Economistas ven creíble el IPC de enero, pero creen que sería más preciso el nuevo índice
Opinan que no hay distorsión en la cifra, pero aclaran que un cambio de metodología reflejaría mejor la canasta real del consumidor
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Luego de la polémica que generó la decisión del Gobierno de postergar la aplicación de la nueva metodología para medir la inflación, economistas consultados consideraron creíble el dato de 2,9% del IPC de enero. Aun así, creen que es necesario hacer un cambio que refleje con mayor precisión la canasta de los consumidores argentinos.
Los analistas opinaron que, si se hubiera aplicado el nuevo índice, la cifra habría sido incluso levemente menor a la publicada por el Indec. Pero advierten que eso dejaría de ser así en los próximos meses, debido a que ahí empezarán a impactar los aumentos en las tarifas de servicios públicos –que en la nueva metodología tienen mayor ponderación–.
El economista Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, dijo que no le parece que el dato de enero sea preocupante. “Más allá de lo que ya se sabe acerca de la metodología, no creo que haya que poner en tela de juicio todo. Ahora, yendo al dato en concreto, obviamente fue muy alto ese 2,9%”, comentó.
Sin embargo, Tiscornia agregó que la inflación núcleo fue menor que la de diciembre. “En este caso fue 2,6% y había sido 3% el mes previo. Obviamente, ese 2,6% es alto, pero está mostrando alguna tendencia a la baja, más allá del dato general. Además, el dato general estuvo muy influido por el tema de las verduras”, analizó el economista.
En tanto, Sebastián Menescaldi, economista de la consultora EcoGo, señaló que nunca hubo desconfianza respecto a los números del Indec. “Lo que uno quiere es el cambio en la canasta que se utiliza para medir, que en verdad no va contra la medición oficial, que creemos que sigue siendo creíble y parecida a la anterior. No creemos que esté intervenida ni nada de lo que pasó en el pasado”, opinó.
Menescaldi se refirió después a la discusión de si el número mensual es correcto para reflejar la inflación que perciben los argentinos en el día a día. En ese sentido, afirmó: “Creo que esa es otra cuestión y que hay muchas posibilidades de mejoras de la captación de esa cifra. Eso es, justamente, lo que iba a introducir la nueva encuesta”.
Asimismo, el economista de EcoGo agregó: “Hay gastos que todos tenemos que no se incluyen en la canasta del IPC. Siempre va a ocurrir, porque siempre hay nuevos bienes y servicios, pero la idea es que la distorsión no sea amplia”.
En la misma línea, el economista Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, remarcó que el dato de enero “es creíble, pero es menos representativo que si se hubiese realizado el cambio de fórmula”. Y agregó que eso se apreciará mejor en los meses donde sea más marcada la suba en el precio de los servicios.
De todos modos, al igual que muchos de sus colegas, Caprarulo aclaró que no necesariamente se está hablando de que con la nueva metodología la inflación de enero habría sido muy superior. Es más, según estimó, habría sido inferior. “En enero, hubiese dado más bajo 2,8% porque las mayores subas se dieron en alimentos y bebidas”, indicó el economista.
Iván Cachanosky, economista jefe de la fundación Libertad y Progreso, opinó que el dato de inflación es totalmente creíble. “Se sigue una metodología que quedó con una canasta vieja, pero se respeta ese esquema. Si se hubiera aplicado la nueva canasta (2017-2018), podría haber dado un poquito más alto, pero no habría diferencias sustanciales”, expresó.
Asimismo, Cachanosky subrayó: “El dato es válido y transparente. La marcha atrás con el IPC no tiene nada que ver conque la inflación pueda dar muy distinto ya que daría parecido. Las razones son otras".
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