
Drossos:General Motors hizo mal en irse del país
En la automotriz quieren ser los número uno del mercado; planean una estrategia de precios y marketing agresiva
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Corría la primera semana de abril de 1995 cuando Basil Drossos, que estaba trabajando en su despacho de Miami Lakes -donde está el cuartel general de General Motors para América latina-, recibió la llamada de su jefe directo.
Richard Nerod, vicepresidente de la corporación para la región, le explicó en pocos minutos que su nueva misión era encabezar el regreso de Chevrolet a la Argentina.
General Motors: sencillamente el grupo empresarial más grande del mundo -cuya facturación de US$167.000 millones es poco más que la mitad del PBI argentino- y, por supuesto, el mayor fabricante de autos de la Tierra, volvía al país tras haber levantado sus operaciones en 1978.
En ese momento, el clima político estaba convulsionado, la inestabilidad económica y los secuestros a los directivos eran tan sólo una parte más de la realidad cotidiana.
Hoy, a casi 20 años de aquella retirada, General Motors está de vuelta con una sentencia que suena a confesión:"Nos equivocamos en habernos ido de la Argentina. Todos los altos ejecutivos de la corporación estamos de acuerdo con esto; fue un error haberse ido de aquí".
Tras el regreso, la compañía no oculta sus ambiciones. "Queremos ser los número uno y vamos a lograrlo, aunque no decimos cuándo", aseguró Drossos en una entrevista con LaNacion.
A juzgar por los números, todavía están lejos, aunque el camino es ascendente.
Chevrolet cerró 1997 con el 8,1% del mercado. Los 34.423 automóviles vendidos los situó en el 6º puesto detrás de Fiat (85.736), Ford (76.447), Renault (73.880), Volkswagen (64.333) y Sevel (37.040).
-¿Qué van a hacer para ganarles a marcas muy arraigadas en el público argentino, como Fiat, Ford y Renault?
-Nuestra estrategia es obvia. Invertimos US$ 570 millones, que para el 2000 van a llegar a 1000 millones; tenemos el complejo de Rosario, que cada vez produce más (allí fabrican el modelo Corsa, un auto chico que compite con el Ford Ka, el Peugeot 206, el Renault Clio y el Volkswagen Gol).
-Pero eso es lo mismo que hicieron todas las compañías, ¿piensan diferenciarse?
-Es un buen punto, lo que vamos a hacer es darles a nuestros clientes todo lo que quieran; ellos serán nuestros mejores vendedores. Por ejemplo, tenemos una línea gratuita que los asiste por cualquier problema en todo el Mercosur y un centro de posventa que lanzamos en General Rodríguez y que va a ser único porque vamos e entrenar a nuestros vendedores. Además, contamos con la mejor financiación del mercado. Nosotros le damos una tasa al comprador y no le decimos 24 o 60 meses; el cliente lo paga en el tiempo que quiere. En serio, tenemos planes de financiación muy agresivos.
¿Y qué va a pasar con los precios?
-Los precios los determina el mercado, no las compañías. Durante los dos últimos años hubo una caída muy fuerte, y si va a seguir eso lo dirá el mercado.
-Si sigue siendo tan dura la competencia, entonces bajarán más los precios...
-Eso lo dirá el mercado; nosotros siempre tratamos de disminuir y minimizar nuestros costos para ser competitivos. Eso sí, no vamos a vender autos por debajo del precio: estamos acá para ganar plata no para perderla.
El atractivo del Mercosur
La estrategia Mercosur de GM tiene varias patas. En Rosario, además de producir el Corsa, lanzarán en abril el modelo rural Station Wagon, que dejará de fabricarse en Brasil.
Además, tienen la planta que instalaron en Córdoba, donde este año fabricarán unas 15.000 camionetas Silverado.
Sin embargo, el panorama para 1998 en todo el Mercosur luce bastante peor que hace tres meses. Drossos lo reconoce, aunque se muestra optimista. En GM Argentina "vendemos a Brasil el 70% de lo que producimos, pero como vamos a crecer en la Argentina, la proporción bajará al 50 por ciento", admite.
Como pocos ejecutivos de la industria, Drossos no sólo espera que se retraiga el mercado brasileño, sino también el argentino. Es decir que para él la crisis afectará también las compras del público local.
-¿Cómo va a afectar la crisis al negocio?
-Antes de la crisis esperábamos un mercado interno de 460.000 autos, pero ahora creemos que vamos a estar en los 427.000, lo que será un poco más que en el año último (426.400) y el segundo récord histórico después de 1994; es decir, son resultados excelentes.
Nosotros vamos a estar fuertemente afectados por lo que pase en Brasil, porque exportamos mucho hacia allá, pero igual va a ser un muy buen año.
-¿No temen que el negocio dependa tanto de un socio (Brasil) que se muestra inestable?
-Bueno, en el tiempo bueno disfrutamos del buen negocio, en el malo tenemos que sufrir las reducciones. El Mercosur es una buena idea; General Motors respalda el concepto; Brasil es una potencia de primer orden y ofrece un mercado lucrativo para cualquier industria y tenemos que seguir cultivando eso.
Incluso, nosotros planeamos exportar no sólo a Brasil, sino al resto del mundo; eso de que el Mercosur es un castillo cerrado es algo del pasado.
Nuestra idea es poder vender automóviles a otras regiones también. Somos competitivos y tenemos la última tecnología.
Los porque de un gran regreso
-¿Cuáles fueron los motivos para su salida de la Argentina?
-Yo soy huésped y estoy disfrutando mucho del país; me siento muy cómodo, pero a fines de los ´70 había motivos sociales y un ambiente político y macroeconómico que no era muy atractivo´; por eso la corporación decidió retirarse, pero como dije, pensamos que fue un gran error.
-¿Y por qué decidieron volver al país?
-Los argentinos lo saben mejor que yo: la Argentina cambió mucho entre lo que era en el ´78 y lo que fue en 1994, cuando decidimos volver.
-¿Y por qué creyeron esta vez que los cambios irían a durar?
-General Motors conoce bien América latina; operamos hace muchos años y somos los número uno en Ecuador, Venezuela, Chile. En Brasil, somos la primera marca; con la gran historia que tuvimos aquí desde 1925 hasta 1978, sabemos medir los cambios.
¿Cuántos países en el mundo han crecido durante cinco trimestres consecutivos, un crecimiento de 8 por ciento en un año, con inflación 0%? Esto es algo impresionante que no tiene su igual en el mundo.
-Como ejecutivo norteamericano -y salvando las distancias-, ¿cree que este modelo puede llevar a la Argentina al desarrollo que logró los Estados Unidos?
-Yo soy un hombre de negocios, no es mi papel comentar las políticas del Gobierno, pero desde el punto de vista económico pensamos que la Argentina está en buen camino; yo no veo tanta exclusión social; lo que sucede es que la reestructuración de la economía requiere del desplazamiento de trabajadores, que se vuelven a reintegrar cuando la economía vuelve a ser eficiente.
Nuestra planta de Rosario, por ejemplo, da trabajo a 2500 personas; no hay nada así en todo el mundo en el nivel de productividad; estamos reabsorbiendo a la gente, pero de una forma eficiente y productiva.
Sinceramente, antes de la crisis que tuvimos hace 60 días estaba en plena disminución la tasa de desempleo: de 20 había bajado a cerca de 13 por ciento.






