
El ALCA tendrá que esperar
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WASHINGTON.- Los funcionarios de la administración Clinton que saben que América latina está reunida con Europa en Río de Janeiro se muestran despreocupados. "Esto no es un juego de suma cero", afirmó Arturo Valenzuela, el asesor de Bill Clinton para América latina en el Consejo Nacional de Seguridad.
"No estamos preocupados; al contrario, le damos la bienvenida a cualquier iniciativa que signifique avanzar en el libre comercio", explicó un vocero del Departamento de Estado a La Nación .
Tan sólo los funcionarios que siguen los temas relacionados con la región están al tanto de la cumbre de Río de Janeiro, que hasta ayer no había obtenido ninguna cobertura destacada en los grandes medios de los Estados Unidos. A nadie se le ocurrió que valía la pena evaluar las consecuencias que el diálogo entre la Unión Europea y América latina puede tener para la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El problema es que el ALCA (el plan de Clinton para conformar una zona de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego a partir del 2005) no figura en la agenda doméstica.
Valenzuela, que asumió su puesto en la Casa Blanca el mes último, no tardó en descubrir que las posibilidades de que el Congreso le otorgue a Clinton el "fast track" (régimen por el cual los legisladores renuncian a alterar los acuerdos comerciales que apruebe la presidencia; o los aprueban o los rechazan en su conjunto) en los meses que le quedan de mandato son muy escasas. Aunque dijo que sigue siendo "una prioridad" para la Casa Blanca, Valenzuela consignó que "es un tema muy complicado y difícil para un año electoral". El proceso de integración, según admiten los diplomáticos que participan de las negociaciones, sólo tendrá su envión definitivo cuando el Congreso apruebe el "fast track". El asesor de Bill Clinton afirmó que "aún no está claro cuál será la estrategia de la administración" al respecto en los 18 meses que le restan de mandato, y dejó entender que todo quedará en manos del próximo gobierno.
"Les aseguro que el gobierno que venga mantendrá el compromiso con este asunto", afirmó Valenzuela ante un grupo de periodistas de la región. El peso que las elecciones presidenciales de EE.UU. tendrán en el proceso de integración es tan grande que la próxima Cumbre de las Américas, prevista inicialmente para el 2000, se postergó hasta el 2001.
Clinton entregará el mando en enero del 2001 y la suerte del ALCA quedará, en gran medida, en manos de su sucesor, que podría ser el republicano George W. Bush, o el vicepresidente, Al Gore. En ese contexto, no es extraño que la reacción ante la Cumbre de Río linde con la indiferencia. Ni la presencia de Fidel Castro, que además incluye una condena al embargo de EE.UU. contra Cuba, parece alterar los nervios de la administración.





