamos nosotros mismos", recuerda la joven, en un bar del Alto Palermo, donde sumaron el primer punto de venta físico en 2010 a la venta online . Llegar hasta allí costó resignar las horas libres de sus otros trabajos, el armado de una web casera y la promoción vía Facebook.
La baja inversión del inicio se multiplicó y creó un colchón destinado a la compra de un plotter que los independizó del trabajo de impresión tercerizado. Préstamos familiares los sostuvieron financieramente, hasta que solicitaron un crédito bancario para abrir el segundo local en el shopping Abasto, el año pasado. Con precios de $ 45 a 1360, la facturación anual pasó el millón de pesos, y ya piensan acelerar la expansión con franquicias en shoppings del país.
Asentados, profesionalizados -tras capacitaciones como la de Fundes y Banco Galicia- y con una decena de empleados, la preocupación por estos días es la incertidumbre de no saber hasta cuándo alcanzarán las tintas importadas para su negocio.
La idea en una tienda virtual
Alejo Escrivá (26), del mismo semillero de la UBA, encontró la inspiración en una revista extranjera. El declive del negocio de álbumes y portarretratos que tenía su padre hizo evidente la oportunidad un par de años atrás. "La foto digital cambió todo; esto es una solución para decorar con fotos que a veces quedan en la computadora sin imprimir", dice Escrivá.
Decopop empezó con la ambición de armar cuadros de fotos mezcladas con arte pop, a través de una tienda online . La complejidad de las combinaciones que incluía a artistas y tiempos largos se fue dejando de lado y la demanda se concentró en las fotos hechas cuadro. La iniciativa mantuvo "la propuesta de simplificar el proceso de impresión, montaje y delivery en un solo lugar, y con un resultado profesional", destaca Alejo.
Con el foco puesto en Internet por sus bajos costos, Escrivá invirtió parte de unos $ 50.000 en la creación de una página web con un simulador para que los clientes adapten sus fotos digitales caseras a un panel o, por ejemplo, a trípticos; elijan una forma y sus medidas, y sumen al carrito virtual de compras el tipo de borde deseado y los efectos, ya sea sepia, vintage u otros. El tráfico empezó a llegar derivado gracias a una estrategia de posicionamiento en buscadores y un aviso en Facebook.
En este modelo, los pedidos se pagan en la plataforma de pagos virtual y se entregan a domicilio por correo privado, con un costo a cargo de los clientes, que desembolsan desde 80 hasta 1500 pesos, según su elección.
El equipamiento propio con máquinas de impresión en alta definición llegó, al igual que en el caso anterior, cuando la rueda ya estaba girando. Lo mismo ocurrió con la dedicación de los empleados convertido hoy en un quinteto de tiempo completo.
El impulso de particulares y de alianzas como proveedores de profesionales de la fotografía y tiendas especializadas elevó los ingresos hasta los $ 700.000 el último año. La iniciativa tiene, además, otro costado para diversificar la oferta. "Funcionamos como una marquería online y también proveemos las imágenes", dice el joven, que proyecta recuperar el espíritu inicial "proporcionando a los clientes obras de arte exclusivas y limitadas".




